Martes, 30 de Abril del 2024

Eclesiastés 5:6

Día 30

Devocional escrito por Mercedes Martínez de Stein

Eclesiastés 5:6 No dejes que tu boca te haga pecar...

 

La boca a pesar de ser un miembro muy pequeño en el cuerpo, es capaz de producir un enorme daño.

La Biblia instruye a tener cuidado sobre lo que sale de nuestra boca.


·        Nuestras palabras tienen un gran poder.

Pueden construir o destruir, edificar o derribar, consolar o herir.

A menudo no somos conscientes del impacto que tienen nuestras palabras en los demás, y cómo pueden influir en su vida de manera positiva o negativa.

Ø Por eso es importante controlar nuestra lengua y pensar antes de hablar.

 

Somos responsables de lo que salga de nuestra boca y no buscar excusas para justificar nuestras palabras incorrectas.

Si decimos algo equivocado de manera consciente, sin pensar, o lo hacemos a sabiendas, estamos pecando y provocando el enojo de Dios.

 

Colosenses 3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

 

Proverbios 21:23  El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.

 

Efesios 4:29-30 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.  30  Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

 

·        ¿Por qué es tan importante controlar nuestras palabras?

Para muchos de nosotros, la tarea de controlar nuestra lengua puede ser difícil.

A menudo estamos acostumbrados a hablar de manera impulsiva y sin pensar.

Sin embargo, si queremos ser obedientes a la Palabra de Dios, debemos trabajar en esto todos los días.

 

La mejor manera de controlar nuestras palabras es a través de la práctica.

Esto significa que:

Ø Debemos ser conscientes de lo que decimos, pensar antes de hablar, y tener cuidado con nuestras palabras.

Ø También debemos buscar la guía del Espíritu Santo, Quien nos puede ayudar a controlar nuestra lengua y hablar solo las palabras que Glorifiquen a Dios.

Ø Además, es importante recordar que nuestras acciones también hablan más fuerte que nuestras palabras.

Ø Debemos ser coherentes en lo que decimos y en lo que hacemos.


Por eso tenemos que reflexionar en este texto, El Señor nos ama tanto que nos deja la enseñanza en La Biblia, busca todas las formas de que no pequemos, ni siquiera con una palabra.

Por eso Cada vez que vamos a hablar debemos detenernos y pensar lo que vamos a decir, pedirle al Señor que tome el control de todo nuestro ser para que cada palabra o respuesta que salga de nuestra boca, sean palabras dirigidas por Él.


¡No es fácil controlarnos frente a lo que se nos presenta, pero no es imposible, porque tenemos al Señor de nuestro lado y si le pedimos que nos ayude lo vamos a lograr!

¡Que de nuestra boca solo salgan alabanzas y agradecimiento a nuestro Señor Jesús!

¡DIOS TE BENDIGA!