Eclesiastés 12:14
Día
10
Devocional
escrito por Samuel Alfieri
Eclesiastés 12:14 …Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda
cosa encubierta, sea buena o sea mala.
Este pasaje nos recuerda una Verdad que muchas veces preferimos olvidar: Dios ve todas las cosas.
·
No hay acción, pensamiento ni intención que quede fuera de Su Conocimiento.
La
Biblia lo expresa con claridad:
Hebreos 4:13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.
Ante los ojos humanos podemos ocultar errores, fingir rectitud o justificar decisiones, pero ante Dios todo está al descubierto.
Él
no solo observa lo externo, sino que escudriña el corazón.
Jeremías 17:10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.
El
llamado de Eclesiastés 12:14 no es simplemente
una advertencia, sino también una invitación a vivir con Propósito y Reverencia
a Dios.
Miremos
el versículo anterior al de nuestro devocional:
Eclesiastés 12:13 El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios,
y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.
Es
decir, nuestra existencia alcanza su plenitud cuando vivimos conscientes de la Presencia
y la Autoridad de Dios.
Temor de Dios no significa miedo, sino respeto profundo, obediencia y amor reverente hacia Aquel que nos creó.
· Saber que Dios traerá toda obra a juicio nos debe llevar a una vida de integridad.
No
porque temamos un castigo, sino porque comprendemos que nuestras acciones
tienen peso eterno.
Jesús
dijo:
Mateo 12:36: Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.
·
Cada palabra, cada pensamiento y cada acto tienen valor delante del
Señor.
Esto
nos invita a cuidar lo que decimos, lo que hacemos y lo que permitimos entrar
en nuestro corazón.
Romanos 2:6-7 El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad.
Aquellos
que han confiado en Cristo Jesús no deben temer el Juicio Final, pues su culpa
fue llevada a la cruz.
Sin
embargo, el Apóstol Pablo nos recuerda que:
2 Corintios 5:10 todos compareceremos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.
Esto
no se trata de Salvación que es por Gracia, sino de recompensas y
responsabilidad.
·
Dios tomará en cuenta la fidelidad, la obediencia y la intención de
nuestro corazón.
Pensar
en el Juicio Final también debe producir en nosotros esperanza.
Porque
significa que la Justicia Final está en Manos de Dios.
En
un mundo donde tantas veces la injusticia parece triunfar, Eclesiastés 12:14 nos asegura que ninguna obra quedará
sin evaluar.
·
Dios juzgará rectamente.
Cada
lágrima derramada, cada acto de amor oculto, cada sacrificio hecho en silencio
Él lo ve. Nada se pierde.
Gálatas 6:9 no nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos,
si no desmayamos.
Este versículo nos llama a vivir con conciencia eterna.
·
Nuestra vida no termina con la muerte; cada decisión tiene repercusiones
más allá del tiempo.
Vivir
sabiendo que Dios traerá toda obra a juicio nos motiva a actuar con honestidad,
a perdonar, a servir con pureza, y a no perder de vista lo que realmente
importa.
Cuando todo lo demás parezca en vano recordar que “Dios traerá toda obra a juicio” nos da dirección.
Nos impulsa a vivir no para la aprobación de los hombres, sino para agradar a Aquel que examina el corazón.
·
Al final, el Mensaje de Eclesiastés es claro: todo lo terrenal pasa,
pero la relación con Dios permanece.
·
Vivir bajo Su Temor y Su Amor es el verdadero sentido de la vida.
·
Y cuando llegue el día en que todo sea revelado, podremos presentarnos
ante Él con confianza, sabiendo que nuestras obras, aunque imperfectas, fueron
hechas en fe y amor.
Como La Palabra en Romanos nos dice:
Romanos 14:12 De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí.
Esa
Verdad no debería llenarnos de miedo, sino de Propósito.
Que cada día podamos decir:
"Señor, quiero vivir de tal manera que cuando mis obras sean traídas a la luz, glorifiquen Tu Nombre."
Señor,
gracias porque nada escapa a tu mirada.
Ayúdanos
a vivir con integridad, a obrar con amor y a hablar con sabiduría.
Que nuestra vida refleje Tu Presencia, sabiendo que todo será traído ante Ti.
Enséñanos a temerte y a guardar Tus Mandamientos, para que nuestros pasos por
este mundo tengan sentido eterno. ¡Amén!