Domingo, 23 de Marzo del 2025

Deuteronomio 2:7

Día 23 

Devocional escrito por Lucas Italiani

Deuteronomio 2:7 …Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos…


El versículo de Deuteronomio 2:7 es un mensaje poderoso que nos recuerda que la Bendición Divina puede acompañarnos en todo momento de nuestra vida, incluso en momentos difíciles. 

Este pasaje de La Biblia nos habla acerca del Pueblo de Israel y su travesía por el desierto durante cuarenta años. 

En ese largo periodo, Jehová estuvo con ellos y los bendijo en todas las obras de sus manos, asegurando que nada les faltaría.



El contexto de este pasaje se encuentra dentro de los discursos de Moisés al Pueblo de Israel previo a ingresar a la Tierra Prometida. 


En esto, Moisés busca recordarles a los israelitas el cuidado constante y la Provisión de Dios durante su tiempo en el desierto.


  • Ser bendecido según La Biblia es un concepto profundo y multifacético que trasciende la mera riqueza

material o la felicidad transitoria. 

  • El término “bendecido”; en el contexto bíblico abarca un estado de bienestar espiritual y alegría profunda que proviene de una relación con Dios. 


Esta comprensión de la bienaventuranza se entrelaza a lo largo de ambos Testamentos, ofreciendo un rico tapiz de significados e implicaciones para la vida del creyente.


En el Antiguo Testamento, la palabra hebrea que a menudo se traduce como “bendecido”, es “barak”; que transmite una sensación de ser favorecido por Dios.


Este favor no se limita a la prosperidad material, aunque a veces la incluye, sino que se extiende a un sentido de bienestar y plenitud que se basa en la presencia y las promesas de Dios.


Por ejemplo, leamos Su Palabra: 

Salmos 1:1-3 Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, Ni estuvo en camino de pecadores, Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2  Sino que en la ley de Jehová está su delicia, Y en su ley medita de día y de noche. 3  Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, Y su hoja no cae; Y todo lo que hace, prosperará.

 

La persona bendecida se describe como alguien que se deleita en La Ley del Señor y medita en ella día y noche. 

Esta persona es comparada con un árbol plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto en su tiempo y cuya hoja no se marchita. 

Esta imagen sugiere estabilidad, productividad y resiliencia, cualidades que provienen de una vida arraigada en la palabra de Dios. 


  • Él quiere bendecir todo lo que tocas. 

La Biblia dice: “El Señor ordenará Su bendición sobre ti...y en todo lo que tocan tus manos…”.


Esto significa que lo que sea que tu toques, lo que sea que esté en tus manos, Dios va a ordenar Su bendición sobre ello, sea una persona, cosa o negocio. 

  • Entonces si tocas a tu hijo, él es bendecido. 

  • Si tocas tu guitarra, la música inspirada va a fluir de ella.

  • Si tocas negocios, ellos van a prosperar. 

  • Cuando tocas a una persona enferma, es sanada. 

  • Cuando tocas a alguien que está enfrentando necesidad, su necesidad es

  • suplida.


  • En la Biblia, todo lo que Jesús tocó prosperaba. 

  • Él tocó los ojos de dos hombres ciegos y sus ojos fueron abiertos (Mateo 9:28-30). 

  • Él tocó el féretro abierto del hijo de la viuda, y el joven se levantó y comenzó hablar (Lucas 7:12-15). 

  • El tocó al leproso y la lepra se fue (Marcos 1:40-42).


Bajo las leyes del Antiguo Pacto se supone que nadie podía tocar a los leprosos ya que como leprosos eran considerados inmundos. 

Si tocabas lo inmundo te convertías en algo inmundo. 

  • Pero Jesús tocó al leproso y lo inmundo llegó a ser limpio.

  • Todo aquel a quien Jesús tocó recibió una bendición. 


Y debido a que Jesús vive en ti por el Espíritu de Dios en ti, lo que sea que toques va a ser bendecido también. 

Él pagó el precio para que tú tuvieras está bendición. 


Sus Amorosas Manos que impartieron bendición a tantos, fueron clavadas en la Cruz para que hoy Dios pueda enviar Su bendición en todo lo que tocan tus manos.

Deuteronomio 28:12 Te abrirá Jehová su buen tesoro, el cielo, para enviar la lluvia a tu tierra en su tiempo, y para bendecir toda obra de tus manos. Y prestarás a muchas naciones, y tú no pedirás prestado.


Deuteronomio 2:7 Jehová tu Dios te ha bendecido en toda obra de tus manos; él sabe que andas por este gran desierto.


  • La Presencia de Dios en el desierto


Es interesante notar cómo Dios está presente en el desierto, un lugar aparentemente inhóspito y sin vida. 

Esto nos enseña que Dios puede manifestarse en cualquier lugar y circunstancia, no importa cuán difíciles puedan ser. 

En el caso de los israelitas, esta demostración constante de la Presencia de Dios fue un aliciente para perseverar y mantenerse unidos mientras se dirigían hacia su destino.


  • La fidelidad de Dios

Otro aspecto importante es que nos recuerda la Fidelidad de Dios para con Su Pueblo. 

A pesar de las pruebas y adversidades que enfrentaron, Jehová nunca los abandonó y siempre estuvo presente para guiarlos y protegerlos. 


  • Esta misma Fidelidad podemos experimentarla hoy en día, pues Dios sigue siendo el mismo de ayer, hoy y siempre.


En primer lugar, debemos tener presente que la Bendición Divina nos acompaña siempre, sin importar en qué lugar nos encontremos.


Debemos tener confianza en que Dios está con nosotros y que Su amor y Protección nos bastan para sobrellevar cualquier situación que se nos presente.


Asimismo, debemos mantenernos fieles a Dios, no importa las pruebas o tentaciones que enfrentemos. 

Debemos seguir Sus Mandamientos y buscar siempre Su Voluntad, sabiendo que Su Camino es El Mejor para nosotros. 


Finalmente, el verso nos invita a confiar en que Dios suplirá todas nuestras necesidades, así que podemos estar tranquilos y no preocuparnos por el futuro.