Viernes, 1 de Marzo del 2024

Eclesiastés 8:12

Día 1

Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri


Eclesiastés 8:12…  les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia;

 

Es evidente que el hombre que no conoce el temor de Dios se maneja diferente a quien le ama y le obedece.

Cuando hacemos un pantallazo de la sociedad, vemos muchas veces que los inescrupulosos y corruptos adquieren bienes materiales, ocupan cargos de poder, ejercen privilegios inmerecidos…

Viven “bien”, “disfrutan” de la vida, son “famosos”, "poderosos"… muchos quieren ser como ellos, sin importar cómo llegaron a esos lugares,  incluso hay quienes los toman como referentes…

 

Estas personas, admiradores de la inmoralidad, ciegos, perderán su tiempo en observar sus actos, hablar de ellos e intentar imitarles… ese es el presente de muchos…

Y evidentemente solo piensan en el hoy, y la ignorancia del futuro eterno que les espera, les invita a caminar el aquí y ahora, cargados de orgullo, vanidad y pecado.

Pero ellos no conocen a Dios…

 

Lo terrible es cuando muchos que se dicen creyentes, quieren manejarse con esos valores que no son los bíblicos, los que nos enseña Dios.

Su Palabra en muchos pasajes hace la distinción y aclara perfectamente el obrar de uno y del otro, y también como le irá en esta vida y en la eternidad a quien le teme y a quien le deshonra.

 

Eclesiastés 8:12  Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia;

 

Podemos cuestionar cosas y hacernos preguntas, que seguramente, en algún momento de nuestra vida cristiana (más bien al inicio de ella, con la inmadurez que arrastramos al comienzo de nuestra vida de fe) todos hemos dicho:

¿Por qué las cosas son así? ¿Por qué Dios permite que prosperen los impíos? ¿Por qué los Hijos de Dios sufren dolores, aflicciones, calamidades, desastres, mientras que a veces vemos que los incrédulos les parecen ir bien? ¿Dónde está o dónde queda la Justicia de Dios?

 Estas cuestiones han hecho retroceder, o “casi retroceder” a muchos creyentes.

 

En el Salmo 73, que le invito a leer, encontramos a Asaf con los mismos cuestionamientos.

El Salmista estuvo a punto de desviarse, de caer de la fe, de apostatar porque estás cuestiones le oprimían, le desalentaban, le deprimían…

 

Vamos a ver cómo Asaf salió de esa crisis.

Él necesitaba y buscaba respuestas, y halló la Única y Gran Respuesta.

NO fue un psicólogo, ni un amigo, ni un hermano, el Salmista se dirigió donde Usted y yo tenemos que ir y obtendremos la respuesta: a Dios.

 

Filipenses 4:6-7  Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

 

La perspectiva de Asaf cambió cuando se centró, se redirigió y se enfocó en Dios, en Su Presencia.

La crisis parecía crecer y crecer para él, hasta que  fue a la Casa del Señor.

 

Nosotros a veces hacemos justo lo contrario, lo opuesto. Es decir, estoy mal, no entiendo lo que está pasando y dejo de ir a la Casa del Señor, al Templo, a la Reunión de la Iglesia, que es Columna y Baluarte de la Verdad.

 

Asaf no estaba disfrutando de las bendiciones de Dios, ¿Cómo era posible eso?

Un levita con envidia! Parece raro, contradictorio y extraño.

Es verdad, (y tal vez éste fue el inicio de su crisis) que ellos, los levitas no tenían heredad terrenal propia como las demás tribus, pero Dios mismo era su porción, su heredad.

Ellos eran los Sacerdotes Consagrados para ministrarle y servirle; eran separados exclusivamente para Dios.

De la misma manera, nosotros somos ahora en Cristo, Real Sacerdocio.

 

Lo cierto es que aunque estuvo a punto de abandonar todo, Asaf miró hacia adelante, y yendo a la Presencia de Dios, comprendió el fin del impío, de quien no teme a Dios.

 

Debemos tener en claro que aunque el presente del impío esté  cargado de “bienes”, “posiciones”, “poderes”, y esto los haga parecer "plenos", su destino final es de asolamiento, de terror, de menosprecio, delante de la Presencia de Dios.

 

Allí en la Presencia de Dios, el Salmista  se dio cuenta de su error, de su equivocación, de que estaba tomando un camino que sólo le llevaría a la destrucción; y que sobre todo, de negación de su fe, que haría que sea imposible que agradara a Dios.

 

Ø En su vida diaria Asaf únicamente podía ver lo que parecía el "bien" para los impíos, pero con la Perspectiva Eterna él vio los asolamientos, terrores y destrucción de ellos, de los pecadores, de los incrédulos.

 

La fe es y será lo que será sometido a prueba  en el juicio, y cualquier persona que vaya a ser condenado, lo será no solo por sus propios pecados y transgresiones, sino por la incredulidad, por cuánto no creyeron en Dios.

 

Él permite que a muchos impíos rebeldes e incrédulos les vaya bien, que prosperen temporalmente, pero el juicio se acerca.

Aunque Dios es Paciente con ellos y les muestra constantemente Su Amor y Su Gracia, para que sean salvos y abracen la oferta de Salvación que les lanza a través de Su Palabra.

2 Pedro 3:9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.

  

Ø El salmista comprobó que Dios tiene en Sus Poderosas Manos el fin de los que le aman y le temen, y también el de los pecadores.

Ø Encuentra que solo el acercarse a Dios es su bien y en ello pone su esperanza.


Salmos 73:27-28 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. 28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.

 

Es en definitiva lo que todo creyente de cualquier tiempo, debe sabe saber, pase lo que pase a su alrededor: que solo puede irle bien si teme a  Dios.

 

Eclesiastés 8:12…  les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia;

 

Es de sabios, y no se refiere a ser inteligente, sino de aquel que es sabio porque teme al Señor.

Salmos 111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.

 

Ø Como creyentes buscando de Su Presencia, podemos entender la Voluntad Divina.

Ø Es allí donde somos revestidos de Su Poder para vivir Su Palabra, para en Su Temor alejarnos del pecado y rechazar el sistema inmoral que el mundo ofrece.

Ø Nuestra alma debe hallar descanso, al saber que obedientemente nos conducimos, cuando a Dios honramos, no hay fuerza del mal que pueda dañar el Propósito de Dios para nuestras vidas.

 

Es Dios mismo que nos dice: les irá bien.


ü No a quien diga solamente ser creyente, sino a aquel que viva lo que dice creer.

ü No a quienes que deliberadamente pequen, sosteniendo que Dios jamás dejará de bendecirles.

 

Esto no significa que los creyentes fieles no van a tener problemas en el camino.

Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

 

Dios cuidará de todos aquellos que le temen y honran Su Presencia.

Es Su Promesa, que nos muestra que, incluso en los peores momentos de nuestra vida, podemos contar con el cuidado amoroso de Dios.

 

El temor es la clave.

En este sentido, debemos entender que temer a Dios no significa tenerle miedo como si fuera un tirano o un dictador, sino más bien reconocer Su Grandeza y Su Poder, mostrándole nuestro respeto y nuestra reverencia.

En otras palabras, temer a Dios implica vivir nuestra vida de acuerdo a Sus Valores y Sus Preceptos, buscando constantemente servirle, servir a los demás y hacer el bien en el mundo.

Haciendo esto, sin duda nos irá bien.