Deuteronomio 8 :18
Día 30 Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis Deuteronomio 8 :18…Acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas … El Libro de Deuteronomio, es un repaso de los Mandamientos y Leyes que Dios le dio a Moisés para Israel, con el Propósito que el Pueblo no olvide los Hechos Poderosos de Dios y a su vez estimularlos a que dedicaran su vida totalmente a Él. En el Capítulo 8, Moisés comienza diciendo al Pueblo que debían poner por obra los Mandamientos para que todo salga bien y que también debían recordar todo lo que habían vivido en el desierto durante cuarenta años. Moisés les hace una síntesis de todas las vivencias desde el momento que comenzaron el éxodo, Deuteronomio 8:1- 17 Cuidaréis de poner por obra todo mandamiento que yo os ordeno hoy, para que viváis, y seáis multiplicados, y entréis y poseáis la tierra que Jehová prometió con juramento a vuestros padres. 2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. 3 Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. 4 Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. 5 Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga. 6 Guardarás, pues, los mandamientos de Jehová tu Dios, andando en sus caminos, y temiéndole. 7 Porque Jehová tu Dios te introduce en la buena tierra, tierra de arroyos, de aguas, de fuentes y de manantiales, que brotan en vegas y montes; 8 tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel; 9 tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella; tierra cuyas piedras son hierro, y de cuyos montes sacarás cobre. 10 Y comerás y te saciarás, y bendecirás a Jehová tu Dios por la buena tierra que te habrá dado. 11 Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios, para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te ordeno hoy; 12 no suceda que comas y te sacies, y edifiques buenas casas en que habites, 13 y tus vacas y tus ovejas se aumenten, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; 14 y se enorgullezca tu corazón, y te olvides de Jehová tu Dios, que te sacó de tierra de Egipto, de casa de servidumbre; 15 que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, lleno de serpientes ardientes, y de escorpiones, y de sed, donde no había agua, y él te sacó agua de la roca del pedernal; 16 que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien; 17 y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. En nuestro versículo de hoy, Moisés les advierte: … ACUERDATE DE JEHOVÁ, TU DIOS… Les recalca la importancia de no olvidar a Dios y Su Palabra, ya que Israel estaba en frente de la Tierra Prometida a punto de entrar a poseer los recursos y las riquezas que Dios les daba, cumpliendo así la Promesa que Dios había hecho a sus padres. En otras palabras, Moisés les estaba advirtiendo: “Miren, ahí enfrente está la tierra que fluye leche y miel, van a tener todo lo que necesitan y más, pero nunca se olviden Quién se los dio.” …Porque Él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día. ¿Por Qué era tan importante recalcar una y otra vez estas cosas al pueblo? Porque en tiempo de abundancia con frecuencia acreditamos nuestra prosperidad y nos volvemos orgullosos de que nuestro arduo trabajo e inteligencia nos ha prosperado. Es fácil mantenerse ocupado acumulando y administrando riquezas, que echamos a Dios de nuestras vidas. Pero es Dios quien nos da todo lo que tenemos. Y es Él el que nos pide que se lo administremos. Este recordatorio y estas advertencias también se aplican a nosotros. Que más allá de nuestros logros y o posiciones que hayamos logrado en nuestra vida personal NUNCA creernos que fue por mérito propio. Debemos recordar que todo lo que somos y todo lo que tenemos es gracias a Dios que nos capacita con talentos y virtudes. Él es el Dador de Todas las Cosas. Santiago 1:17 Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación. Debemos ser agradecidos por las bendiciones recibidas y entender que Su Gracia nos alcanza, que no somos merecedores. Pero a Él le ha placido bendecirnos. Este versículo también tiene que ver con la humildad. Un corazón humilde siempre va a reconocer a Dios en todo. Lo busca con todas sus fuerzas porque sabe que no se trata de las bendiciones sino Del Que Bendice. Que la riqueza más grande que un ser humano puede tener, es la relación íntima y personal con Dios, su Padre, su Creador. Porque el valor de nuestra vida no se mide por la posesión de cuantos bienes materiales tengamos o la posición social, ni aun ministerial, sino tener una visión más allá de lo material, entendiendo que tenemos una relación con Dios y que nuestras riquezas (o la falta de ellas) no determinan nuestro enfoque en la vida. Hoy El Señor nos invita a recordar y a reflexionar, desde el momento en que nos liberó del dominio del pecado y de satanás, y nos introdujo a Su Reino hasta el día de hoy. ¿Qué cosas hemos olvidado? Acuérdate que Él te trajo hasta acá. Acuérdate que Él cumplió lo que te prometió. Acuérdate que Él te capacita para que prosperes en todo. Acuérdate de Dios y Su Liderazgo. Acuérdate que el Reino no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. ¡Que Dios les Bendiga!Amonestación de no olvidar a Dios