Daniel 3:17
Día 4
Devocional escrito por Cristina
Remus de Medina Celis
Daniel 3:17… Nuestro Dios
a quien servimos puede librarnos del horno de fuego…
El Libro de Daniel narra la vida fiel de Daniel y sus tres amigos Ananías, Misael y
Azarìas.
Estos jóvenes judíos
recibieron nombres babilónicos Daniel fue llamado Beltsasar, y sus amigos Sadrac, Mesac y Abed-nego.
Los cuatro fueron llevados cautivos
en el exilio babilónico, luego que fuera derrotada Judá, la nación donde vivían,
bajo el gobierno del rey Joacin.
Al llegar a Babilonia se encontraron
con un rey tirano y egocéntrico y rodeados de idólatras.
Pero en vez de rendirse y renunciar
a todo, estos jóvenes valientes se sostuvieron de la fe en su Dios.
El rey Nabucodonosor mandó construir
la inmensa estatua de oro.
Daniel 3:1 El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro cuya altura era de sesenta
codos, y su anchura de seis codos; la levantó en el campo de Dura, en la
provincia de Babilonia.
Ordenó un edicto por el cual que
todos los altos funcionarios de su reino y todos los pueblos, naciones y lengua
se arrodillaran y adoraran la estatua.
A lo que los jóvenes se negaron a obedecer.
Acción que no fue desapercibida y
fueron denunciados ante el rey, quien con gran enojo mando llamar a Sadrac,
Mesac y Abed-nego.
Al preguntarles si era cierto la
acusación, ellos asintieron, pero el rey les dio una oportunidad de vida ofreciéndoles
adorar a su estatua y así salvarse, y como respuesta recibió otra contundente
negativa.
Daniel 3:16 Sadrac, Mesac y
Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te
respondamos sobre este asunto.
- Los tres jóvenes judíos no acataron
la orden del rey.
No se postraron ni adoraron a la estatua que había hecho el rey Nabucodonosor y continuaron siendo fieles a la Ley que Dios le dio a Moisés, y en las cuales fueron educados.
Éxodo 20:3-4 No tendrás
dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que
esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la
tierra.
- Estos jóvenes estaban siendo fieles
a Dios.
Necesitaban de mucho valor por
parte de ellos para adoptar esta posición pública pues fueron presionados para
negar a Dios, pero decidieron ser fieles ¡A cualquier precio!
Daniel 3:17 He aquí
nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego; y de tu mano
oh rey, nos librará.
Confiaron en que Dios los libraría, pero estaban determinados a ser fieles a pesar de las consecuencias.
Y continuaron diciéndole al rey:
Daniel 3:18 Y si no,
sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua
que has levantado.
·
¿Qué nos enseña el
versículo de nuestro devocional?
Ø La primera enseñanza es: el valioso significado de cultivar la fe y la confianza en Dios y Su Palabra.
Ninguno de los tres nunca dudó que
Dios podría salvarlos de aquel gran horno de fuego ardiente.
Y a pesar que no sabían si Dios los
salvaría de esa situación, se mantuvieron fieles a Dios en todo momento.
Ellos expusieron claramente su
decisión y afrontaron las consecuencias de las misma.
Y dijeron: “Si es la voluntad de Dios, Él nos librará de tu mano”
No importaba el resultado, porque
ellos se habían dispuesto a servir a Dios y no a los ídolos.
Ø Nos enseña que la fe, no depende del resultado.
La lealtad a Dios debe ser
incondicional, rechazando cualquier oferta, o presiones para que
neguemos al Señor.
Y cuando se presenten a nuestras
vidas situaciones adversas, debemos recordar que nuestro Dios es capaz de
librarnos o proveer lo que necesitamos.
Ø Nos enseña a no mirar lo grande que es nuestro problema, sino en la
Grandeza y el Poder de nuestro Dios.
Ø Nos enseña que la fe hay que cultivarla, practicarla, ponerla por obra
todos los días.
Ø Nos enseña a confiar en las Promesas de Dios, aunque no podamos entender por completo cómo Él va a obrar.
·
Ahora, ¿Cómo, o qué
hacer para que nuestra fe en Dios sea inquebrantable?
La Biblia dice:
Romanos 10:17 Así que la
fe viene por el oír, y el oír, por la palabra de Dios
La fe no es algo que podemos producirla
nosotros por nosotros mismos, sino que proviene de Dios cuando recibimos el Mensaje
de Cristo.
El oír es poner el sentido para que la Verdad Divina penetre el corazón, generando convicción. Y debemos hacerlo a diario.
Ø Es importante conocer Su Palabra y meditar en ella.
Dios le dijo a Josué antes de
continuar el peregrinaje a la tierra prometida:
Josué 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él...
La primera palabra que Dios usa en
este texto es “NUNCA” es decir una acción continua.
Meditar constantemente.
Porque al leer La Biblia, podemos aprender más del carácter de Dios, y fortalecer nuestra relación con Él.
Ø También es importante orar, hablar con Dios y buscar Su Presencia en
nuestras vidas diaria, permitiendo que Él nos guíe y nos conceda de Su Paz y Su
Sabiduría para mantener la fe en tiempos de adversidad.
La Palabra de Dios nos advierte que
el día malo llega a todos.
Y cuando eso sucede pensar en tirar la toalla y darnos por vencidos es fácil, pero la historia que estos tres jóvenes escribieron en su tiempo, nos recuerdan que la fe no significa estar libres de problemas, sino confiar que Dios está con nosotros y por nosotros. Amén.
Dios les siga Bendiciendo.