Deuteronomio 31:6
Día 11 Devocional escrito por Natalia Zamora Deuteronomio 31:6 … Dios es que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Al leer los capítulos de Deuteronomio podemos ver las maravillas que Dios hizo a través de la vida de Moisés. Un hombre común y corriente, con temores, limitaciones y muchos defectos más, pero con la diferencia que fue obediente al llamado de Dios. Podemos ver sus primeros pasos, cuando se fue de Egipto huyendo por haber matado a un egipcio, cuando vio la zarza ardiendo y se acercó, y cuando Dios lo llamó, pero él veía que era tartamudo y no iba a poder transmitir lo que Dios le hablaba. Si contemplamos el proceso de Moisés diríamos que no sería el indicado a los ojos humanos, desde ser homicida, mentiroso y tratar de huir al llamado. ¿Pero cuál fue el paso que dio que cambió su historia para siempre? Podríamos decir cuando se encontró con la zarza que ardía sobrenaturalmente y escuchó la Voz de Dios. Fue un proceso desde ese llamado, a ser el líder que Dios formó en él. Pero lo que diferenció su historia, fue su búsqueda de Dios en todo momento y su obediencia. Por qué Dios remarcó la vida de Moisés, porque sin duda fue una persona digna de admirar para su alrededor y dejaba la vara muy alta para sus sucesores. Ahí comenzamos a hablar de Josué, él fue uno de los 12 espías que fueron a la Tierra Prometida. Él y Caleb fueron los únicos dos que no desanimaron al Pueblo con sus relatos, vieron la Tierra con la fe en Dios y la confianza. Este hombre estaba codo a codo con Moisés, pero cuando decimos codo a codo, hablamos que tenía la misma visión que su líder. Josué se preparó en su servicio junto a Moisés, veía como tomaba decisiones, como se manejaba en todas las situaciones en guiar a un Pueblo TAN GRANDE Y REBELDE. Sabemos que no hay que idolatrar a las personas, pero qué lindo y saludable es tener un referente en la fe, creíble y que lo que predica lo vive. La Biblia dice: 1 Corintios 11:1 Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo. El Apóstol se los decía a sus hermanos en la fe. Pero qué calibre de siervo de Dios era Pablo, digno de admirar e imitar. De esta misma manera fue la vida de Moisés, él partía de esta tierra y tenían que encontrar a un sucesor para esta gran tarea, y fue Josué el que Dios tenía asignado. No fue en un sorteo esta decisión, sino que Dios, como todo lo que Él hace, tenía un propósito con esta vida. Llevar nada más ni nada menos al Pueblo de Israel que era bastante especial de llevar. Pónganse un segundo en sus zapatos. ¿Qué idea aterradora, verdad?. Y fue ahí donde Dios le dio esta palabra: … Dios es que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Qué certeza y seguridad habrá sido para el corazón de Josué, saber que EL TODOPODEROSO iba con él. Ahora le tocaba a Josué buscar más de Dios y depender totalmente de ÉL. Podemos hablar mucho sobre esto, podemos decir que no todas las personas quieren compromiso, tanto desde emprender algo propio y saber que si no trabajas no vives, desde algún Ministerio, por que es mucha demanda... Pero este hombre de Dios siguió el camino que le dejó marcado Moisés. Podría no haber aceptado, o hacerlo a su manera y tomar él las riendas en vez de Dios. Pero él tuvo en gran estima el ejemplo de Moisés. Quizás eres el primer creyente de tu familia, o el único que está de pie en la fe y todos los demás se apartaron, o estás perseverando en la oración para que llegue tu esposo/a que no conoce y tus hijos. Quizás tengas que suceder a alguien y no sepas como hacerlo... Te animo en el Nombre de Jesús con esta Palabra: Salmos 32:8 Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar;sobre ti fijaré mis ojos. Dios nos dice que confiemos en Él e imitemos primeramente a Jesús, siguiendo Sus Pasos. Después imitemos la fe de nuestros líderes. Dios te bendiga.