Lunes, 29 de Diciembre del 2025

Deuteronomio 23:23

Día 29

Devocional escrito por Celia Vega

Deuteronomio 23:23 …Lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste…

 

El Libro de Deuteronomio es el quinto del Pentateuco, encierra los discursos de Moisés

para el Pueblo de Israel.

Ellos reiteran la Ley de Jehová y las instrucciones para vivir bajo el Pacto y Su Fidelidad, cumpliendo con los votos hechos hacia a Él.


Deuteronomio 23:21-23 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y será pecado en ti. 22 Más cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. 23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca. 


Para Israel el hacer votos era algo SERIO, los votos se hacían durante tiempos de angustia y necesidad, realizado así, una vez recibida la respuesta.

Cultural y religiosamente “las promesas” no debían ser subestimada y romper con las mismas era una ofensa muy grave.

Eclesiastés 5:4-5 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirlas; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.

 

El responder a lo que hemos pactado refleja un corazón y carácter temeroso, íntegro y fiel.

Esto es importante porque es la manera que Dios muestra fidelidad y el cumplimiento de Sus Promesas, nosotros también debemos responder a lo que sale de nuestros labios.

Esto en la sociedad da crédito de una persona fiel y honesta que es digna de confianza.

Pero, a veces nos apresuramos a jurar por algo, y terminamos incumpliendo a lo dicho;

 

Ejemplificamos algunos juramentos que decimos:

Ø Prometo servirte Señor, jamás te dejare, soy tu siervo.

Ø Te entrego mi familia, mis finanzas, mi tiempo.

Ø Voy a cuidar mi salud, mi alimentación, haré deportes.

Ø Renunciaré a todo aquello que me lleva por mal camino.

Ø Estaré contigo siempre, no te abandonaré.

Ø Me comprometo a darte lo mejor de mi vida.

Ø Te seré fiel, cuidare de ti.

Ø Prometo que seré más responsable y obediente.

 

Hacemos infinidades de pactos que cuesta cumplir, por eso pensemos antes de hablar meditemos en los dichos de nuestros labios.

Eclesiastés 5:2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios...

 

Algunos ejemplos de personas que cumplieron a su juramento:

La oración de Ana narrada en 1 Samuel 1.1-11

Ella oro a Dios por un hijo ya que era estéril y le prometió que, si le concedía su petición, consagraría al niño al servicio de Jehová. Lo cumplió en 1 Samuel. 1.26-27

Samuel fue consagrado al templo.

 

Jefté juez de Israel narrada en Jueces 11.29-40

Prometió a Dios que si le entregaba a los amonitas consagraría a quien saliera a recibirlo primero de su casa cuando regresara de la batalla en victoria.

Y fue su única hija quien lo recibió, y cumplió con su juramento.

Salmos 50:14 Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al altísimo; e invócame en el día de la angustia; te librare, y tú me honraras.

 

También La Biblia nos enseña de la vida de Ananías y Safira, quienes tuvieron graves consecuencias por incumplir con sus votos.  Libro de los Hechos 5.1-1:

Este matrimonio prometió ofrendar al Señor la totalidad de la venta de su heredad, pero entregaron una parte y se quedaron con otra.

El Espíritu Santo le reveló a Su Siervo Pedro que ellos estaban mintiendo, él los confrontó y ambos le dijeron que habían vendido la propiedad en el valor que ofrendaron y Pedro les dijo porque habían mentido a Dios y como resultado tuvieron una muerte instantánea.

 

¡Por eso a Dios hay que cumplirle! Y la vida misma tiene consecuencias por no responder a aquello que hemos jurado, primeramente, al Señor y a las personas.

Nuestra falta de fidelidad rompe compromisos y valores fundados en la verdad.

 

Oremos a Dios que nos ayude a ejecutar cada palabra que sale de nuestros labios, y si nos cuesta extendamos las manos al cielo en señal de socorro y seguramente, Su Presencia y la Obra del Espíritu Santo nos ayudará.

 

Todos hemos fallado, incumplido, pero humillémonos delante de Su Trono, arrepintámonos y accionemos ante lo que hemos dicho.

Somos Hijos de Luz y debemos testimoniar en todo ámbito (Iglesia, familia, trabajo estudio, actividades etc.)

 

Esto también es una manera de testificar, que somos temerosos, íntegros y fieles cristianos en una sociedad que falta la garantía de la “palabra”.

David es alguien que entendió esto, y en sus innumerables Salmos declara la importancia de llevar a cabo promesas.

Salmos 66. 13-14 Entrare en tu casa con holocaustos; te pagare mis votos, que pronunciaron mis labios y hablo mi boca, cuando estaba angustiado.

 Que Dios te bendiga.