Colosenses 3:12
Día 23
Devocional escrito por Mónica
Marchi de Massera
Colosenses 3:12 Vestíos,
pues, como escogidos de Dios santos y amados…
Esta otra Epístola escrita por el Apóstol Pablo a los creyentes de Colosas es un llamado a vivir de acuerdo con la nueva identidad en Cristo, vistiéndose de virtudes como la compasión, la bondad, la humildad, la mansedumbre y la paciencia.
Esta advertencia, sin embargo, es importante para la Iglesia de entonces y la de hoy en día inclusive.
Nunca están de más estas
consideraciones, ya que son absolutamente necesarias para los Hermanos recién
convertidos y para los que llevamos cierto tiempo en el Camino del Señor.
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¿Qué significa
“vestidos como escogidos de Dios”?
Veamos el contexto:
Colosenses 3:12-14 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.
Este vestido “como escogidos” nos distingue y nos motiva a vivir de
acuerdo a los Atributos de Dios.
Y ya que hablamos de vestiduras, analicemos, entonces, cuál debería ser el “guardarropa” del cristiano.
Este versículo utiliza la metáfora
de cambiarse de ropa para mostrarnos cómo debe ser nuestra transformación
interior.
Así como nos vestimos cada mañana,
la vida cristiana requiere de una decisión consciente de “revestirnos” de
ciertas actitudes.
Es así que en nuestro “guardarropas
espiritual” nunca deben faltarnos estas prendas fundamentales:
Ø Entrañable misericordia: Es la capacidad de sentir el dolor ajeno y actuar en consecuencia para aliviarlo.
Ø Benignidad: Es una actitud constante de hacer el bien, incluso a quiénes
no lo merezcan.
Ø Humildad: Consiste en reconocer el valor de los demás por encima del
propio ego.
Ø Mansedumbre: Es la fortaleza de carácter, combinada con amabilidad; no responder con agresividad.
Ø Paciencia: Es la capacidad de soportar las diferencias y los defectos de
los que nos rodean.
Como podemos ver, toda esta
vestidura que El Señor nos indica que debemos usar como cristianos, no debe ser
una actitud fingida o actuada, por el contrario, se trata de permitir que el Amor
de Dios vaya transformando día a día nuestra manera de ser, de actuar y de
relacionarnos con los demás.
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Nunca olvidemos que
somos Escogidos de Dios.
Deuteronomio 7:6 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.
1 Pedro 1:2 Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.
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El Señor nos escogió y
nos transformó
Efesios 4:22-25 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
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Fuimos santificados por
Cristo
Hebreos 10:10 En esa
voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha
una vez y para siempre.
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Somos amados por Dios
Jeremías 31:3 Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué tu misericordia.
Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
Y ya que el Señor nos escogió, nos transformó, nos santificó y nos amó, veamos qué es lo que espera de nosotros:
Colosenses 3:12-15 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.
Todos entendemos que dentro del Cuerpo de Cristo cada uno tiene su carácter, su forma de ser, sus “mañas”, etc.
Pero EN ÉL podemos lograr el tan
ansiado equilibrio:
Juan 13:34-35 Un mandamiento
nuevo os doy: que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os
améis los unos a los otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos,
si tuviereis amor los unos con los otros.
Por lo tanto, Hermanos, estemos muy atentos a cuál vestimenta nos pondremos al comenzar el día.
Fijémonos bien que sea la adecuada
y la que El Señor ha diseñado para cada uno de nosotros.
Pidámosle cada día a Dios que nos
de la sabiduría necesaria y suficiente como para escoger el vestuario adecuado
para cada ocasión.
Sin dudas, Él nos asistirá conforme
a Su Voluntad y al momento que estemos atravesando.
Todo se reduce a esto: mantenernos en comunicación con el Padre, orar y descansar en su Santo Espíritu.
Dios les Bendiga