Eclesiastés 3:1
Día 16
Devocional escrito por Cristina
Remus de Medina Celis
Eclesiastés 3:1 Todo
tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
¡Qué fácil es dejarse llevar por
las corrientes de este mundo apresurado y perder de vista la esencia de lo que
realmente importa!
Nos ocupamos demasiado en nuestros trabajos y en tantas cosas, y perdemos de vista lo esencial:
¡Que Dios tiene un
Propósito y un tiempo para todo!
El Libro de
Eclesiastés, es atribuido al rey Salomón, quien reflexiona sobre el sentido
de la vida y la búsqueda humana de propósito.
Aunque este Libro fue escrito hace
muchos años atrás, cada uno de sus temas son actuales, es decir, que son atemporales,
abordando la naturaleza cíclica de la vida y la Soberanía de Dios, y desechando
la idea de que nuestros esfuerzos solos, son suficientes sin la Ayuda y la Guía
Divina.
Nuestro devocional de hoy comienza
diciendo:
Todo tiene su tiempo, y
todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Y en los versículos siguientes
nombra algunos tiempos en la vida del hombre:
Eclesiastés 3: 2a Tiempo
de nacer, y tiempo de morir:
La vida y la muerte son partes
normales de nuestra condición humana.
Operan como los dos límites de
nuestro camino terrenal.
Eclesiastés 3:2b Tiempo
de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado.
Esto refleja los ciclos agrícolas,
pero también simbolizan nuevos comienzos y finales necesarios.
Eclesiastés 3: 3a Tiempo de
matar, y tiempo de curar.
Aunque esto parezca cruel, puede
interpretarse como un tiempo para la Justicia, y un tiempo para la Misericordia.
Eclesiastés 3: 3b Tiempo de destruir, y tiempo de edificar.
No se puede hacer algo nuevo sin
antes sacar lo que no sirve.
Eclesiastés 3: 4a Tiempo
de llorar, y tiempo de reír.
Los sentimientos son reales,
auténticos, tienen un valor y cumplen un rol, enriqueciendo nuestras vidas como
personas.
Eclesiastés 3:4b Tiempo
de endechar y tiempo de bailar.
Tanto el duelo como la fiesta, la
pena y la alegría, el dolor como la celebración son etapas claves, momentos significativos
y partes esenciales de la vida.
Eclesiastés 3: 5a Tiempo
de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras.
Esto puede implicar instantes de
disputas y acuerdos, conllevar situaciones de enfrentamiento y entendimiento, e
involucrar momentos de tensión y reconciliación.
Eclesiastés 3: 5b Tiempo
de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar.
Las relaciones tienen sus propios
tiempos, que a veces exigen distancia.
Eclesiastés 3: 6a Tiempo
de buscar, y tiempo de perder.
Las búsquedas de los objetivos
también deben evaluarse para decidir si valen la pena, y determinar si son
dignos de esfuerzos y ver si justifican el sacrificio.
Eclesiastés 3: 6b Tiempo de
guardar, y tiempo de desechar.
Desprenderse de lo innecesario es
clave para avanzar.
Eclesiastés 3: 7a Tiempo
de romper, y tiempo de coser.
Existen oportunidades para una
confrontación honesta. Y momentos para sanar divisiones.
Eclesiastés 3: 7b Tiempo
de callar, y tiempo de hablar.
La sabiduría muchas veces implica
saber cuándo guardar silencio.
Eclesiastés 3: 8a Tiempo
de amar, y tiempo de aborrecer.
El amor triunfa, pero distinguir el
mal, enfrentarlo y combatirlo es fundamental.
Eclesiastés 3: 8bTiempo
de guerra, y tiempo de paz.
La justicia a veces demanda luchas
aguerridas, pero el objetivo siempre es la paz.
Lo que el rey Salomón nos está
diciendo es que Dios tiene un Plan para todas las personas.
Por lo tanto, proporciona ciclos de
vida y trabajo para que lo realicemos.
A pesar que nos enfrentamos a
muchos problemas que parecen contradecir los Planes de Dios, estos no deben ser
obstáculos para creer en Él, sino más bien oportunidades para descubrir que,
sin Dios, los problemas de la vida no
ofrecen soluciones duraderas.
Ser oportuno es importante.
Todas las experiencias enumeradas en estos versículos son oportunas en ciertos momentos.
El secreto de estar en paz con Dios
es descubrir, aceptar y apreciar el momento perfecto SEGÚN ÉL.
El peligro es dudar o cuestionar el
momento oportuno de DIOS.
Esto puede conducirnos a la
desesperación, a la rebelión o a seguir adelante sin Su Consejo.
Reconocer que “hay un tiempo para
todo bajo el cielo” nos anima a buscar el Tiempo de Dios en todos los aspectos
de la vida.
Estos textos que hemos leído y
desglosado nos invitan a ser pacientes, perspicaces y a confiar en el Plan
Perfecto de Dios.
Comprometámonos a aplicar estos
principios, afrontando cada etapa con fe y esperanza, de tal manera que la próxima
vez que nos sintamos ansiosos recordemos que hay un tiempo para todo, y
confiemos en que ese Plan Divino nos llevará a una vida más plena.
Estamos viviendo en una sociedad donde se exalta la velocidad, donde todo lo queremos ya, las ofertas son desde las comidas rápidas hasta el Internet de alta velocidad.
¿Pero, acaso esto se ajusta al Plan
de Dios?
¿Con qué frecuencia sacrificamos la
calidad por la rapidez?
La paciencia, Fruto del Espíritu Santo,
fundamental para discernir el Plan Divino se pierde en el ruido de la
satisfacción inmediata.
Quizás te encuentres pensando ¿Cómo
hago para alinearme mejor con el Tiempo de Dios?
Bueno, aquí te dejo algunos pasos:
A) Oración y meditación: 1 Tesalonicenses 5:7 - Josué 1:8
Busca cada día la Guía de Dios, a
través de la oración y la meditación de Su Palabra.
B) Busca el Consejo Sabio: Proverbios 19:20-21
Habla con tu Pastor, con Hermanos
maduros en la fe y de testimonio, que puedan darte el Consejo de la Palabra y vivan
una vida consagrada al Señor.
C) Lectura de la Biblia: 2 Timoteo 3:16-17
El estudio constante de la Palabra
puede ofrecer perspectivas valiosas y fortalecer la paciencia.
D) Confiar en el Plan de Dios. Jeremías 29:11
Confía incluso cuando el camino no
está claro, confía en que el Tiempo de Dios es Perfecto.
ORAMOS LOS UNOS POR LOS OTROS.
¡DIOS LES SIGA BENDICIENDO!