Miércoles, 13 de Mayo del 2026

Deuteronomio 12:32

Día 13

Devocional escrito por Yesica Ocaranza de Italiani

Deuteronomio 12:32 Cuidarás de hacer todo lo que yo te mando, no añadirás a ello, ni de ello quitarás.

 

Estamos en un mundo donde las opiniones y tendencias cambian constantemente y nos invitan a modificar nuestra esencia todo el tiempo, donde nuestra identidad corre riesgo a cada momento.

 

¿Cuál es tu identidad?

La identidad en Cristo, no solo trata de cumplir los mandamientos, sino de cumplir con todo lo que nos han ordenado...

La obediencia deja de ser una carga, para pasar a ser un crecimiento espiritual.

 

En nuestro versículo nos advierte de no agregar ni quitar nada a lo que ya está establecido.

¿Y por qué nos recuerda esto?

Cualquier alteración a los Mandamientos de Dios es una desobediencia, y por lo tanto tiene consecuencias negativas.

Ø La Palabra de Dios no debe tomarse a la ligera.

 

En estos tiempos, muchas personas y tristemente muchos cristianos creen que pueden modificar, acomodar, poner o quitar versículos de La Biblia conforme a la “necesidad” o según le conviene a cada uno.

Tristemente, esta acción solo trae ceguera espiritual.

 

Ø Cualquier cambio se transforma en una alteración, adulteración de La Palabra.

 

Adulteración es el acto de hacer impuro algo o modificar su forma original, añadiéndole o quitándole materiales o elementos que son esenciales.

 

2 Corintios 4:2 Antes bien, renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad, recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.

 

Ø En lugar de tratar de adaptar la Palabra de Dios a nuestros propios deseos, necesitamos reconocer Su Autoridad y cumplir con Ella.

 

La obediencia es fundamental en nuestra relación con Dios, por lo cual la desobediencia es una desconexión total con Él.

 

La obediencia es la manera de mostrar nuestra fe y amor a Dios.

Seguir Sus Mandamientos es entender y respetar la Voluntad Divina.

Estar dispuestos a cumplir con la Palabra es crecer espiritualmente y acercarnos a Dios.