Eclesiastés 5:6
Día 30
Devocional escrito
por Mercedes Martínez de Stein
Eclesiastés
5:6 No dejes que tu boca te haga pecar...
La
boca a pesar de ser un miembro muy pequeño en el cuerpo, es capaz de producir
un enorme daño.
La
Biblia instruye a tener cuidado sobre lo que sale de nuestra boca.
·
Nuestras palabras
tienen un gran poder.
Pueden
construir o destruir, edificar o derribar, consolar o herir.
A
menudo no somos conscientes del impacto que tienen nuestras palabras en los
demás, y cómo pueden influir en su vida de manera positiva o negativa.
Ø Por eso es importante controlar nuestra lengua y pensar
antes de hablar.
Somos
responsables de lo que salga de nuestra boca y no buscar excusas para
justificar nuestras palabras incorrectas.
Si
decimos algo equivocado de manera consciente, sin pensar, o lo hacemos a
sabiendas, estamos pecando y provocando el enojo de Dios.
Colosenses
3:8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia,
blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.
Proverbios
21:23 El que guarda su boca y su lengua, Su alma guarda de angustias.
Efesios
4:29-30 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena
para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para
el día de la redención.
·
¿Por qué es tan
importante controlar nuestras palabras?
Para muchos de nosotros, la tarea de controlar nuestra lengua puede ser difícil.
A
menudo estamos acostumbrados a hablar de manera impulsiva y sin pensar.
Sin
embargo, si queremos ser obedientes a la Palabra de Dios, debemos trabajar en esto todos los días.
La mejor manera de
controlar nuestras palabras es a través de la práctica.
Esto significa que:
Ø Debemos ser conscientes de lo que decimos, pensar antes
de hablar, y tener cuidado con nuestras palabras.
Ø También debemos buscar la guía del Espíritu Santo, Quien
nos puede ayudar a controlar nuestra lengua y hablar solo las palabras que
Glorifiquen a Dios.
Ø Además, es importante recordar que nuestras acciones
también hablan más fuerte que nuestras palabras.
Ø Debemos ser coherentes en lo que decimos y en lo que hacemos.
Por eso tenemos que
reflexionar en este texto, El Señor nos ama tanto que nos deja la enseñanza en
La Biblia, busca todas las formas de que no pequemos, ni siquiera con una
palabra.
Por eso Cada vez que
vamos a hablar debemos detenernos y pensar lo que vamos a decir, pedirle al
Señor que tome el control de todo nuestro ser para que cada palabra o respuesta
que salga de nuestra boca, sean palabras dirigidas por Él.
¡No es fácil
controlarnos frente a lo que se nos presenta, pero no es imposible, porque tenemos
al Señor de nuestro lado y si le pedimos que nos ayude lo vamos a lograr!
¡Que de nuestra boca
solo salgan alabanzas y agradecimiento a nuestro Señor Jesús!
¡DIOS TE BENDIGA!