Domingo, 13 de Julio del 2025

Deuteronomio 6:18

Día 13 

Devocional escrito por Samuel Alfieri

Deuteronomio 6:18 … Haz lo recto y lo bueno ante tus ojos de Jehová, para que te vaya bien…


  • La Búsqueda de lo Bueno y Recto

La vida cristiana no es una carrera sin dirección ni una rutina vacía. 

Es un camino marcado por la Voluntad de Dios, Quien nos llama a vivir en Justicia y Bondad. 


En Deuteronomio 6:18, El Señor nos exhorta a hacer “lo recto y bueno ante sus ojos”. 

Esta no es solo una invitación moral, sino una guía espiritual que nos lleva a disfrutar las Promesas de Dios.


Este versículo está enmarcado dentro del llamado a amar a Dios con todo el corazón, alma y fuerzas. (Deuteronomio 6:5)

En ese contexto, hacer lo recto y bueno no es una obligación pesada, sino una expresión de amor y reverencia hacia nuestro padre.


El versículo completo nos dice:

Deuteronomio 6:18 Y harás lo recto y bueno ante los ojos de Jehová, para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres.


  • ¿Qué significa hacer lo recto y bueno ante Dios?

La palabra “recto” implica integridad, rectitud y justicia. 

“Bueno” alude a lo agradable, moralmente correcto y beneficioso. 


No basta con que una acción “parezca” buena ante los hombres, debe ser buena ante los Ojos de Dios. 

Hay una gran diferencia.

  • 1 Crónicas 28:9 b Porque el Señor escudriña los corazones, y entiende todo intento de los pensamientos.


  • Proverbios 14:12 Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.


Dios no solo evalúa nuestras acciones, sino también nuestras intenciones. 

Lo recto ante Él es vivir conforme a Su Palabra, obedecer Sus Mandamientos y caminar en Su Verdad, incluso cuando el mundo ofrece atajos o justificaciones.


  • Las recompensas de vivir rectamente

El versículo nos da una promesa: 

… para que te vaya bien, y entres y poseas la buena tierra que Jehová juró a tus padres. 

Aunque esta Promesa fue dada a Israel respecto a la Tierra Prometida, también refleja una verdad espiritual para nosotros:


Dios bendice la obediencia.

  • Deuteronomio 8:6 Si quieres ser bendecido, guarda los mandamientos del Señor tu Dios, para andar en sus caminos y temerle.


  • Mateo 6:33 Pero buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.


No se trata de una prosperidad superficial. 

Se trata de una prosperidad integral: paz, comunión con Dios, sabiduría para las decisiones, y fuerzas para resistir la tentación.


  • Lo recto ante Dios no siempre es popular

En una sociedad que redefine constantemente lo que es “bueno” o “aceptable”, vivir rectamente ante Dios puede parecer radical. 

Aun así, los Hijos de Dios están llamados a ser Luz en medio de la oscuridad.


  • Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento.


  • Mateo 5:16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.


Vivir en lo recto puede implicar decir “no” cuando otros dicen “sí”. 

Puede significar perdonar cuando el mundo exige venganza, hablar con verdad cuando se espera una mentira piadosa, o mantener la pureza cuando el pecado es celebrado.


  • ¿Cómo podemos vivir así?

No es por nuestra fuerza. Es por Su Espíritu. 

El mismo Dios que nos llama a hacer lo recto y bueno también nos capacita para lograrlo.


  • Zacarías 4:6 No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos.


  • Filipenses 2:13 Porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. 


Por eso es vital cultivar una vida de oración, meditación en La Palabra y comunión con otros creyentes. 

Es en esa conexión constante con Dios que nuestro carácter es transformado.


  • Una vida que agrada a Dios

Deuteronomio 6:18 es una brújula espiritual que nos orienta hacia una vida que agrada a Dios. 

Hacer lo recto y bueno no es algo que se impone desde afuera, sino una consecuencia de amar a Dios desde adentro. 

No se trata de perfección, sino de dirección. 

Cuando nuestro corazón busca sinceramente obedecer, Él se agrada y camina con nosotros.


Señor, enséñame a hacer lo recto y bueno ante Tus Ojos. 

No quiero vivir según mis propios criterios ni conforme a este mundo.

Transforma mi mente, purifica mis intenciones y guía mis pasos con Tu Palabra.

Que mi vida te glorifique en todo momento.

Amén.