Éxodo 20:6
Día
14
Devocional
escrito por Cristina Remus de Medina Celis
Éxodo 20:6 …Hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan
mis mandamientos.
Este
versículo es parte del Primer Mandamiento que Dios le dio a Moisés en el Monte
Sinaí.
Y
dice Dios mismo:
…Hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis
mandamientos.
Este
pasaje nos muestra la importancia de amar a Dios, y nos promete la recompensa
de Su Misericordia si seguimos Sus Enseñanzas.
La
palabra Misericordia proviene del hebreo “Hesed”, que implica un amor leal,
bondadoso y misericordioso.
Este
término abarca no solo la compasión sino también la Fidelidad y la Lealtad de
Dios hacia Su Pueblo, y en este pasaje nos dice que esta Misericordia abunda en
aquellos que aman y guardan Sus Mandamientos.
Para
entender plenamente este versículo veamos el contexto en el que se encuentra.
Éxodo 20:1-5 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,
Como cada dios representaba un aspecto diferente de la vida de la persona, era común que adoraran muchos dioses para poder recibir el mayor número de bendiciones.
Cuando
Dios le dijo a Su Pueblo que lo adorara y le creyera, no fue tan difícil para
ellos, Él era sólo un “dios” más para añadir a la lista.
Pero
cuando dijo: “No tendrás dioses ajenos delante de mi” fue
difícil de aceptar para el Pueblo.
Pero
si no aprendieran que Dios, Quien los sacó de Egipto era el Único Dios
Verdadero, no podrían ser Su Pueblo, sin importar cuán fielmente mantuvieran
los otros nueve Mandamientos.
- Así,
Dios hizo de este Su Primer Mandamiento y lo enfatizó más que ningún otro.
Actualmente
podemos permitir que muchas cosas se conviertan en dioses para nosotros: el
dinero, la fama, el trabajo o el placer pueden convertirse en dioses cuando nos
concentramos demasiado en ellos para buscar identidad y seguridad.
Nadie comienza con la intención de adorar esas cosas, pero al pasar el tiempo llegan a ocupar nuestras vidas, pueden llegar a convertirse en dioses que al final controlarán nuestros pensamientos y nuestras energías.
- Permitir
que Dios tenga el lugar central en nuestra vida evita que "otras cosas" se
conviertan en dioses.
El amor se refiere a una relación personal y profunda con nuestro Dios y Creador, en la que lo ponemos en primer lugar en nuestra vida y buscamos estar siempre en Su Presencia.
La obediencia a Sus Mandamientos significa seguir Sus Enseñanzas y buscar cumplir Su
Voluntad en todo momento y circunstancias, a pesar de las dificultades que
puedan surgir.
Este
precioso pasaje nos enseña que, si somos fieles a Dios y seguimos Sus Mandamientos,
Su Misericordia será sobre nosotros.
En nuestra vida cotidiana, esto significa que debemos esforzarnos por vivir en Santidad y buscar la Voluntad de Dios en todo momento, orando, escudriñando, meditando en Su Palabra, para poder vivir alineados a Sus Enseñanzas, evitando cualquier comportamiento que no le honre.
Recordemos
siempre que la obediencia a Dios no es algo que podamos lograr por nosotros
mismos, sino que es gracias a la Obra de nuestro Señor Jesucristo en la cruz, y
al Espíritu Santo.
Juan 16:13 …el Espíritu de verdad, él
os guiará a toda la verdad…
Él
nos da vida espiritual, nos regenera, nos ayuda a vivir una vida santa, nos guía
a la Verdad, nos equipa con dones espirituales y poder para servir a nuestro
Dios.
- Así
que, en vez de confiar en nuestras fuerzas e intelecto, busquemos Su Ayuda y Guía
para amarlo y obedecer Sus Mandamientos.
Cuando decidimos amar y seguir los Mandamientos de nuestro Dios, no solo estamos cumpliendo, sino que estamos abriendo una puerta de bendiciones para nosotros y para las generaciones que emergen, porque dice Dios:
“… Hago misericordia a millares...”
¡¡¡GRACIAS
SEÑOR!!!