Sábado, 16 de Mayo del 2026

Eclesiastés 3:1

Día 16

Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis

Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

 

¡Qué fácil es dejarse llevar por las corrientes de este mundo apresurado y perder de vista la esencia de lo que realmente importa!

Nos ocupamos demasiado en nuestros trabajos y en tantas cosas, y perdemos de vista lo esencial:

                                                   ¡Que Dios tiene un Propósito y un tiempo para todo!

 

El Libro de Eclesiastés, es atribuido al rey Salomón, quien reflexiona sobre el sentido de la vida y la búsqueda humana de propósito.

Aunque este Libro fue escrito hace muchos años atrás, cada uno de sus temas son actuales, es decir, que son atemporales, abordando la naturaleza cíclica de la vida y la Soberanía de Dios, y desechando la idea de que nuestros esfuerzos solos, son suficientes sin la Ayuda y la Guía Divina.

 

Nuestro devocional de hoy comienza diciendo:

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.

  

Y en los versículos siguientes nombra algunos tiempos en la vida del hombre:

Eclesiastés 3: 2a Tiempo de nacer, y tiempo de morir:

La vida y la muerte son partes normales de nuestra condición humana.

Operan como los dos límites de nuestro camino terrenal.

 

Eclesiastés 3:2b Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado.

Esto refleja los ciclos agrícolas, pero también simbolizan nuevos comienzos y finales necesarios.

 

Eclesiastés 3: 3a Tiempo de matar, y tiempo de curar.

Aunque esto parezca cruel, puede interpretarse como un tiempo para la Justicia, y un tiempo para la Misericordia.

 

Eclesiastés 3: 3b Tiempo de destruir, y tiempo de edificar.

No se puede hacer algo nuevo sin antes sacar lo que no sirve.

 

Eclesiastés 3: 4a Tiempo de llorar, y tiempo de reír.

Los sentimientos son reales, auténticos, tienen un valor y cumplen un rol, enriqueciendo nuestras vidas como personas.

 

Eclesiastés 3:4b Tiempo de endechar y tiempo de bailar.

Tanto el duelo como la fiesta, la pena y la alegría, el dolor como la celebración son etapas claves, momentos significativos y partes esenciales de la vida.

 

Eclesiastés 3: 5a Tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras.

Esto puede implicar instantes de disputas y acuerdos, conllevar situaciones de enfrentamiento y entendimiento, e involucrar momentos de tensión y reconciliación.

 

Eclesiastés 3: 5b Tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar.

Las relaciones tienen sus propios tiempos, que a veces exigen distancia.

 

Eclesiastés 3: 6a Tiempo de buscar, y tiempo de perder.

Las búsquedas de los objetivos también deben evaluarse para decidir si valen la pena, y determinar si son dignos de esfuerzos y ver si justifican el sacrificio.

 

Eclesiastés 3: 6b Tiempo de guardar, y tiempo de desechar.

Desprenderse de lo innecesario es clave para avanzar.

 

Eclesiastés 3: 7a Tiempo de romper, y tiempo de coser.

Existen oportunidades para una confrontación honesta. Y momentos para sanar divisiones.

 

Eclesiastés 3: 7b Tiempo de callar, y tiempo de hablar.

La sabiduría muchas veces implica saber cuándo guardar silencio.

 

Eclesiastés 3: 8a Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer.

El amor triunfa, pero distinguir el mal, enfrentarlo y combatirlo es fundamental.

 

Eclesiastés 3: 8bTiempo de guerra, y tiempo de paz.

La justicia a veces demanda luchas aguerridas, pero el objetivo siempre es la paz.


Lo que el rey Salomón nos está diciendo es que Dios tiene un Plan para todas las personas.

Por lo tanto, proporciona ciclos de vida y trabajo para que lo realicemos.

A pesar que nos enfrentamos a muchos problemas que parecen contradecir los Planes de Dios, estos no deben ser obstáculos para creer en Él, sino más bien oportunidades para descubrir que, sin Dios, los problemas de la vida no

ofrecen soluciones duraderas.

 

Ser oportuno es importante.

Todas las experiencias enumeradas en estos versículos son oportunas en ciertos momentos.

El secreto de estar en paz con Dios es descubrir, aceptar y apreciar el momento perfecto SEGÚN ÉL.

El peligro es dudar o cuestionar el momento oportuno de DIOS.

Esto puede conducirnos a la desesperación, a la rebelión o a seguir adelante sin Su Consejo.

 

Reconocer que “hay un tiempo para todo bajo el cielo” nos anima a buscar el Tiempo de Dios en todos los aspectos de la vida.

 

Estos textos que hemos leído y desglosado nos invitan a ser pacientes, perspicaces y a confiar en el Plan Perfecto de Dios.

Comprometámonos a aplicar estos principios, afrontando cada etapa con fe y esperanza, de tal manera que la próxima vez que nos sintamos ansiosos recordemos que hay un tiempo para todo, y confiemos en que ese Plan Divino nos llevará a una vida más plena.

 

Estamos viviendo en una sociedad donde se exalta la velocidad, donde todo lo queremos ya, las ofertas son desde las comidas rápidas hasta el Internet de alta velocidad.

¿Pero, acaso esto se ajusta al Plan de Dios?

¿Con qué frecuencia sacrificamos la calidad por la rapidez?

La paciencia, Fruto del Espíritu Santo, fundamental para discernir el Plan Divino se pierde en el ruido de la satisfacción inmediata.

 

Quizás te encuentres pensando ¿Cómo hago para alinearme mejor con el Tiempo de Dios?

Bueno, aquí te dejo algunos pasos:

A) Oración y meditación: 1 Tesalonicenses 5:7 - Josué 1:8

Busca cada día la Guía de Dios, a través de la oración y la meditación de Su Palabra.

 

B) Busca el Consejo Sabio: Proverbios 19:20-21

Habla con tu Pastor, con Hermanos maduros en la fe y de testimonio, que puedan darte el Consejo de la Palabra y vivan una vida consagrada al Señor.

 

C) Lectura de la Biblia: 2 Timoteo 3:16-17

El estudio constante de la Palabra puede ofrecer perspectivas valiosas y fortalecer la paciencia.

 

D) Confiar en el Plan de Dios. Jeremías 29:11

Confía incluso cuando el camino no está claro, confía en que el Tiempo de Dios es Perfecto.

 

ORAMOS LOS UNOS POR LOS OTROS.

¡DIOS LES SIGA BENDICIENDO!