Eclesiastés 9:7
Día 17
Devocional escrito por Graciela Alarcón de Chaves
Eclesiastés 9:7 Tus obras ya son agradables a Dios
Este libro fue escrito por el sabio Salomón.
Según la
tradición judía, cuando escribió Cantar de los Cantares fue durante su juventud,
Proverbios en su edad adulta y Eclesiastés durante los últimos años
de su vida.
·
Te has preguntado alguna vez ¿Cuándo “nuestras obras” comenzaron hacer agradables
a DIOS, como dice nuestro devocional?
Unos de los puntos que debemos tener bien en claro que “nuestras obras” antes de aceptar
a Jesucristo como Nuestro Señor y Suficiente Salvador No pueden agradar a
Dios
Efesios 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y
esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por
obras, para que nadie se gloríe.
Incluso nuestras obras más “justas” están muy lejos de la Gloria de Dios
Romanos 3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será
justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento
del pecado.
Isaías 64: 6 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento.
Podemos ser salvos porque Dios es Misericordioso y Bondadoso y ha previsto una manera para que seamos declarados justos, cuando no lo somos.
Salmos 86:5 Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en
misericordia para con todos los que te invocan.
Efesios 2:4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
Cuando Jesús se hizo pecado por nosotros
2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para
que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Heredamos SU JUSTICIA.
La Salvación es un Intercambio Divino.
Nuestros “trapos
andrajosos” del propio esfuerzo, tomó perfección de Cristo ya que Su Muerte y
Su Resurrección pagaron el precio por nuestras “malas obras”, por esto; podemos ser declarados perfectos ante EL ETERNO
Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
Romanos 13:14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los
deseos de la carne.
En la Salvación, el Espíritu Santo se mueve en un corazón
arrepentido.
Hechos 2: 38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros
en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del
Espíritu Santo.
El “YO” ya no
es indiscutible de nuestras vidas, Jesús es ahora el jefe.
Eso es lo que significa decir que JESÚS ES EL SEÑOR.
Romanos 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y
creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Colosenses 2: 6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;
Todo ha cambiado. Empezamos a ver la vida desde la
perspectiva de Dios no desde la nuestra, “Estaba perdido,
pero ahora fui encontrado… estaba ciego, pero ahora veo”
Tiene que haber una gran diferencia entre la antigua vida
sin Cristo y la Nueva Vida con Cristo.
El cristiano Nacido de Nuevo produce frutos dignos
de arrepentimiento.
Mateo 3: 8 Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,
La Salvación nos permite vivir “EN EL ESPIRITU” y así poder hacer “buenas obras.”
Gálatas 5: 16 Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos
de la carne.
Efesios 2: 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para
buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en
ellas.
Cuando el Espíritu Santo viene a vivir dentro de nosotros, nos mueve a
hacer cosas que glorifiquen a DIOS.
Juan 14:26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará
en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os
he dicho.
Dios quiere producir fruto en nuestra vida.
Gálatas 5: 22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia,
benignidad, bondad, fe, 23mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay
ley.
Juan 15: 5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y
yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Ese es el propósito de la viña: producir muchos frutos, LAS BUENAS OBRAS SIGUEN A LA SALVACION…
Así que, aunque no
podemos ser salvos por nuestras buenas obras, cuando somos salvos, produciremos
BUENAS OBRAS, agradables a Él.
DIOS LOS BENDIGA.