Jueves, 30 de Octubre del 2025

Eclesiastés 11:4

Día 30

Devocional escrito por Carlos Chaves 

Eclesiastés 11:4 El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará.


Este Libro que se encuentra en el Antiguo Testamento, fue escrito por el rey Salomón.

Tanto éste, como los Libros de Job y de Proverbios, se clasifican como Libros de Sabiduría.


  • Proverbios se ocupa de la sabiduría práctica. 
  • Job aborda el problema del sufrimiento del Justo. 
  • Eclesiastés examina la cuestión del sentido de la vida.

En el versículo de nuestro devocional, Eclesiastés 11:4 encontramos una invitación a la acción, en lugar de la contemplación.


  • El sabio rey Salomón nos enseña que aquellos que solo observan y esperan que las condiciones sean las perfectas, antes de actuar nunca lograrán nada.

El que solo observa el viento en lugar de sembrar nunca tendrá una cosecha.

El que solo observa las nubes y espera que la lluvia caiga para sembrar, nunca verá crecimiento en su cultivo.


  • Hay quienes nunca logran nada en su vida, no porque Dios no quiere bendecirlos, sino porque nunca intentan nada se pasan la vida observando, esperando el momento perfecto y desprecian la vida y los esfuerzos que Dios le ha otorgado.

Al comienzo de la temporada de la siembra los labradores salen a trabajar la tierra, la aran y la siembran. 

Luego de realizar dicha tarea se detienen y esperan que Dios haga su parte y traiga la lluvia necesaria para que lo que sembraron, puedan luego cosechar (segar).


Si no llueve y las plantas se mueren, tienen que empezar  el proceso nuevamente NO PIERDEN LA ESPERANZA, sino que siembran y siembran hasta que la cosecha crezca en abundancia.

¡Así es como se alcanza el éxito! 

Salmos 126:5-6 Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.   Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; Mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.


Por otro lado, el labrador al comienzo de la siembra observa y dice “no siento al viento ni veo las nubes con lluvia, para qué ponerme a sembrar, si seguramente no cosecharé nada”, si el labrador espera que se den las condiciones perfectas podría ser demasiado tarde y habrá perdido su oportunidad.


  • Es por eso que el labrador ara y siembra la tierra creyendo que Dios traerá la lluvia a su debido tiempo. 

No es lo mismo sembrar en primavera que en el invierno, cada cultivo tiene su época de siembra y dentro de ese tiempo establecido existe un limitado tiempo de variación.

El labrador puede demorar un tiempo, es ser prudente para colocar la semilla en la tierra ya labrada, pero si se demora más de lo debido perderá toda oportunidad.


Dios ha creado la naturaleza, lo que vemos y también somos Creación suya. 

Cuando lo aceptamos como Salvador, Señor y Rey de nuestras vidas, pasamos a SER HIJOS, y Su Obra comienza a ser como una semilla en nuestro corazón. 


  • Es por eso que cuando Dios pone una Palabra en el corazón o un llamado a servirle, no pongamos excusas para hacerlo o esperemos que las condiciones sean las ideales.

A veces decimos “cuando tenga tiempo le serviré o cuando tenga dinero le serviré“ o ponemos prioridades, que nos pueden frenar el Llamado de Dios hacia nuestras vidas.

Éxodo 4:10-17 Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. 11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? 12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. 13 Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. 14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. 15 Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. 16 Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios. 17 Y tomarás en tu mano esta vara, con la cual harás las señales.


Isaías 6:5-8  Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.


Aquí, el rey Salomón no enseña a tener fe en el Señor y dar el primer paso, incluso cuando no veamos nada 

Mateo 17:20   Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.


El Profeta Elías anunció que Dios pondría fin a la sequía que venían padeciendo muchos años en Israel:

1 Reyes 18:1 Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra.


Si Usted puede leerlo, en unos versos más adelante, el Profeta anunciaba que llovería intensamente; el rey Acab no le creyó al Profeta que hablaba de parte de Dios y se quedó esperando para ver si algo pasaba en el Cielo.

En cambio el Profeta Elías tenía Fe de que iba a llover porque Dios así lo había dicho.


Vivimos en un mundo lleno de distracciones e incertidumbres, vivir con Intenciones y Propósitos se vuelve vital. 

  • Cuando actuamos con decisión y confiamos que Dios tiene un Plan Perfecto para nuestras vidas, siempre Dios nos acompañará.

Dios nos invita a actuar sin miedos, Él está con nosotros y por nosotros, guiando nuestros pasos.

  • ¡NO NOS CANSEMOS DE SEMBRAR LA BUENA SEMILLA QUE ES SU PALABRA!

Mateo 13:3-9   Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.  4  Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.  5  Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra;  6  pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.  7  Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.  8  Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.  9  El que tiene oídos para oír, oiga.  


¡Dios le bendiga!