Deuteronomio 15:10
Día 27
Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera
Deuteronomio 15:10 …Te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos,
y en todo lo que emprendas.
El Libro de Deuteronomio nos narra los últimos consejos que Moisés dio al Pueblo de Israel antes de la entrada de ellos en la Tierra Prometida por Dios.
Contiene un resumen de las peregrinaciones de los israelitas en el desierto, lo que es muy importante, porque revela el juicio moral de Dios.
Además,
porque se dan las instrucciones necesarias en cuanto a la conducta que Israel
debía observar en la Tierra Prometida.
En definitiva, Deuteronomio refleja la severidad de la Ley. Las palabras claves son: “Tú harás.”
El versículo que nos regala hoy El Señor:
Sin falta le darás, y no
serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu
Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas.
Ø Nos anima a dar generosamente a los necesitados, sin resentimiento ni mezquindad; prometiéndonos que Dios bendecirá todas las obras y emprendimientos que hagamos, si así actuamos.
Todo el Capítulo 15 insta al Pueblo
israelita (y a todos nosotros, Sus Hijos) a ver por los demás, a estar atentos
a las necesidades del otro, y a ser siempre generosos con nuestros Hermanos.
Deuteronomio 15:1-15 Cada siete años harás remisión. 2 Y esta es la manera de la remisión: perdonará a su deudor todo aquel que hizo empréstito de su mano, con el cual obligó a su prójimo; no lo demandará más a su prójimo, o a su hermano, porque es pregonada la remisión de Jehová. 3 Del extranjero demandarás el reintegro; pero lo que tu hermano tuviere tuyo, lo perdonará tu mano, 4 para que así no haya en medio de ti mendigo; porque Jehová te bendecirá con abundancia en la tierra que Jehová tu Dios te da por heredad para que la tomes en posesión, 5 si escuchares fielmente la voz de Jehová tu Dios, para guardar y cumplir todos estos mandamientos que yo te ordeno hoy. 6 Ya que Jehová tu Dios te habrá bendecido, como te ha dicho, prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio. 7 Cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Jehová tu Dios te da, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, 8 sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite. 9 Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: Cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado. 10 Sin falta le darás, y no serás de mezquino corazón cuando le des; porque por ello te bendecirá Jehová tu Dios en todos tus hechos, y en todo lo que emprendas. 11 Porque no faltarán menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrirás tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra 12 Si se vendiere a ti tu hermano hebreo o hebrea, y te hubiere servido seis años, al séptimo le despedirás libre. 13 Y cuando lo despidieres libre, no le enviarás con las manos vacías. 14 Le abastecerás liberalmente de tus ovejas, de tu era y de tu lagar; le darás de aquello en que Jehová te hubiere bendecido. 15 Y te acordarás de que fuiste siervo en la tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te rescató; por tanto yo te mando esto hoy.
Para lograr todo esto, Dios nos
manda ciertas cosas:
·
Ser generosos: dar sin
medida, ni pesar.
·
No ser mezquinos:
evitar la tacañería y el mal genio al dar.
·
Confiar en Dios: hacer
estas buenas obras porque confiamos en la Bendición Divina, que nos
recompensará en todo lo que hagamos.
·
Entender la necesidad:
reconocer que siempre habrá necesidad y necesitados y, por lo tanto, debemos
abrir las manos y el corazón y ayudar a los Hermanos que estén en problemas.
Personalmente, hay algo que aprendí
hace muchos años en la Iglesia:
“DIOS AMA AL DADOR ALEGRE”.
2 Corintios 9:6-7 Pero esto os digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente segará. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
Sin dudas, no hay nada más hermoso ni gratificante para el alma y el corazón que el saber hemos podido contribuir en algo o en mucho con la necesidad del Hermano.
Y este “dar generosamente y con alegría” no se refiere solamente a la parte económica.
Muchas
veces, las necesidades son espirituales, emocionales, de tiempo, de acción,
etc.
Qué importante es “prestar la oreja” cuando algún Hermano necesita charlar o desahogarse por algún problema que tenga o alguna situación adversa que esté pasando, ¿Verdad?
Una palabra de aliento a tiempo, una mano extendida con amor, una ayuda en el momento oportuno, llenan el alma y el corazón como si fuese una ayuda monetaria.
Estas acciones son tan beneficiosas y de tanta bendición para el que las recibe, como para el que las da; porque el ayudar o asistir al otro realmente “SE SIENTE BIEN.”
¡Y si a esto le sumamos el plus de la Promesa de que Dios nos va a bendecir en todo lo que hagamos, tanto mejor!
Destaquemos algunos puntos de este
versículo:
·
Generosidad con
alegría:
No solo se trata de dar, sino de
hacerlo con una actitud alegre y voluntaria, no por obligación.
La frase “no te dolerá el corazón”
enfatiza que la generosidad debe surgir de un corazón dispuesto y alegre.
·
Bendiciones de Dios:
El versículo promete que Dios bendecirá al dador “en todo tu trabajo y en todo lo que emprendas.”
·
La recompensa:
La bendición no es una transacción, sino una consecuencia natural de tener un corazón alineado con los Mandamientos de Dios y de mostrar generosidad.
Se entiende como el Favor y el
Cuidado de Dios en la vida de una persona que es un dador alegre.
·
El contexto de la Ley
de Israel:
Este Mandamiento se enmarca en las Leyes que Dios dio a Israel para que no hubiera pobres en la tierra.
Incluye otras provisiones como el perdón de deudas en el año sabático y la liberación de siervos, que también buscan proteger a los más vulnerables de la sociedad.
Muchas veces se cree o se piensa que mientras más guardemos, más felices seremos.
Pero, la verdad es que, en el Reino
de Dios, mientras más demos, más gozo recibiremos.
Por eso, El Señor nos anima a dar
“hasta que nos dé cosquillas.”
Asique, Hermanos, no seamos escasos; demos con generosidad, con alegría de corazón.
Sabiendo que Dios bendice al dador
alegre.
Esto aplica no sólo al dar a los
necesitados, sino al ofrendar o al diezmar al Señor.
¡Y no nos olvidemos que es un Mandato
de Dios!
¡¡¡El Señor les bendiga!!!