Eclesiastés 5:2
Día 11 Devocional escrito por Roxana Astudillo de Díaz Eclesiastés 5:2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios… En el devocional del día de hoy El Señor nos habla de que no debemos hacer votos a la ligera, le habla a Sus Hijos, Su Pueblo, del comportamiento que se debe tener en Su Casa, o sea en Su Templo. Un cristiano se congrega porque es uno de los requisitos y Mandamientos que Dios ha dejado. Hebreos 10:25 no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre… Uno va a la Casa de Dios por necesidad y agradecimiento. Cuántas veces hemos dicho: “¡Necesito ir a la Casa de Dios!” por tener hambre de escuchar Su Palabra y llenarnos de Su Presencia, por estar con los Hermanos que forman parte del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia del Señor. Nos acercamos en adoración, como manera de agradecimiento por lo que Él ha hecho en nuestras vidas. Llevamos ofrendas en agradecimiento y cuando uno está en el primer amor, quiere hacer todo, estar y participar. Esto es algo que no deberíamos perder, pero nos pasa que a veces uno no mide lo que dice o va a decir y hacer, podemos prometer y no cumplir. Dios nos enseña a no ser necios, a no apresurarnos, sino que nos lleva a pensar antes de actuar y esto es prudencia. Tenemos que ser medidos. Cuando uno promete y no cumple deja de ser confiable, por eso muchas veces es mejor no decir nada, antes que nada vayamos a la Presencia de Dios en intimidad y preguntémosle si es Su voluntad. Tenemos deseos, buenas intenciones pero tal vez no podremos cumplirlo, quizás comenzamos a hacer una tarea en la Iglesia y luego la dejamos. El Señor una vez más nos dice: No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios… En el corazón anidan nuestros sentimientos, emociones, amor, alegría, enojo, tristeza, etc. Hoy en día se habla muchísimo de esto, más en la niñez. Cuántas veces nos dejamos llevar por las emociones, y si, es verdad son parte nuestra, pero debemos aprender a controlarlas porque si nos dejamos llevar por ellas, sin dudas hacemos macanas (nos equivocaremos). Proferir: Pronunciar, decir, articular o sonidos, ofrecer, prometer, posponer. El Señor que es Omnipresente y Omnisciente, está en todo lugar y tiene todo conocimiento, nos lleva a evaluar y revisar lo que hay en nuestro corazón para no pecar, nos lleva siempre a reconocernos. ¿Te consideras una persona que en varias oportunidades te dejaste llevar por tus emociones? En lo personal reconozco que sí, pero esto es parte también de un crecimiento espiritual, a medida que vamos caminando con El Señor vamos aprendiendo y alcanzando madurez. Leamos juntos: Eclesiastés 5:1-7 Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal. 2 No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras.3 Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio. 4 Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. 5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. 6 No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? 7 Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios. Su Palabra siempre nos va a ayudar, a encaminar, a corregir y a bendecir.