Jueves, 29 de Mayo del 2025

Eclesiastés 5:5

Día 29

Devocional escrito por Celia Vega

Eclesiastés 5:5 Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.


En este capítulo Salomón nos enseña a acercarnos a la Casa de Dios. 

Este texto nos aconseja a no comprometernos sino vamos a cumplir, porque quizás nos olvidamos del compromiso y por faltar a nuestro compromiso, terminamos siendo mentirosos y poco confiables. 

Las emociones nos juegan malas pasadas y nos llevan muchas veces a hacer votos en el trabajo, a nuestra familia, amigos, a la Iglesia, solo, por tomar decisiones que luego no somos responsables en cumplirlas.


Nos parecemos a los políticos en campaña, hacen promesas, pero después no se ve nada. 

También queremos negociar con Dios, hacemos tratos: si me das algo, te voy a seguir, y nos engañamos, porque esto traerá malas consecuencias. 

  • Él no nos pide que le prometamos, sino que cumplamos.


Salmos 50.14-15 Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al altísimo; invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.


Salmos 66. 13-14 Entrare a tu casa con holocausto, té pagare mis votos, que pronunciaron mis labios y habló mi boca, cuando estaba angustiado.


David supo pagar sus votos al Señor en obediencia y amor, y el Señor siempre lo respaldó. 


  • Un voto es una promesa, un compromiso con alguien o algo. 
  • Los votos se hacen voluntariamente, son sagrados, serios y tienen el peso de un juramento.

Ejemplos de votos: casamiento, trabajo, profesional, amistad, familiar, social, etc.


  • En La Biblia tenemos como ejemplo a Jacob

Él le prometió darle el diezmo de todo lo que le proveyera a cambio de su protección y provisión y que lo ayudara a regresar en paz a la casa de sus padres (Génesis. 28.20-22). 

Y él cumplió lo que le prometió a Jehová.


  • La oración de Ana es un vivo ejemplo de pacto.

1 Samuel 1:11 E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza


1 Samuel 1:26-28 Y ella dijo: ¡Oh, Señor mío! Vive tu alma, señor mío, yo soy

aquella mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová. 27 Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que pedí. 28 Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová. Y adoró allí a Jehová.


Ana hizo una oración de juramento, le pidió que le diera un hijo varón el cual se lo dedicaría a la Casa de Dios para Su Servicio y Dios le concedió su deseo, ya que ella era estéril, y al recibir el milagro, ella cumplió lo que le prometió. 

Ana consagró a Samuel, entregándolo a Dios. 

Jehová fue Fiel y la recompensó con más hijos, por su fidelidad y compromiso.


¿Cuántos empezamos el año haciendo promesas?

Quizás te comprometiste a buscar más a Dios, a leer La Biblia y orar, congregarte, servirle esto en el plano

espiritual.

Y en la vida, te propusiste no tener deudas, hacer una dieta, viajar, empezar el gimnasio, asistir al médico, ahorrar, dedicarle tiempo a tu familia, amigos, terminar tu casa, comprarte un auto etc. 

En tantas cosas nos comprometemos y la pregunta sería: ¿Lo estamos haciendo? Para reflexionar ¿No?


Deuteronomio 23:21-22 Cuando haces votos a Jehová, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará, Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti.  22 Mas cuando te abstengas de prometer, no habrá en ti pecado.


  • Cuantos conocemos el dicho “lo prometido es deuda”, esto significa que nuestro compromiso si no es cumplido se transforma en una deuda. 

Esto me recuerda el testimonio de nuestro Pastor, al principio de su fe fue diagnosticado de hepatitis, enfermedad que ponía en riesgo su vida.

Los médicos le aconsejaron que disfrutará de su familia el tiempo que le quedaba. 

Y un día cuando volvía del hospital,  estacionó su auto en un parque y en medio del silencio, hizo una oración: que si Dios lo sanaba, él le serviría siempre. 

Y así sucedió, Dios obró con Poder en su vida, hizo un milagro y lo sanó.

Y hasta el día de hoy, por Gracia y Misericordia cumplió lo que prometió, es un fiel siervo de Dios con un corazón humilde, generoso, amoroso, paciente, padre, proveedor, sabio. 


  • Dios siempre respaldará a aquel que hace un pacto y lo cumple.


Esto también me recuerda la oración que hicimos cuando nos bautizamos: prometemos servirle todos los días de nuestras vidas, hasta que nos llame a Su Presencia.

Y al meditar en esto, reflexiono cuánto fallamos en cumplir dichos votos.


Que Dios a través de Su Espíritu Santo nos Ayude, nos Guíe y nos dé El Poder de decisión de ser responsables en lo que decidimos o prometemos.

  • Esto será de testimonio y de bendición para todos. 


Por quedar bien o por influencia, a veces, nos apresuremos a prometer, y después estamos en deuda con Dios y con aquellos que confiaron en nuestra decisión. 

  • Él nos enseña que es MEJOR que no lo hagamos, pero no significa que no debemos asumir ninguna responsabilidad. 

Que el ESPÍRITU SANTO nos ayude a hacer Su Voluntad y nos Guíe en todo.

Dios te bendiga mucho.