Deuteronomio 14:29
Día 5 Devocional escrito por Cirilo Maciel Deuteronomio 14:29 … Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren. El Libro de Deuteronomio es un Libro del Antiguo Testamento, El Quinto Libro del Pentateuco, escrito por Moisés. Deuteronomio narra la historia del Pueblo de Israel en sus 40 años en el desierto, sobre las Leyes dadas por Dios a Su Siervo Moisés para todo el Pueblo de Israel. Podríamos poner por título al devocional de este día: Jehová, tu Dios, te bendiga en toda la obra que tus manos hagan. El versículo completo nos dice: Deuteronomio 14:29: Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren. Y vendrá el levita: Los levitas no recibieron tierras como los demás en el Pueblo de Israel, porque su herencia era servir en el Templo y ministrar a Dios. Ellos dependían de la provisión de los demás. Y el extranjero: Eran personas de otras naciones que vivían en Israel. Ellos también dependían de la ayuda del Pueblo de Israel. El huérfano y la viuda: Son aquellas personas sin familia que no tenían recursos económicos, y que dependían de las ofrendas y la ayuda del Pueblo para sobrevivir. Eran los más necesitados dentro de la sociedad. La provisión que Dios brinda a Su Pueblo es para compartirla Deuteronomio 15:5-11: 5 si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy. 6 Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio. 7 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, 8 sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite. 9 Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado. 10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas. 11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra. Podemos citar otros pasajes en La Biblia que nos hablan también de ayudar a las personas necesitadas: Rut 2:2-4: 2 Y Rut la moabita dijo a Noemí: Te ruego que me dejes ir al campo, y recogeré espigas en pos de aquel a cuyos ojos hallare gracia. Y ella le respondió: Ve, hija mía. 3 Fue, pues, y llegando, espigó en el campo en pos de los segadores; y aconteció que aquella parte del campo era de Booz, el cual era de la familia de Elimelec. 4 Y he aquí que Booz vino de Belén, y dijo a los segadores: Jehová sea con vosotros. Y ellos respondieron: Jehová te bendiga. Mateo 25:35-36: 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. 1 Juan 3:17: 17 Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? ¿Cómo podemos interpretar lo que Dios quería de Su Pueblo? El Pueblo tenía como mandamiento diezmar una décima parte de toda su cosecha anual y de sus ganados. Ellos tenían que apartar una parte que era para las celebraciones, otra parte para honrar el Nombre de Jehová, y la última parte para ayudar a los más necesitados. Mateo 14:13-21 Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. 14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. 15 Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. 16 Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. 17 Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. 18 Él les dijo: Traédmelos acá. 19 Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. 20 Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. 21 Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. ¿Qué podemos aprender de estos pasajes? Estas historias son una invitación a confiar en Dios en todas las circunstancias, participar en Su Obra y servir a los demás con la seguridad de que Él bendecirá los medios que se les ofrecen. También destacan que, a través de medios espirituales, se da la provisión de necesidades básicas, y resaltan la importancia de la fe y la generosidad para todas aquellas personas vulnerables. 1 Pedro 4:10: Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Gálatas 6:9: No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos Proverbios 19:17: A Jehová presta el que da al pobre, Y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar. Hebreos 13:16: Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque de tales sacrificios se agrada Dios. Dios nos llama a confiar plenamente en Él y a participar activamente en Su Obra. Nos recuerda que nuestro servicio, nuestra generosidad y nuestra fe impactan en la vida de los demás, especialmente en los más vulnerables. Al compartir lo que Dios nos ha dado, no solo ayudamos, sino que reflejamos Su Amor y Su Provisión. Que cada día podamos abrir nuestro corazón para bendecir a otros, sabiendo que Dios multiplicará nuestros esfuerzos y nos llenará de alegría al ver Su Obra cumplida. ¡Que la Paz y la Bendición de Jehová estén con cada uno de Ustedes!