Eclesiastés 7:18
Día 31 Devocional escrito por Josefina Diaz de Alfieri Eclesiastés 7:18 …Aquel que a Dios teme, saldrá bien en todo. El capítulo 7 de Eclesiastés lleva por título “Contraste entre la sabiduría y la insensatez” El Libro del Eclesiastés está lleno de sabiduría y enseñanzas importantes para nuestra vida cotidiana. En el devocional de este día dice: “...Aquel que a Dios teme...” Si hablamos de temor podemos asociarlo a tener miedo. Seguramente en algún momento de tu vida te han infundido ese “miedo” diciendo “Dios te va a castigar”, cuando hacías algo malo. (Si bien, es verdad que a Dios no le gusta lo malo, no le gusta el pecado y da conforme a lo que uno siembra. Pero Dios también es Perdonador, Misericordioso y Amoroso) Pero en este caso, hablar de temor, se refiere a tenerle respeto a Dios. Ese temor reverente que Él se merece. Salmos 128:1 Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Tenerle temor a Dios, nos lleva a tener una vida de manera correcta, aun cuando nadie nos está mirando. El temor a Dios es saber que siempre está con nosotros, en todo momento y en todo lugar. Mantenernos de esta manera nos lleva a que luego lo que hagamos conforme a la Voluntad de Dios, nos salga bien. Nos da satisfacción cuando las cosas nos salen bien ¿Verdad? y más aún cuando las hacemos conforme a lo que Él nos manda. Eclesiastés 12:13 ...Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Tener temor al Señor es una decisión de sabios. Proverbios 15:33 El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría... Salmos 111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová… Hermanos, es importante que podamos aplicar y reforzar en nuestras vidas el temor a Dios, y quizás puedas tener muchos años en la fe o haz sido criado en el Camino del Señor, pero eso no quita que muchas veces no seamos temerosos de Dios. Creo que a todos nos gusta que nos vaya bien, nos gusta ver los buenos resultados en nuestra vida cotidiana y en la vida ministerial. Pero recordemos siempre Quién es Dios, seamos reverentes y temerosos a Su Voz, démosle el lugar que Él se merece en nuestras vidas. El Señor siempre quiere el bien para nosotros.