Eclesiastés 8:5
Día 3
Devocional escrito por
Santiago Medina Celis
Eclesiastés 8:5… El corazón del sabio discierne el tiempo...
El Rey Salomón, quien escribe esta inspiración, hace una declaración que fue aconsejado por el mismo Dios.
En el versículo 5 podemos leer que: “el que guarda el mandamiento no experimentara el mal”.
Si no vemos este versículo con atención va a
parecer paradójico, porque si recordamos al Señor Jesús diciéndonos que en el
mundo vamos a tener aflicción, aún si nuestra vida es piadosa, busca la fe
genuina.
Cuando cueste seguir Las Pisadas del Maestro, el mal o la aflicción, o alguna prueba de una u otra manera golpea a nuestra puerta y nuestro corazón
¿Pero qué es ese mal que nos dice La Biblia en este
versículo?
La explicación es sencilla. Cuando nos habla de no experimentar el mal, nos dice claramente que si ponemos todo nuestro ser en guardar la Palabra de Dios, atesorarla y ponerla en práctica NO vamos a sufrir las consecuencias del pecado.
Si bien no hay cristiano perfecto y cada uno de nosotros batallamos contra nuestras pasiones que son contrarias a la Voluntad de Dios, nuestro espíritu desea hacer la Voluntad de Aquel que nos llamó.
Luego el versículo sigue diciéndonos que: “el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio”.
Podemos encontrar en esta inspiración dos palabras
claves, veamos e interpretemos su significado:
·
Sabio: Según La Biblia, la palabra sabio se refiere a
aquellas personas que poseen
Sabiduría Divina, adquirida a través del temor y el
conocimiento de Dios.
Ser sabio implica tener discernimiento espiritual y vivir de acuerdo con los principios y enseñanzas bíblicas.
Y esto no es algo que viene en nuestro ADN, todo lo contrario, la sabiduría solamente es derramada por Dios a través de su Espíritu.
Algo maravilloso que debemos procurar y buscar de
manera constante.
Y si en nuestra vida somos escasos en sabiduría, La
Biblia nos recuerda que Dios es quien da sin reproche, miremos
Santiago 1:5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.
·
Discernir: Según la Palabra de Dios; es un don. “facultad de comprender o saber algo por el
poder del Espíritu”.
Además comprende
la habilidad de percibir el verdadero
carácter de las personas y el
significado de las manifestaciones espirituales.
O sea, es el poder de decidir entre el engaño y la
verdad, lo bueno y lo malo.
Dios nos habla en
1 Corintios 2:14-16 Pero el hombre natural no percibe las cosas
que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender,
porque se han de discernir espiritualmente. 15 En cambio el espiritual
juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque
¿ quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros
tenemos la mente de Cristo.
En este tiempo de mucho engaño, o mixtura, debemos procurar discernir por el Espíritu lo que Dios desaprueba y no ser parte de lo que ofende a nuestro Padre.
Recordemos que todo lo que Dios quiere revelar a Su Pueblo es para que sepamos qué es lo bueno o lo malo, lo ha escrito en Su Palabra.
Y no tengamos temor de hablar, porque a esto nos
llamó nuestro Padre.
Procuremos tener la mente de
Cristo, quien es nuestro modelo a seguir.
Él fue sabio, y discernía los corazones de los fariseos, de Sus Discípulos y del Pueblo.
Quien sabía los tiempos y el momento exacto de
enseñar, de callar, de confrontar con la Palabra, de poner en ridículo a los
que se jactaban de ser justos cuando eran hipócritas.
Mateo 9: 1-8 Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad. 2 Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. 3 Entonces algunos de los escribas decían dentro de sí: Este
blasfema. 4 Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 5 Porque, ¿ qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda? 6 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dice entonces al paralítico): Levántate, toma tu cama, y vete a tu casa. 7 Entonces él se levantó y se fue a su casa. 8 Y la gente, al verlo, se maravilló y glorificó a Dios, que había dado tal potestad a los hombres.
Mateo 16: 23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.
Proverbios 15: 11 El Seol y el Abadón están delante de Jehová; ¡Cuánto más los corazones de los hombres!
Así de esa manera nos quiere Dios, nos quiere sabios en Su Palabra, que tomemos decisiones que lo glorifiquen, que amemos la justicia, la misericordia, que busquemos siempre la verdad, que no callemos en el momento hablar, que aprendamos a tener paciencia en momentos de estar en silencio, y que busquemos Su Justo Juicio.
Hermano, te animo a que sigamos buscando la sabiduría en Su Palabra, que cada inspiración de Dios la atesoremos en nuestro corazón, la pongamos por obra, para luego compartirla con los demás, y en el momento de prueba, confiar de que algo bueno Él está tratando en nuestros corazones, algo eterno e incomparable.
Y que pidamos Luz en medio de
este mundo de tinieblas.
Hablemos con denuedo la
Palabra, el fruto.
¡¡¡Él es Quien respalda Su Palabra, Dios!!!