Lunes, 16 de Septiembre del 2024

Eclesiastés 7:14

Día 16

Devocional escrito por Natalia Zamora

Eclesiastés 7:14 En el día del bien goza del bien, en el día de la adversidad considera...

 

Cuando llegamos al Camino del Señor, la mayoría de las veces fue con una vida destrozada, con el corazón roto por situaciones que nos tocó atravesar, con muchas cargas y malas costumbres adquiridas en nuestro caminar.

 

Pero al correr de los meses empezamos a experimentar la Paz de Dios, Su Amor por nosotros y cómo cambió todo para bien.


Pero ¿Qué sucede cuando comenzamos a vivir, como dice La Biblia: persecuciones y aflicciones a causa de Cristo?

  • A ninguno de nosotros nos gusta vivir aflicciones, ni mucho menos sufrir.

 

A veces nos replanteamos y pensamos equivocadamente… ¿Por qué me sucede todo lo malo desde que estoy en el Camino del Señor? ¿Por qué me cuesta todo más a mí que soy Hijo de Dios, que a los que no le conocen?

 

Todos entendemos que es una manera inmadura de pensar, pero en algún momento estas preguntas nos asaltaron la mente.

Muchas personas al cerrarse y no buscar la Respuesta de Dios y el Consuelo de El  Señor ante las situaciones vividas, prefieren dejar todo y volver de donde Dios los sacó.

 

Y encontramos personas dolidas, amargadas de la vida y blasfemando contra Dios, Su Casa y Su Palabra.

Pero al final de sus días o cuando otra situación golpea sus vidas, terminan reconociendo que El Único que los puede ayudar, es Aquel con el cual se enojaron: Dios.

 

La Biblia en nos dice en Romanos: 

Romanos 14:16 Recibid a los débiles en la fe…

 

Pero como Iglesia de Dios, y Cuerpo de Cristo, ¿Recibimos a los mismos? ¿Oramos por ellos?

O sólo nos enojamos por que no oran, no buscan de Dios o no creen.

 

En Romanos 14 sigue diciendo:

Romanos 14: 2- Porque uno cree que se ha de comer de todo; otro, que es débil, come legumbres. 3 El que come, no menosprecie al que no come, y el que no come, no juzgue al que come; porque Dios le ha recibido.  4 ¿Tú quién eres, que juzgas al criado ajeno? Para su propio señor está en pie, o cae; pero estará firme, porque poderoso es el Señor para hacerle estar firme.

Dios siempre tan claro, tan justo en Sus Palabras. No hay nada que añadir a Su Palabra.

 

Cuando pasamos por momentos realmente difíciles en nuestras vidas podemos comprender al otro, ser más empáticos.

En lo personal, me tocó pasar por muchísimas situaciones, como les habrá tocado a muchos de Ustedes  también.

Y a veces, el pasar por muchos momentos de duras  batallas, nos llevan a pensar erróneamente que la vida cristiana es sufrir solamente.

Dios no nos promete una vida color de rosas, es más, nos advierte que tendremos aflicciones en este mundo, y el enemigo de nuestras vidas, pone pensamientos para que desistamos de la fe.

 

El sabio Salomón dice de la siguiente manera.

Eclesiastés 7:4 Los sabios tienen presente la muerte; los necios sólo piensan en divertirse.

 

A quién de nosotros no nos gusta ir a un cumpleaños o celebrar momentos en su vida, como un Casamiento, un  Baby Shower, la obtención de un Titulo, etc. etc.

Si nos preguntan, nos gustaría vivir de celebración en celebración, y más cuando hemos pasado  muchos momentos feos.

 

Y en su justa medida y con la intención buena en el corazón, está bien hacerlo, pero más allá de eso, no debemos olvidarnos que en algún momento nos tocará irnos de esta tierra y presentarnos delante del Señor.

A nadie le gusta pensarlo, pero es la realidad.

 

Hoy en día la frase más usada es “La vida es corta, y hay que vivirla.”  

Y por estas cosas se cometen muchas locuras…

 

Este capítulo de Eclesiastés 7 es para ser leído una y otra vez, en oración para entender lo que el Espíritu Santo de Dios nos quiere decir realmente.

 

Si uno lo lee humanamente puede provocar enojo, controversia, frustración, pero al leerlo con Ayuda del Espíritu Santo, podemos entender que las luchas, los procesos y dificultades son necesarios para alcanzar el Propósito de Dios en nuestras vidas.

 

Si todo nos va bien, estamos tranquilos, oramos agradeciendo y seguimos.

Pero cuando la dificultad nos llega, buscamos con desesperación, con insistencia, día y noche buscamos Su Presencia.

 

¿Alguna vez te pasó que te duela el por qué, tiene que pasar cierta persona, tal o cual proceso?  

Dijiste ¿Por qué de esa manera? ¿Llegó tu corazón a endurecerse ante Dios por no entender ciertas situaciones en tu vida?.

Delante de Dios, en mi vida, te puedo decir que sí, me pasó.

 

  • Y es ahí cuando entiendes por qué ciertas personas tratan de llenar vacíos con cualquier cosa que no sea Dios.

Pareciera más fácil recurrir a otras cosas, pero los que  fuimos llamados y sellados entendemos que aunque queramos correr y escaparnos de Su Presencia, El Señor en SU GRAN MISERICORDIA, siempre nos vuelve a atraer.

 

Leyendo La Palabra para escribir el devocional, El Señor me trajo a memoria una imagen que vi en el noticiero, cuando el Pueblo de Israel se enfrentaba con Palestina, en medio de los bombardeos, todos unidos cantaban alabanzas a Dios.

 

Entonces entré en You Tube y busqué esas imágenes, y encontré la grabación de lo que recordaba, y un video me llevaba al otro, pero particularmente llegó a mi corazón uno, que estaban todos los soldados reunidos cantando alabanzas a Dios, gozándose ANTES DE IR A LA GUERRA.

 

¿Puedes comprender esa situación? Sabían que posiblemente  iban a morir, que iban a ser mutilados o no verse nunca más entre ellos, pero se gozaban en Dios.

 

La canción traducida decía:

Hay días de lluvia, hay días de sol, hay días grises y días soleados, así es nuestra vida, llena de momentos así, pero todos ellos los hizo y los permitió Dios.

 

Y ahí mi corazón entendió muchas cosas, miren:

ü La confianza que tiene este Pueblo en Su Dios,

ü De Quien es Él.

ü De cuál es Su Poder.

La fe, la continua comunión con Dios, nos hace aceptar Su Voluntad y no a resignarnos, sino a consolarnos.   A “entender” Su Verdadero Propósito.

 

Hermano si estás pasando, si pasaste o si te va a tocar pasar,  ten presente que si en algún momento te turban esos pensamientos, habla con Dios, ora y si no puedes solo, habla con un Hermano maduro en la fe, para que pueda acompañarte y orar por ti.

 

Dios no te juzga, no te ve como inapto, ni como un débil que no aprende más…

Para Él eres importante, y tanto, que tiene Planes y Pensamientos de Bien para tu vida.