Jueves, 1 de Enero del 2026

Eclesiastés 9:8 Parte 2

Día 1

Devocional escrito por Pastor Osvaldo Alfieri

Eclesiastés 9:8 En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

Parte 2.

 

 

·        En todo tiempo sean blancos tus vestidos

Es procurar mantener nuestra vida bajo la Directiva Divina, en un continuo pensar, sentir y hacer como Dios lo dice.

 

Vivir en Santidad es un proceso continuo de alineación con la Voluntad de Dios,

Buscando:

Ø La pureza.

Ø La integridad.

Ø La semejanza a Cristo.

Ø Apartándose del pecado.

Ø Dedicando la vida a la justicia.

 

Lo cual implica una relación diaria y cercana con Él a través de:

Ø La oración,

Ø La lectura, meditación y vivencia de La Biblia.

Ø La adoración personal y congregacional.

Ø La asistencia al Templo.

Ø Y el servicio a Dios en gratitud y compromiso con la propagación del Mensaje del Evangelio.

 

El énfasis en conocer Las Escrituras, es que, obviamente nos lleva a conocer la Voluntad de Dios, pero es también el medio en que encontramos el Camino a la Santidad.

Jesús oró al Padre:

Juan 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.  

 

Significa que Jesús le pide a Dios que aparte, separe, santifique a sus seguidores para un propósito especial, usando la Palabra de Dios para esa separación y purificación, distinguiéndolos del mundo, para que sean Uno con Él y con El Padre, para que el mundo crea.

 

Juan 17:21-23 para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. 23 Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

 

Practicamos la lectura de Las Escrituras y la obediencia, no como un medio para ganar la Salvación, sino como una respuesta natural de haber sido salvado por Gracia, experimentando una transformación que se vive en lo cotidiano. 

 

 

·         … Y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

 

Ø El ungüento representa el aceite, es decir, la Presencia del Espíritu Santo.

 

Él estará siempre a nuestro lado como el “Parakletos”, nuestro maravilloso Ayudador, Asistente, Consolador, Intercesor y Abogado,

Ø Es El Espíritu Santo el Único Quien hará que la vida en vestiduras blancas, sea posible.

 

Podemos ver a Jesús mismo mostrándonos claramente la importancia de una vida vivida con la Presencia abundante y tan necesaria del Espíritu Santo.

En Mateo 25:1-13 nos enseña La Parábola de las Diez vírgenes. Léala será gran bendición para su vida.

Aun mirando en la Historia Bíblica, para todos los sacerdotes del Antiguo Testamento,  como del Nuevo Testamento que ministraron a Dios, un estilo de vida de vestiduras blancas y de estar siempre ungidos con aceite, fue fundamental para realizar sus deberes sagrados.

 

De hecho, cuando Dios mismo notó al Sumo Sacerdote Josué con ropa sucia, Zacarías capítulo 3, episodio que abrió la legalidad para ser acusado por Satanás.

Nuestro Dios Todopoderoso ordenó que se le cambiaran sus vestiduras viles de inmediato, y solo después de eso, podría juzgar en la Casa del Señor.

Zacarías 3:4- 7 Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala. 5 Después dijo: Pongan mitra limpia sobre su cabeza. Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y le vistieron las ropas. Y el ángel de Jehová estaba en pie. 6 Y el ángel de Jehová amonestó a Josué, diciendo: 7 Así dice Jehová de los ejércitos: Si anduvieres por mis caminos, y si guardares mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa, también guardarás mis atrios, y entre estos que aquí están te daré lugar

 


Vemos este mismo principio en Jeremías cuando Dios le ordena "separar lo precioso de lo vil", para poder ser "Su Boca".
Jeremías 15:19 Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.

Como cristianos hoy, somos llamados a ser un “Real Sacerdocio”, según Las Escrituras, 1 Pedro 2:9 y debemos vivir como tales.

Que El Señor nos ayude a comprender que las vestiduras blancas y el
ungüento sobre tu cabeza, es Su Presencia en nuestras vidas.

RECUERDE QUE ES POSIBLE, CONTANDO CON LA AYUDA DEL ESPIRITU SANTO.

 

En todo tiempo sean blancos tus vestidos,

y nunca falte ungüento sobre tu cabeza.

 

Proviene de recibir y permanecer en Jesucristo, es la única forma en que lo disfrutaremos e incluso, entraremos en Su Reino Eterno.

Salmos 96:9 Adorad a Jehová en la hermosura de la santidad; Temed delante de él, toda la tierra

Dios quiere que le adoremos en Santidad y llenos del Aceite de Su Espíritu Santo…

 

Por esto, no debe sorprendernos que Jesús hablara con la mujer samaritana, y le dijera:

Juan 4:23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.

 

Nuestra vida, a cada instante, y no tan solo el domingo en la mañana, debería ser una adoración a Dios en espíritu y en verdad.

Al caminar por este mundo, vivir llenos del Espíritu de Dios, y siendo santos como Él es Santo, es la mejor música, alabanza, adoración que le brindamos a nuestro Señor.

 

 

No podemos vivir como cuando estábamos en el mundo: en pecado, sin santidad, sin unción.

Jesús nos salvó para presentarnos un día ante el Padre como la Novia, Blanca y Resplandeciente.

Sin estas condiciones estamos fuera de la Gran Boda del Rey, una novia con impurezas, no será Su Novia en absoluto.

Hermanos/nas, es el deseo de Dios, y la demanda que nuestra alma tiene para llegar a disfrutar aquí y en la Vida Eterna.

Comenzamos esta nueva etapa de la vida, pero hasta que Jesús regrese por Su Pueblo o la muerte nos venga a buscar:

Nuestros vestidos sean siempre blancos y

que nuestra cabeza no carezca de aceite.