Miércoles, 16 de Abril del 2025

Esdras 10:4

Día 16

Devocional escrito por Celia Vega

Esdras 10:4 …Esfuérzate, y pon mano a la obra.


Este texto se desarrolla en los tiempos de Esdras y Nehemías, están muy relacionados, y su relato se desarrolla en el compromiso sincero de Nehemías de reconstruir Jerusalén. 

El nombre de este líder significa Jehová conforta, se caracterizó por ser elocuente, organizado, un hombre de fe y de capacidad resolutiva ante los problemas, este varón es un ejemplo de sacrificio y entrega.

Para conocer profundamente la historia, te invito a que leas el Libro de Nehemías.


En el capítulo 2 nos relata que él se entera que los muros de Jerusalén estaban destruidos, y que sus habitantes estaban desanimados y tristes. 

Nehemías le pidió al Rey de Persia que lo dejara ir a la tierra de sus padres, con la meta de reconstruir los muros y levantar los ánimos del Pueblo. 

Él fue guiado como nosotros también somos guiados por El Señor para reconstruir corazones rotos y vidas destruidas.

Cuando llegó a su destino se enfrentó con la oposición, Sanbalat y Tobias, enemigos de Dios y de Su Pueblo, estos trataron de impedir la reconstrucción de los muros.


Nehemías 2:17-18 Les dije, pues: Vosotros veis el mal en que estamos, que Jerusalén está desierta, y sus puertas consumidas por el fuego; venid, y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio. 18 Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.


Amados, Amigos no sé qué batallas estén peleando o que enemigos le amedrentan, o en qué ruinas te encuentres, quizás eres objeto de burla y cuestionamiento por aquellos que te rodean, pero Dios nos alienta a levantarnos y a edificar, hay esperanza, solo necesitas ser valiente y esforzarte.


Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valientes; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.


El liderazgo de Nehemías fue marcado por el deseo profundo de servir al Señor, esto motivó al Pueblo a esforzarse y poner manos a la obra. 

Aunque sus enemigos estaban allí para desalentarlos acusándolos que se estaban revelando contra el rey y estos son los enemigos de la obra, queriendo convencer a Sus Hijos que no pueden construir nada, que dejemos de predicar, visitar a los enfermos, de servirle, de vivir una vida en santidad, de seguir edificando vidas. 


Esos opositores son las voces que desalientan, desacreditan, intimidan y desvalorizan el trabajo de aquel que fue llamado.


Ante tales enemigos Nehemías les respondió:

Nehemías 2:20 Y en respuesta les dije: El Dios de los cielos, él nos prosperará, y nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos, porque vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén.


Su respuesta impulsó al Pueblo a tomar fuerzas y seguir reconstruyendo los muros.


En el capítulo 3 vemos el resultado del trabajo, se reedificó los muros y las puertas de la ciudad, y fue hecho por alguien que no era un funcionario público ni de renombre, fue un hombre común que tomó el desafío, trabajó con ímpetu y

descubrió que ese “hombre común” se convirtió en un gran líder.

A Zorobabel y Edras les tocó la responsabilidad de reconstruir el Templo, ellos también fueron grandes líderes que animaron al Pueblo.


Muchos de nosotros al empezar a servir en la Obra de Dios nos desanimamos, por la luchas y pruebas, por el cansancio y la tristeza y por muchas razones más, pero estos varones son el ejemplo visible que cuando Dios te envía se puede, podrá ser difícil, pero no imposible. 


El Señor tiene una gran labor para cada uno de nosotros, solo pide que nos esforcemos en realizarla y que no pongamos excusas, ni dejar que otros hagan lo que nos toca hacer, porque es la responsabilidad que nos delegó Dios.

Esto es aplicable en todas las áreas de la Vida, Hogar, Familia, Iglesia, Ministerio, Trabajo, Escuela, Barrio y donde seamos parte. 


La mayor tarea que debemos hacer es la que hizo Jesús, se esforzó a reconstruir corazones destruidos, por circunstancias difíciles y aun por el mismo pecado, levantar vidas derribadas, almas quebradas sin ganas de continuar. 


El Señor Jesús hizo todo en la Cruz, dio Su Vida por todos para que cada persona sea salva, y nosotros fuimos elegidos para ello también; animar, levantar, restaurar, impulsar, motivar es nuestra tarea para que Aquel que es el dueño de la Obra la complete. 


Somos llamados a ser los Nehemías de este tiempo, solo esforcémonos y pongamos manos a la obra, SU PODER, AMOR, PRESENCIA Y AYUDA viene para guiarnos y conducirnos al cumplimiento de Su llamado.

Dios te bendiga