Deuteronomio 23:5
Día 24 Devocional escrito por Andrea Villalba Deuteronomio 23:5 …Dios te convirtió la maldición en bendición… Una declaración de Dios al Pueblo de Israel, y una proclamación para nosotros también. El contexto de esta historia es fascinante, nos es un simple relato, fue un hecho real que se trasladó hasta estas generaciones. Deuteronomio capítulo 22 al 24 nos narra como Balac rey de Moab contrató a un Profeta codicioso llamado Balaam para maldecir a Israel, porque estaba temeroso del gran número de Israelita que se acercaban a su frontera, porque sabía que Dios peleaba por ellos sobrenaturalmente, pero creyó que pagando a este pseudo profeta la maldición los alcanzaría. Sin embargo, esto no sucedió así, Balam a pesar de su codicia terminó obedeciendo a la Voz del Señor, Quien le ordenó que no lo hiciera. Éste cuando iba en camino para cumplir su contrato, fue interceptado por un ángel, y su asna al verlo se asustó y se apartó, Balam lo golpeó y el asna le habló reprendiéndolo, el Àngel le recordó que no debía ir a Moab, y que debería decir lo que Dios le ordenara, y a pesar de su intención Balam no pudo maldecir a Israel. El rey Balac se enojó e intentó llevarlo a diferentes lugares para que maldijera al Pueblo, pero el Profeta solo profirió bendición, lo que El Señor le había ordenado. Tremenda historia donde cada hecho manifiesta LA FIDELIDAD, EL AMOR Y LASOBERANÍA DIVINA sobre Sus Hijos. Aunque el enemigo quiso condenar al pueblo de Israel, DIOS REVIRTIÓ TODO. Y es lo que Dios ha hecho con nosotros: REVERTIR LA MALDICIÓN EN BENDICIÓN. ¿Qué es una maldición? Es una invocación del mal o daño a alguien o una Condena Divina que resulta en desgracia, escasez o exilio como consecuencia del pecado o de desobedecer los Caminos de Dios. Esto ha sido heredado por la humanidad desde el principio, cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios y a consecuencia de ello cayó un Castigo Divino, pero las Promesas del Señor hacia Su Pueblo nunca cambiaron, porque El Pacto que hizo con Abraham era derramar bendiciones sobre ellos. Gènesis 12:2-3 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás de bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y cumplió con este Pacto, en esta historia bíblica se evidencia que nadie puede maldecir a quien Dios ha elegido bendecir. Y esta promesa se termina cumpliendo en JESUCRISTO QUIEN NOS REDIMIÓ DE TODA CONDENA EN LA CRUZ, REVIRTIO NUESTRA MALDICION EN BENDICION. ¡Qué Maravilloso, gracias, Señor! Primero porque soy un elegido y segundo porque Su Pacto permanece Fiel. ¿Cuántos nos hemos sentido maldecidos, perseguidos por lo malo, frustrados por los fracasos o hasta influenciados por fuerzas malignas? El enemigo ha tratado de esclavizarnos siempre y quizás has crecido con palabras maldicientes: “Inútil”, “Nadie te quiere”, “No eres importante”, “No vas a cambiar”, “No lograras nada”, “Eres un desastre”, “Eres la oveja negra de la familia”, “Eres una mala persona”, “Tonto”, “Fracasado”, etc. Satanás hasta aquí te hizo creer y vivir como tal, pero Jesús en la Cruz se hizo maldición por nosotros (que es la muerte) para liberarnos de ella y Su Sacrificio permite que la bendición prometida a Abraham sea recibida por todos a atreves de la fe en Cristo. Por eso El Revirtió toda palabra condenatoria y nos hizo benefactores de Su Gracia y Bendición. El Señor te eligió para bendecirte y usará todos los recursos necesarios para atraerte hacia ella. Gálatas 3:13-14 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero), 14 para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu. Romanos 8:1 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Insisto Jesús nos redimió, ya no hay condenación en Él, y esas bendiciones son para mí, son para ti. Declaremos en fe: Jesús revierte todo despropósito en un Propósito de Gloria. Jesús revierte toda maldición generacional, familiar, en Victoria. Jesús revierte toda esclavitud de vicios, perversiones, perturbaciones en los sentimientos, emociones, mente y voluntad, en Libertad. Jesús revierte todo pacto satánico, ataduras, ligaduras, con el Poder de Su Sangre. Jesús revierte toda enfermedad en Salud. Jesús revierte toda escasez en Provisión. Jesús revierte todo dolor, tristeza, por Gozo. Declara la bendición de Dios en todo aquello que te sientes condenado. Aunque Balac se levante a proferir palabras maldicientes, El Señor nos recuerda que Su Pacto no ha cambiado, DIOS DETERMINÒ BENDICIÓN. Créelo, tómalo, decláralo, y vívelo. Dios te siga bendiciendo.