Eclesiastés 8:12
Día 1
Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri
Eclesiastés 8:12… les irá bien a los que a Dios temen, los que temen
ante su presencia;
Es evidente que el hombre que no conoce el temor de Dios se maneja diferente a quien le ama y le obedece.
Cuando hacemos un pantallazo de la sociedad, vemos muchas
veces que los inescrupulosos y corruptos adquieren bienes materiales, ocupan
cargos de poder, ejercen privilegios inmerecidos…
Viven “bien”, “disfrutan” de la vida, son “famosos”, "poderosos"… muchos quieren ser como ellos, sin importar cómo llegaron a esos lugares, incluso hay quienes los toman como referentes…
Estas personas, admiradores de la inmoralidad, ciegos, perderán su tiempo
en observar sus actos, hablar de ellos e intentar imitarles… ese es el presente
de muchos…
Y evidentemente solo piensan en el hoy, y la ignorancia
del futuro eterno que les espera, les invita a caminar el aquí y ahora,
cargados de orgullo, vanidad y pecado.
Pero ellos no conocen a Dios…
Lo terrible es cuando muchos que se dicen creyentes,
quieren manejarse con esos valores que no son los bíblicos, los que nos enseña
Dios.
Su Palabra en muchos pasajes hace la distinción y aclara
perfectamente el obrar de uno y del otro, y también como le irá en esta vida y
en la eternidad a quien le teme y a quien le deshonra.
Eclesiastés 8:12 Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue
sus días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los
que temen ante su presencia;
Podemos cuestionar cosas y hacernos preguntas, que
seguramente, en algún momento de nuestra vida cristiana (más bien al inicio de
ella, con la inmadurez que arrastramos al comienzo de nuestra vida de fe) todos hemos dicho:
¿Por qué las cosas son así? ¿Por qué Dios permite que prosperen
los impíos? ¿Por qué los Hijos de Dios sufren dolores, aflicciones,
calamidades, desastres, mientras que a veces vemos que los incrédulos les parecen
ir bien? ¿Dónde está o dónde queda la Justicia de Dios?
Estas cuestiones han hecho retroceder, o “casi retroceder” a muchos creyentes.
En el Salmo 73, que le invito a leer, encontramos a Asaf con los mismos cuestionamientos.
El Salmista estuvo a punto de desviarse, de caer de la fe, de
apostatar porque estás cuestiones le oprimían, le desalentaban, le deprimían…
Vamos
a ver cómo Asaf salió de esa crisis.
Él
necesitaba y buscaba respuestas, y halló la Única y Gran Respuesta.
NO fue un psicólogo, ni un amigo, ni un hermano, el Salmista
se dirigió donde Usted y yo tenemos que ir y obtendremos la respuesta: a Dios.
Filipenses
4:6-7 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de
gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo
entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo
Jesús.
La
perspectiva de Asaf cambió cuando se centró, se redirigió y se enfocó en
Dios, en Su Presencia.
La
crisis parecía crecer y crecer para él, hasta que fue a la Casa del Señor.
Nosotros
a veces hacemos justo lo contrario, lo opuesto. Es decir, estoy mal, no
entiendo lo que está pasando y dejo de ir a la Casa del Señor, al Templo, a la Reunión de la
Iglesia, que es Columna y Baluarte de la Verdad.
Asaf no estaba
disfrutando de las bendiciones de Dios, ¿Cómo era posible eso?
Un
levita con envidia! Parece raro, contradictorio y extraño.
Es
verdad, (y tal vez éste fue el inicio de su crisis) que ellos, los levitas no
tenían heredad terrenal propia como las demás tribus, pero Dios mismo era su porción, su heredad.
Ellos
eran los Sacerdotes Consagrados para ministrarle y servirle; eran
separados exclusivamente para Dios.
De
la misma manera, nosotros somos ahora en Cristo, Real Sacerdocio.
Lo
cierto es que aunque estuvo a punto de abandonar todo, Asaf miró hacia
adelante, y yendo a la Presencia de Dios, comprendió el fin del impío, de quien
no teme a Dios.
Debemos
tener en claro que aunque el presente del impío esté cargado de “bienes”, “posiciones”, “poderes”,
y esto los haga parecer "plenos", su destino final es de asolamiento, de terror,
de menosprecio, delante de la Presencia de Dios.
Allí
en la Presencia de
Dios, el Salmista se dio cuenta de su error, de su equivocación, de que estaba tomando un camino que sólo le llevaría a la
destrucción; y que sobre todo, de negación de su fe, que haría que sea
imposible que agradara a Dios.
Ø En su vida diaria Asaf únicamente podía ver lo que parecía el "bien" para los impíos, pero con la Perspectiva Eterna él vio los asolamientos,
terrores y destrucción de ellos, de los pecadores, de los incrédulos.
La
fe es y será lo que será sometido a prueba en el juicio, y cualquier persona que vaya a
ser condenado, lo será no solo por sus propios pecados y transgresiones, sino
por la incredulidad, por cuánto no creyeron en Dios.
Él permite que a muchos impíos rebeldes e incrédulos les vaya bien, que prosperen
temporalmente, pero el
juicio se acerca.
Aunque
Dios es Paciente con ellos y les muestra constantemente Su Amor y Su Gracia, para
que sean salvos y abracen la oferta de Salvación que les lanza a través de Su
Palabra.
2 Pedro 3:9 El Señor no
retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente
para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al
arrepentimiento.
Ø El salmista comprobó que Dios tiene en Sus Poderosas
Manos el fin de los que le aman y le temen, y también el de los pecadores.
Ø Encuentra que solo el acercarse a Dios es su bien y en
ello pone su esperanza.
Salmos 73:27-28 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. 28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.
Es
en definitiva lo que todo creyente de cualquier tiempo, debe sabe saber, pase
lo que pase a su alrededor: que solo puede irle bien si teme a Dios.
Eclesiastés 8:12… les irá bien a los que a Dios temen, los que temen
ante su presencia;
Es de sabios, y no se refiere a ser inteligente, sino de
aquel que es sabio porque teme al Señor.
Salmos 111:10 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; Su loor permanece para siempre.
Ø
Como
creyentes buscando de Su Presencia, podemos entender la Voluntad Divina.
Ø
Es allí
donde somos revestidos de Su Poder para vivir Su Palabra, para en Su Temor
alejarnos del pecado y rechazar el sistema inmoral que el mundo ofrece.
Ø
Nuestra
alma debe hallar descanso, al saber que obedientemente nos conducimos, cuando a
Dios honramos, no hay fuerza del mal que pueda dañar el Propósito de Dios para
nuestras vidas.
Es Dios mismo que nos dice: les irá bien.
ü
No a quien diga solamente ser creyente, sino a aquel que viva
lo que dice creer.
ü
No a quienes que deliberadamente pequen, sosteniendo que Dios
jamás dejará de bendecirles.
Esto
no significa que los creyentes fieles no van a tener problemas en el camino.
Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.
Dios cuidará de todos aquellos que le temen y honran Su Presencia.
Es Su Promesa, que nos muestra que, incluso en los peores momentos de nuestra vida, podemos contar con el cuidado amoroso de Dios.
El temor es la clave.
En este sentido, debemos entender que temer a Dios no
significa tenerle miedo como si fuera un tirano o un dictador, sino más bien
reconocer Su Grandeza y Su Poder, mostrándole nuestro respeto y nuestra
reverencia.
En otras palabras, temer a Dios implica vivir nuestra vida de
acuerdo a Sus Valores y Sus Preceptos, buscando constantemente servirle, servir a los
demás y hacer el bien en el mundo.
Haciendo esto, sin duda nos irá bien.