Martes, 12 de Septiembre del 2023

Daniel 10:1.

                                                                                                                                                            Día 12

Daniel 10:1... Él comprendió la palabra y tuvo inteligencia en la visión.

Hoy en nuestro devocional haremos un pequeño estudio de Daniel.

La última revelación de Daniel abarca los capítulos del 10 al 12.

La época en el que la recibió fue durante el primero año del reinado de Ciro, quien fue el rey que emitió el decreto para liberar a los judíos del cautiverio en Babilonia, permitiéndoles  retornar a su tierra. Esdras 1:1-4

Curiosamente, Daniel no se unió al regreso, tal vez porque era muy anciano, tenía más de 80 años o porque su presencia era necesaria en Persia, donde él era uno de los principales gobernadores. 

Cuando Daniel tuvo esta última revelación, ya habían pasado dos años desde el decreto de Ciro para liberar a los judíos.

Daniel 10:1 En el año tercero de Ciro rey de Persia fue revelada palabra a Daniel, llamado Beltsasar; y la palabra era verdadera, y el conflicto grande; pero él comprendió la palabra, y tuvo inteligencia en la visión.

Antes del encuentro divino, Daniel se dispuso a ayunar para recibir revelación, y lo hizo por tres semanas:

Daniel 10:2-3 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. 3 No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas.

Daniel hizo un ayuno, buscó a Dios en oración para recibir revelación, y la recibió…

Luego de las tres semanas de ayuno, Daniel tuvo una visitación muy especial:

Daniel 10:4-6 Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel. 5 Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. 6 Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud.

A primera vista, la descripción podría parecernos que se refiere a un ángel especial. Sin embargo, al compararla con otras Escrituras, descubrimos que esta es la misma descripción que Juan hace del “Hijo del Hombre” en Apocalipsis, a quien se identifica como Jesús, el Mesías

Comparemos las dos escrituras Daniel 10:4-6 y Apocalipsis 1:13-17

Apocalipsis 1:13-16 y en medio de los siete candeleros, a uno semejante al Hijo del Hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por el pecho con un cinto de oro. 14 Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve; sus ojos como llama de fuego; 15 y sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno; y su voz como estruendo de muchas aguas. 16 Tenía en su diestra siete estrellas; de su boca salía una espada aguda de dos filos; y su rostro era como el sol cuando resplandece en su fuerza.

Esta descripción de Jesús es muy diferente a la que vemos en los Evangelios, donde se nos presenta al Cordero de Dios, como un hombre sencillo y humilde, que vino a morir por la humanidad.

Daniel y Juan vieron a Jesús de la forma en que Él se presentará en Su Segunda Venida, en un cuerpo glorificado, que viene como Rey a gobernar, con su vestidura elegante, con cinto de oro, rostro resplandeciente y una espada de dos filos y como Juez a juzgar al mundo, representado en la figura del bronce y los ojos de fuego.

En Apocalipsis, leemos la reacción que Juan tuvo al ver a Jesús glorificado.

Apocalipsis 1:17 Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último.

Una reacción similar tuvo Daniel ante la aparición del “Hijo del Hombre”, de Jesús.

Daniel 10:7-9 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron. 8 Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. 9 Pero oí el sonido de sus palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño, con mi rostro en tierra.

Un dato interesante es que Daniel no estaba solo en el momento de la visión; sin embargo, sólo él lo vio, ya que los otros acompañantes huyeron. No todas las personas tienen ojos para ver el ámbito espiritual.

Lo mismo sucedió con el Apóstol Pablo cuando Jesús se le apareció en el camino a Damasco. Hechos 9:3-7.

Tanto Daniel como Juan cayeron como muertos ante la Presencia de Jesús glorificado. Pero el Señor no quería que quedara tirado en el suelo, así que reincorporó a Daniel dándole fuerzas y ánimo.

Daniel 10:10-11 Y he aquí una mano me tocó, e hizo que me pusiese sobre mis rodillas y sobre las palmas de mis manos. 11Y me dijo: Daniel, varón muy amado, está atento a las palabras que te hablaré, y ponte en pie; porque a ti he sido enviado ahora. Mientras hablaba esto conmigo, me puse en pie temblando.

Tal vez sea normal que una persona se asuste ante la Presencia de Dios o ante la aparición de un ángel, pero el propósito no es provocar temor, sino darnos un mensaje. Y eso es lo que le dijo el Señor:

Daniel 10:12 Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo he venido.

Esto nos enseña que hay dos actitudes del corazón que abren los ojos y oídos espirituales para recibir revelación de Dios:

·        disposición a entender; y

·        humildad ante Dios.

Estas dos actitudes demuestran la voluntad de buscar el deseo de Dios, contrario a buscar a Dios para que cumpla nuestros deseos personales.

Esto me recuerda al versículo en los Salmos que dice:

Salmo 21:2 Tú le has dado el deseo de su corazón, y no le has negado la petición de sus labios. 

Esto no quiere decir que “Dios cumple mi deseo”; más bien, Dios pone Su deseo perfecto en mi corazón, y eso me lleva a orar para que el deseo de Dios se cumpla, y cuando lo pedimos, el Cielo se abre para cumplirlo.

