Lunes, 20 de Enero del 2025

Deuteronomio 1:17

Día 20

Devocional escrito por Andrea Villalba

Deuteronomio 1:17 No hagáis distinción de persona…


Este pasaje bíblico es una hermosa enseñanza para nuestra vida diaria. 

¿A quién le gusta ser tratado desigualmente o injustamente? A nadie en absoluto, pero vivimos bajo un sistema humano prejuicioso y selectivo donde no todos son favorecidos de la misma forma.


Este capítulo 1 de Deuteronomio comienza con un consejo, el Pueblo de Israel había crecido en población y con ello los problemas a resolver y quien hacia este trabajo era su líder Moisés. 

Este se encontraba cansado, era tal la demanda que solo, no podía, por eso su suegro Jetro, le aconsejó que levantara jueces que los ayudaran.  Y así fue, eligieron personas idóneas para ello.


Y esta expresión, “no hagáis distinción de personas”, significaba que los jueces debían juzgar con igualdad, respeto y sin prejuicios a todos, sin importar su estatus y persona. 

Estos debían administrar la justicia, ser correctos y equitativos. 

Ya que en Israel había personas de diferentes tribus, orígenes y esto requería de un trabajo serio.


Esta responsabilidad también nos cae a nosotros: Juzgar con equidad. 

El sistema del mundo condiciona a aquellos que no cumplen los requisitos del estándar de este tiempo, observan si eres de bajos recursos, tu raza, religión, origen, tu aspecto físico, edad, si eres famoso, una estrella del deporte o cualquier condición personal o social. 

A veces todo esto nos lleva a tener favoritismo y a no ser parciales con los demás. 

Esto lo vemos cada día o quizás lo padecemos, y nos sentimos juzgados sin respeto y valor.



Distinción: es una cualidad o hecho que hace alguien o algo que sea especial o diferente.


Moisés deseaba que sus lideres juzgaran sin discriminación, porque el Único Juez Soberano es Dios, el cual no nos condiciona por quienes somos o poseemos, sino nos ve de la misma manera a todos.


Este versículo nos enseña a:

  • Respetar: es un sentimiento que lleva a la persona a actuar con cuidado, no ofender, dañar o desobedecer Esto es respetar los derechos del otro, ser considerado y valorar los sentimientos y pensamientos del otro. 

Cuando lo que pienso, opino y hago rompe este derecho, es porque estoy juzgando imparcialmente. 

1 Pedro 2:17 Honrad a todos, amad a los hermanos, temed a Dios, honrad al rey.


  • Ser equitativo: es tener un trato justo, dar a cada cual lo que le corresponde reconocer al otro con sus diferencias y cualidades. 

Levítico 19:15 No perviertas el derecho, no hagas acepción de personas, al pobre ni favoritismo al grande, sino juzga con justicia a tu prójimo.


  • No Discriminar: Discriminar es el trato desigual a una persona o colectividad.

Santiago 2:1 hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor

Jesucristo sea sin acepción de personas.



  • Amar: El Amor de Dios se demuestra en Sus Normas de Justicia, que siempre protejan a los vulnerables y garantiza la igualdad ante Él. 

Y si queremos amar, debemos amarnos de la misma manera, para poder amar al otro incondicional y generosamente. 

Mateo 22:39 … Amarás a tu prójimo como a ti mismo.


En Deuteronomio 1:17 Jesús es personificado, 

Su Justicia y parcialidad quedó demostrada en toda Su Trayectoria hasta morir en la Cruz. 

Su Ministerio es la evidencia de que jamás hizo acepción de persona, todo lo contrario, es a ellos que buscò y derramò Su Amor. 

Él se acercaba a todos, nunca le importó su estatus social, nacionalidad o antecedentes.

Le predicó a fariseos (la élite de ese tiempo), como a un pordiosero, miserable pecador. 

Dos ejemplos que me quedaron grabados:

Cuando Jesús perdonó a la adúltera, todos querían apedrearla conforme la ley y Jesús expresó: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella.”

Y como todos tenían algo, le acusaban sus conciencias, no lo hicieron… 

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.


El otro ejemplo es cuando Jesús visita y cena en la casa de Zaqueo un político estafador que se aprovechaba de todos cobrando impuestos desmedidamente.

Pero cuando el Señor lo perdonó, Zaqueo cambió, no robó más y devolvió todo.

En estos dos hechos me imagino a la gente hablando y emitiendo su juicio humano, pero al Señor jamás le interesó. 

Él sanó, liberó, restauró, consoló, amó, estuvo con todos. En la cruz se concretó esto.


Juan 3:16 Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo Unigénito, para que aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.


Què hermoso texto, todos tenemos la oportunidad de creer y recibir la Vida Eterna.

En nuestro sistema cargado de prejuicios (opinión negativa conforme a lo que pensamos y creemos) sentenciamos a muerte a muchos, pero Jesús murió y resucitó para que a través de Su Perdón sean libres. 


Los Hijos de Dios debemos aprender a vivir en equidad, a no juzgar precipitadamente, a no rechazar y discriminar a nadie, a no emitir juicio o señalar, todo lo contrario, valorar más aquellos que se encuentran vulnerables, bajo el yugo de satanás, atados a vicios, heridas, enfermedades, pecados de todo tipo, pero que necesitan ser ayudados, respetados y amados. 


¿Cuántas veces hacemos distinción de persona? 

Te alejas del pecador o del que este apartado de la Iglesia como si fuera lo peor, y en realidad es a quienes más nos debemos. 

No me imagino a Jesús todo el día encerrado en la Iglesia, solo rodeados de los que conocían la ley o resguardado del mundo malo, quedó manifestado que Él estaba, con todos y en todo lugar, predicaba en las calles, en las plazas, a orillas del río, en un barco, en el desierto, visitaba hogares enfermos, viudas, huérfanos, delincuentes, y todo tipo de personas.


Cuanto más nos encerremos en nuestro mundo más prejuiciosos seremos, cuanto más no abramos con los demás más respetuosos seremos,  y tendremos en estima al prójimo. 

Si algo aprendí estos años es que, si no veo la realidad del otro y me pongo en sus zapatos, seré un egoísta. 

Y termino con este texto:

Juan 7:24 No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

Muchas bendiciones.