Deuteronomio 23:23
Día
29
Devocional
escrito por Celia Vega
Deuteronomio
23:23 …Lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás,
conforme lo prometiste…
El Libro de Deuteronomio es el
quinto del Pentateuco, encierra los discursos de Moisés
para el Pueblo de Israel.
Ellos reiteran la Ley de Jehová y
las instrucciones para vivir bajo el Pacto y Su Fidelidad, cumpliendo con los
votos hechos hacia a Él.
Deuteronomio 23:21-23 Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y será pecado en ti. 22 Más cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado. 23 Pero lo que hubiere salido de tus labios, lo guardarás y lo cumplirás, conforme lo prometiste a Jehová tu Dios, pagando la ofrenda voluntaria que prometiste con tu boca.
Para Israel el hacer votos era algo SERIO, los votos se hacían durante tiempos de angustia y necesidad, realizado así, una vez recibida la respuesta.
Cultural y religiosamente “las promesas” no debían ser subestimada
y romper con las mismas era una ofensa muy grave.
Eclesiastés 5:4-5 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirlas; porque Él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.
El responder a lo que hemos pactado refleja un corazón y carácter temeroso, íntegro y fiel.
Esto es importante porque es la
manera que Dios muestra fidelidad y el cumplimiento de Sus Promesas, nosotros
también debemos responder a lo que sale de nuestros labios.
Esto en la sociedad da crédito de
una persona fiel y honesta que es digna de confianza.
Pero, a veces nos apresuramos a
jurar por algo, y terminamos incumpliendo a lo dicho;
Ejemplificamos algunos juramentos
que decimos:
Ø Prometo servirte Señor, jamás te dejare, soy tu siervo.
Ø Te entrego mi familia, mis finanzas, mi tiempo.
Ø Voy a cuidar mi salud, mi alimentación, haré deportes.
Ø Renunciaré a todo aquello que me lleva por mal camino.
Ø Estaré contigo siempre, no te abandonaré.
Ø Me comprometo a darte lo mejor de mi vida.
Ø Te seré fiel, cuidare de ti.
Ø Prometo que seré más responsable y obediente.
Hacemos infinidades de pactos que cuesta cumplir, por eso pensemos antes de hablar meditemos en los dichos de nuestros labios.
Eclesiastés 5:2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios...
Algunos ejemplos de personas que
cumplieron a su juramento:
La
oración de Ana narrada en 1 Samuel 1.1-11
Ella oro a Dios por un hijo ya que era estéril y le prometió que, si le concedía su petición, consagraría al niño al servicio de Jehová. Lo cumplió en 1 Samuel. 1.26-27
Samuel fue consagrado al templo.
Jefté
juez de Israel narrada en Jueces 11.29-40
Prometió a Dios que si le entregaba a los amonitas consagraría a quien saliera a recibirlo primero de su casa cuando regresara de la batalla en victoria.
Y fue su única hija quien lo
recibió, y cumplió con su juramento.
Salmos 50:14 Sacrifica a Dios alabanza, Y paga tus votos al altísimo; e invócame en el día de la angustia; te librare, y tú me honraras.
También La Biblia nos enseña de la vida de Ananías y Safira, quienes tuvieron graves consecuencias por incumplir con sus votos. Libro de los Hechos 5.1-1:
Este matrimonio prometió ofrendar al Señor la totalidad de la venta de su heredad, pero entregaron una parte y se quedaron con otra.
El Espíritu Santo le reveló a Su Siervo
Pedro que ellos estaban mintiendo, él los confrontó y ambos le dijeron que
habían vendido la propiedad en el valor que ofrendaron y Pedro les dijo porque
habían mentido a Dios y como resultado tuvieron una muerte instantánea.
¡Por eso a Dios hay que cumplirle! Y la vida misma tiene consecuencias por no responder a aquello que hemos jurado, primeramente, al Señor y a las personas.
Nuestra falta de fidelidad rompe
compromisos y valores fundados en la verdad.
Oremos
a Dios que nos ayude a ejecutar cada palabra que sale de nuestros labios, y si
nos cuesta extendamos las manos al cielo en señal de socorro y seguramente, Su Presencia
y la Obra del Espíritu Santo nos ayudará.
Todos
hemos fallado, incumplido, pero humillémonos delante de Su Trono, arrepintámonos
y accionemos ante lo que hemos dicho.
Somos
Hijos de Luz y debemos testimoniar en todo ámbito (Iglesia, familia, trabajo
estudio, actividades etc.)
Esto
también es una manera de testificar, que somos temerosos, íntegros y fieles
cristianos en una sociedad que falta la garantía de la “palabra”.
David
es alguien que entendió esto, y en sus innumerables Salmos declara la
importancia de llevar a cabo promesas.
Salmos 66. 13-14 Entrare en tu casa con holocaustos; te pagare mis votos, que pronunciaron mis labios y hablo mi boca, cuando estaba angustiado.
Que Dios te bendiga.