Esto fue lo que pasó con Daniel: él se dispuso a entender la Voluntad de Dios y a someterse a ella; y al pedir la Voluntad de Dios, su oración fue oída y respondida de inmediato, aunque veremos que hubo una batalla espiritual para ver la respuesta

 Antes de recibir su última revelación, Daniel estuvo orando y ayunando durante varias semanas. Él buscó a Dios para entender las visiones que ya había tenido, y el Señor le respondió con mayor revelación. Sin embargo, no obtuvo respuesta sino hasta después de ayunar tres semanas, y La Biblia explica por qué…

Daniel 10:13 Mas el príncipe del reino de Persia se me opuso durante veintiún días; pero he aquí Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y quedé allí con los reyes de Persia.

La Palabra nos dice que hay una guerra por el dominio del mundo, pero no es en el ámbito natural sino que es una guerra espiritual, tal como lo explica Pablo:

Efesios 6:12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

El apóstol Pablo habla de diferentes niveles de autoridad espiritual, y entre ellas menciona: principados.

En cada región o nación hay un príncipe espiritual que tiene autoridad, seres angelicales que tienen dominio de los aires.

En el tiempo de Daniel, el “príncipe de Persia” era un espíritu contrario a Dios, ya que leemos que se opuso al Señor cuando visitó a Daniel, Daniel 10:13.

La Biblia dice que la oración de Daniel subió directo al Cielo, pero la respuesta se tardó en llegar por oposición espiritual.

Y entendemos que estos príncipes, potestades y gobernantes espirituales están en “las regiones celestes”,  que es el segundo cielo, entre el Cielo y la Tierra.

El Hijo del Hombre le informó a Daniel que la lucha continuaba con el “príncipe de Persia”, y cuando subiera al poder Grecia, también tendría una confrontación con el espíritu que tiene potestad sobre esa región.

Daniel 10:20 Él me dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Pues ahora tengo que volver para pelear contra el príncipe de Persia; y al terminar con él, el príncipe de Grecia vendrá.

Daniel menciona que el arcángel Miguel tiene también la categoría de “príncipe”.

Daniel 10:21Pero yo te declararé lo que está escrito en el libro de la verdad; y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe.

Según la tradición judía, Miguel es uno de los ángeles defensores del pueblo de Israel, junto con el Arcángel Gabriel. Esto se confirma en el texto, cuando el Señor le dice que Miguel es “vuestro príncipe”, refiriéndose al Pueblo de Daniel: Israel.

En el capítulo 12 leemos que Miguel es el principal de todos los príncipes, y él luchará por la libertad del pueblo de Dios en los tiempos del fin.

Daniel 12:1 En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el libro.

La revelación que recibió Daniel era la visión de los postreros días, muchos coinciden en decir: nuestro tiempo…

Tanto en el capítulo 8, como el 10 y el 12 dice claramente que estas visiones proféticas de Daniel se refieren a los últimos tiempos:

Daniel 10:14 He venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es para esos días.

 Aunque muchas profecías ya tuvieron cumplimientos en la historia, esos eventos funcionan como “sombra de lo que ha de venir”, porque la Biblia claramente dice que el cumplimiento definitivo será en el tiempo del fin.

 Es interesante ver cómo Daniel reaccionó ante la presencia del “Hijo del Hombre”, que ya mencionamos que es Jesús glorificado.

Daniel 10:15-17 Mientras me decía estas palabras, estaba yo con los ojos puestos en tierra, y enmudecido. 16 Pero he aquí, uno con semejanza de hijo de hombre tocó mis labios. Entonces abrí mi boca y hablé, y dije al que estaba delante de mí: Señor mío, con la visión me han sobrevenido dolores, y no me queda fuerza. 17 ¿Cómo, pues, podrá el siervo de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltó la fuerza, y no me quedó aliento. 

 

El Señor tuvo que tocar a Daniel para fortalecerlo, y así pudiera oír el mensaje que Dios le traía.

Daniel 10:18-19 Y aquel que tenía semejanza de hombre me tocó otra vez, y me fortaleció, 19 y me dijo: Muy amado, no temas; la paz sea contigo; esfuérzate y aliéntate. Y mientras él me hablaba, recobré las fuerzas, y dije: Hable mi señor, porque me has fortalecido.

Luego que Daniel fue fortalecido por el Señor, ya estaba listo para recibir una revelación profética maravillosa.

Esa parte será estudio de otro devocional, aunque Usted puede seguir con relato bíblico y enriquecerse. 


Cuando podemos detenernos a estudiar sobre la vida y la misión de cada siervo de Dios, también aprendemos de sus procesos, que nunca fueron fáciles, pero que luego de ellos, Dios se mostró con Mayor Gloria en sus vidas. Este varón es una inspiración para nosotros, quienes también tenemos propósito de Dios que cumplir.

Que esta enseñanza le fortalezca, no olvide Usted es muy amado del Señor, Él está peleando su batalla, recuerde que ante todo lo que se oponga, ya venció.

Fortalézcase en Dios y prepárese a recibir lo más glorioso de Dios, porque todavía no hemos terminado la misión.