Eclesiastés 9:8 Parte 2
Día
1
Devocional
escrito por Pastor Osvaldo Alfieri
Eclesiastés 9:8 En todo tiempo sean blancos tus
vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.
Parte 2.
·
En todo tiempo sean blancos
tus vestidos
Es procurar mantener nuestra vida bajo la Directiva
Divina, en un continuo pensar, sentir y hacer como Dios lo dice.
Vivir
en Santidad es un proceso continuo de alineación con la Voluntad de Dios,
Buscando:
Ø La pureza.
Ø La integridad.
Ø La semejanza a Cristo.
Ø Apartándose del pecado.
Ø Dedicando la vida a la
justicia.
Lo cual implica una relación diaria y
cercana con Él a través de:
Ø La oración,
Ø La lectura, meditación y vivencia de La Biblia.
Ø La adoración personal y congregacional.
Ø La asistencia al Templo.
Ø Y el servicio a Dios en gratitud y compromiso con la propagación del
Mensaje del Evangelio.
El énfasis en conocer Las Escrituras,
es que, obviamente nos lleva a conocer la Voluntad de Dios, pero es también el
medio en que encontramos el Camino a la Santidad.
Jesús oró al Padre:
Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra
es verdad.
Significa
que Jesús le pide a Dios que aparte, separe, santifique a sus seguidores para
un propósito especial, usando la Palabra de
Dios para
esa separación y purificación, distinguiéndolos del mundo, para que sean Uno
con Él y con El Padre, para que el mundo crea.
Juan 17:21-23
para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también
ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me
diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad,
para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como
también a mí me has amado.
Practicamos la lectura de Las
Escrituras y la obediencia, no como un medio para ganar la Salvación, sino como
una respuesta natural de haber sido salvado por Gracia, experimentando una
transformación que se vive en lo cotidiano.
·
… Y nunca falte ungüento
sobre tu cabeza.
Ø El ungüento representa
el aceite, es decir, la Presencia del Espíritu Santo.
Él
estará siempre a nuestro lado como el “Parakletos”, nuestro maravilloso
Ayudador, Asistente, Consolador, Intercesor y Abogado,
Ø Es El Espíritu Santo el
Único Quien hará que la vida en vestiduras blancas, sea posible.
Podemos
ver a Jesús mismo mostrándonos claramente la importancia de una vida vivida con
la Presencia abundante y tan necesaria del Espíritu Santo.
En
Mateo 25:1-13 nos enseña La Parábola
de las Diez vírgenes. Léala será gran bendición para su vida.
Aun mirando en la Historia Bíblica, para
todos los sacerdotes del Antiguo Testamento, como del Nuevo Testamento que ministraron a
Dios, un estilo de vida de vestiduras blancas y
de estar siempre ungidos con aceite, fue
fundamental para realizar sus deberes sagrados.
De
hecho, cuando Dios mismo notó al Sumo Sacerdote Josué con ropa sucia, Zacarías capítulo 3, episodio que abrió la legalidad
para ser acusado por Satanás.
Nuestro
Dios Todopoderoso ordenó que se le cambiaran sus vestiduras viles de inmediato,
y solo después de eso, podría juzgar en la Casa del Señor.
Zacarías 3:4- 7 Y habló el ángel, y mandó a los que
estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo:
Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. 5 Después
dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su
cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. 6 Y
el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: 7 Así dice Jehová de
los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza,
también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que
aquí están te daré lugar
Vemos este mismo principio en Jeremías
cuando Dios le ordena "separar lo precioso de lo vil", para
poder ser "Su
Boca".
Jeremías 15:19 Por
tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí
estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca.
Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.
Como
cristianos hoy, somos llamados a ser un “Real Sacerdocio”, según Las
Escrituras, 1 Pedro 2:9 y debemos vivir como
tales.
Que El Señor nos ayude a comprender que
las vestiduras blancas y el ungüento
sobre tu cabeza, es Su Presencia en nuestras vidas.
RECUERDE QUE ES POSIBLE, CONTANDO CON LA AYUDA DEL ESPIRITU SANTO.
En todo tiempo sean blancos
tus vestidos,
y nunca falte ungüento
sobre tu cabeza.
Proviene
de recibir y permanecer en Jesucristo, es la única forma en que
lo disfrutaremos e incluso, entraremos en Su Reino Eterno.
Salmos 96:9 Adorad a Jehová en la hermosura de la
santidad; Temed delante de él, toda la tierra
Dios quiere que le adoremos en Santidad
y llenos del Aceite de Su Espíritu Santo…
Por
esto, no debe sorprendernos que Jesús hablara con la mujer samaritana, y le
dijera:
Juan 4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.
Nuestra
vida, a cada instante, y no tan solo el domingo en la mañana, debería ser una
adoración a Dios en espíritu y en verdad.
Al
caminar por este mundo, vivir llenos del Espíritu de Dios, y siendo santos como
Él es Santo, es la mejor música, alabanza, adoración que le brindamos a nuestro
Señor.
No
podemos vivir como cuando estábamos en el mundo: en pecado, sin santidad, sin
unción.
Jesús
nos salvó para presentarnos un día ante el Padre como la Novia, Blanca y
Resplandeciente.
Sin
estas condiciones estamos fuera de la Gran Boda del Rey, una novia con impurezas,
no será Su Novia en absoluto.
Hermanos/nas, es el deseo de Dios, y la
demanda que nuestra alma tiene para llegar a disfrutar aquí y en la Vida
Eterna.
Comenzamos
esta nueva etapa de la vida, pero hasta que Jesús regrese por Su Pueblo o la
muerte nos venga a buscar:
Nuestros
vestidos sean siempre blancos y
que nuestra
cabeza no carezca de aceite.