Deuteronomio 28:13
Día 24 Devocional escrito por Carolina Stein de Alfieri Deuteronomio 28:13 Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola… La Palabra de Dios dice verdades tan refrescantes para el corazón del creyente… La Palabra de Dios muestra la Historia, la Profecía, el Evangelio y la Doctrina de la Gracia, pero ¿Qué pasa cuando alguien toma estas Verdades y las usa mal? Esta porción de La Biblia es muy usada para convencernos que somos superiores, que merecemos lo mejor, que es la obligación de Dios ponernos por arriba de todo, pero no, no es así. Es bueno que entendamos que el hombre solo es merecedor de muerte, porque pecamos y todos somos destituidos de la Gloria del Padre, y ahí es cuando entra el Hijo, a reconciliarnos con Dios. En todo esto nosotros nada tuvimos que ver, solo fue por Gracia. No somos superiores, la lógica humana dice que, si somos Hijos del Rey, pues somos Príncipes, pero es muy pretencioso ese título, La Biblia prefiere decirnos “esclavos de Cristo”. Entonces ¿Qué quiere decir en realidad eso de la cabeza y la cola? El Libro de Deuteronomio está escrito en la forma de un tratado entre un rey y su estado vasallo (sujeto al reinado) típico del segundo milenio antes de Cristo. Hace un llamado a Israel para que recuerde Quién es Dios y lo que Él ha hecho. Perdida la fe, la vieja generación peregrinó durante cuarenta años y murió en el desierto. Dejaron Egipto atrás, pero nunca conocieron la Tierra Prometida. Ahora en la ribera Este del Río Jordán, Moisés prepara a los hijos de aquella generación carente de fe para tomar posesión de la Tierra. Después de una breve lección de historia en la que se enfatizan los Grandes Hechos de Dios a favor de Su Pueblo, Moisés repasa sobre La Ley. Luego reafirma El Pacto, El Contrato de Dios con Su Pueblo. Deuteronomio 28:13 es un versículo poderoso que ofrece una Promesa que muchos cristianos anhelan: ser líderes en lugar de seguidores, estar por encima en lugar de estar por debajo. Te pondrá Jehová por cabeza, y no por cola… Estos resultados se prometen sólo si se obedece los Mandamientos de Dios. Promueve una vida llena de bendiciones, pero también conlleva una gran responsabilidad. La única forma de ganar la Promesa es obedeciendo los Mandamientos de Dios. Parece básico, pero los cristianos a menudo se desconectan de los Mandamientos y se enfocan en sus propias metas en lugar de buscar la Dirección de Dios. Cumplir los Mandamientos de Dios requiere compromiso y dedicación. La vida cristiana no es sobre estar cómodos o seguir nuestros deseos egoístas. 1 Juan 5:3 Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos. Eso no significa que nuestras vidas sean perfectas, sino que todo está bajo Control de Dios. Él nos protege y dirige en una forma que nosotros no podríamos hacer por nuestra cuenta. Las bendiciones no son necesariamente financieras, sino que también incluyen paz, amor, alegría y compañía. Dios quiere que mantengamos nuestros ojos en Él y no en el mundo. Vivir una vida obediente a Dios nos coloca en la cima en nuestras relaciones, en nuestros trabajos y en nuestra relación con Él. Pero debemos ser conscientes de que la Promesa está condicionada a la obediencia. Hebreos 12:2-11 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Como en cualquier otra parte de la vida, encontrar éxito y liderazgo requiere dedicación y esfuerzo. El éxito no es una garantía, sino que debemos esforzarnos por cumplir los Mandamientos de Dios. Para ser líderes, debemos centrarnos en Dios en lugar de nosotros mismos, cultivando una relación con Él a través de la lectura de La Biblia, la oración y la adoración. Debemos permitir que la Voluntad de Dios dirija nuestras decisiones cotidianas y nuestra vida en general. Algunas personas pueden cuestionar si la Promesa de estar en la cima es una garantía de prosperidad financiera, sin embargo, la Promesa es mucho más profunda que eso. Se trata de un compromiso con Dios para seguir Sus Mandamientos y seguir Su Camino hacia la bendición. También es importante recordar que no somos mejores que cualquier otra persona, sino que estamos llamados a vivir una vida mejor como Testimonio de la Gracia de Dios en nuestras vidas. Debemos estar comprometidos con Dios y seguir Sus Mandatos, y Él nos recompensará con bendiciones que superan cualquier cosa que pudiéramos imaginar. Al aplicar este pasaje en nuestras vidas, debemos recordar que el liderazgo requiere trabajo duro y hay obstáculos, pero Dios siempre está ahí para apoyarnos. Esto nos motiva a esforzarnos por ser mejores en todo momento, no para nuestra gloria, sino para la Gloria de Dios. ¡DIOS TE BENDIGA!