Domingo, 2 de Marzo del 2025

Deuteronomio 7:18

Día 2

Devocional escrito por Andrea Villalba

Deuteronomio 7:18 … Acuérdate bien de lo que hizo Jehová tu Dios…


Siempre tengo la impresión de que recordamos más lo malo que lo bueno, y muchos nos quedamos en el tiempo sin vivir un presente exitoso. 

El capítulo 7 narra como Dios libró a Su Pueblo de la esclavitud y del Faraón dándoles instrucciones antes de cruzar el Jordán para poseer la tierra de Canaán. 


En el verso 18 les habla de no tener miedo, sino que recordaran la Soberanía y Poderío Divino ante los desafíos que venían. 


El pasado de Israel en Egipto es muy parecido al nuestro, también estuvimos esclavos, por parte  del faraón de este mundo, Satanás, por lo cual Jesucristo vino a salvarnos y a darnos libertad. 

Simbólicamente el pasado de Israel se asemeja al nuestro.


Veamos algunos versículos del capítulo 7, que lleva por título Un pueblo santo para Jehová.

Deuteronomio 7:6- 12 Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. 7 No por ser vosotros más que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais el más insignificante de todos los pueblos; 8 sino por cuanto Jehová os amó, y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres, os ha sacado Jehová con mano poderosa, y os ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. 9 Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones; 10 y que da el pago en persona al que le aborrece, destruyéndolo; y no se demora con el que le odia, en persona le dará el pago. 11 Guarda, por tanto, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.


Si enumeramos las bendiciones de Dios para Su Pueblo son muchísimas, pero muchas veces hay tanta ingratitud que solo vemos lo malo y no podemos ver todo lo bueno que Dios hizo, hace y hará. 

Desde que Moisés liberó a Israel lo único que recibió fue quejas, murmuraban porque debían marchar en el desierto, porque les faltaba agua y no tenían para comer, estaban cansados del maná, querían carne… 

Hasta dijeron que era mejor estar en Egipto, que haber sido liberados, y estas actitudes salen de corazones que se olvidan de las bendiciones del Señor.


Deuteronomio 8: 2-4 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. 4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. 


Dios llevó a Su Pueblo al desierto para mostrarles Su Bien, solo debían acordarse del Poderío y la Grandeza de Jehová, y de todo lo que había hecho, era porque quería forjar una dependencia absoluta en Él.


Nuestras vidas son probadas en cualquier circunstancia, nuestra mente lucha constantemente y a veces nos preguntamos ¿Dónde están las Promesas de Dios?, ¿Cuándo me sucederá algo bueno?, ¿Por qué me pasa esto? 

Y los pensamientos nos juegan malas pasadas, un estado de amnesia nos invade queriendo borrar las bendiciones que El Señor ya ha hecho.


Jeremías 29:11 Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.


Ese bienestar está en todo momento, solo debemos tener memoria de ello.

¿Cuántas cosas hemos recibido? Amor incondicional y milagros maravillosos, desde la provisión hasta la respuesta más insignificante de nuestro corazón.


Recuerdo el día que recibí a Jesús en mi corazón, allí encontré toda la dicha que estaba necesitando, sentí paz y Su Amor me abrazaba de tal forma, que me hizo notar qué valiosa e importante era, desde ese día descubrí que Dios me amaba,

que perdonó mis pecados y me salvó. 

Recordar ese momento me emociona y me hace reflexionar que nada debe quitar esto, todo lo contrario, debe ser el apoyo para continuar y creer en Su Fidelidad.


David dijo: 

Salmos 13.6 Cantaré al Señor, porque me ha hecho bien.

Si hay alguien que se acordaba de agradecer lo que Dios hizo, fue David.

Tuvo momentos difíciles, pero cuando se refugiaba en las Promesas de Dios, adoraba por la Bondad del Señor.

Me imagino que su alma volvía en sí cantando con todo su corazón, porque mantenía viva en su memoria, las bendiciones que había recibido.


El Pueblo de Israel siempre renegó de todo, nunca estaban conformes con nada, no entendieron que el desierto era la Escuela Divina para conocer el Poder de Dios, los probó porque quería conocer su corazón. 


Anteriormente decíamos que somos el reflejo de Israel, nos quejamos, dudamos que Quien  está con nosotros es el Dios Poderoso, y terminamos perdiendo miles de bendiciones por olvidar Sus Obras.



El mayor provecho que Dios hizo, es entregarnos a Su Único Hijo, Jesucristo.

  • Él vino para llevar todos los pecados de la humanidad en la Cruz, fue menospreciado, lastimado, maltratado y crucificado.
  • El murió para hacernos “bien”, nos dio perdón de pecados, Libertad, Salvación y Vida Eterna.
  • Para que creamos que Jesucristo es el Señor, Rey de Reyes y Señor de Señores, venció a la muerte y resucitó al tercer día, aplastando al mal que nos había condenado. 

¿Cómo olvidar esta Obra de Amor? ¿Cómo despreciar tal acto? ¿Cómo desaprovechar tal bendición? 

A veces vacilamos de Su Amor y que Él está con nosotros, pareciera que los problemas u otros intereses borran en nuestra mente lo que ha hecho.


¡Cuánta gratitud, reconocimiento y respeto le debemos a nuestro Creador!

El sigue siendo nuestra Fortaleza, Aliento, Guardador, Consolador, Libertador, Salvador, Proveedor, Sanador, nuestro TODO. 


  • El continúa obrando, haciendo proezas.
  • Él sigue siendo el Supremo en Todo. 
  • Sus Beneficios no deben ser olvidados jamás.

Salmos 103:3 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.


AMADO: 

  • CUANDO QUIERAS ABANDONAR TODO, 

  • CUANDO ESTÉS DESESPERADO Y DESESPERANZADO, 

  • CUANDO SIENTAS QUE NO LO LOGRARÀS, 

  • CUANDO CAIGAS, 

  • CUANDO TU CORAZÓN ESTÉ ROTO, 

  • CUANDO TE DEFRAUDEN Y TRAICIONEN, 

  • CUANDO PASES MOMENTOS DE NECESIDAD Y DOLOR, 

  • CUANDO PIERDAS TU FE, 

  • CUANDO LA ENFERMEDAD Y LO IMPOSIBLE APAREZCA, 

  • CUANDO TE SIENTAS SOLO, CUANDO NO PUEDAS MÁS…

NO OLVIDES NINGUNO DE SUS BENEFICIOS,

  • TESTIFICA, DECLARA, PROCLAMA:

 SI LO HIZO UNA VEZ LO HARÀ OTRA VEZ.


¡¡¡Muchas bendiciones!!!