Éxodo 20:7
Día
14
Devocional
escrito por Natalia Zamora
Éxodo
20:7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano…
Cuando hablamos con nuestros abuelos
o con cualquier persona mayor nos cuentan, lo valiosa que era “la palabra” en aquellos tiempos.
Compraban terrenos “de palabra”, comprometiéndose a
pagarlo, se obligaban a cumplir tal o cual tarea importante y lo hacían.
Todo era viable solo por “decir” que iban a hacerlo. ¡Miren sino sería importante la palabra!
Lamentablemente, a razón de tanto
fraude, en este tiempo si no hay algo firmado, escrito y con testigos, no se
hace nada importante.
Y en muchas oportunidades, somos confiados, pero al pasar una mala experiencia, dejamos de creer en “las palabras” o “compromisos de humanos”.
- Leamos este capítulo de Éxodo para
saber por qué Dios estableció en Su Pueblo los Diez Mandamientos.
¿Cuál
fue el Propósito de los Diez Mandamientos?
El objetivo de los Mandamientos, no solo fue para tiempos bíblicos, corresponde para nuestros tiempos también: es ayudar al hombre a vivir de acuerdo con la Voluntad de Dios y en una armoniosa relación con los demás.
Los Mandamientos de Dios deben
impulsar al hombre, como enseña La Escritura.
1 Timoteo 1:5 Pues el propósito de este
mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe
no fingida,
Dios creó al hombre y lo bendijo. Los Mandamientos de Dios, son expresión de Su Amor.
¿Por
qué Moisés recibió los Diez mandamientos?
Cuando Dios habló con Moisés en el monte
Sinaí, alrededor del año 1446 antes de Cristo, le dio un conjunto de diez
pautas según las cuales los israelitas podían vivir de una manera que agradara
a Dios.
Estas pautas formaban parte del Pacto
Solemne.
¿Cuál
fue el Propósito de la Ley de Moisés?
Recordemos que en su introducción a
los Diez Mandamientos Dios dijo:
Éxodo 20:2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto,
de casa de servidumbre.
Al
decir esto, Jehová hizo recordar a Israel que el Propósito de la Ley era
hacerlos libres y preservarlos así.
Tomando la última frase, que la Ley
de Dios nos hace libres si la practicamos, me recuerda el dicho que “Somos presos de nuestros propios dichos”.
Muchas veces hemos dicho o nos han dicho: “te lo juro por Dios”, “Dios es testigo de tal o cual cosa” o “Dios sabe que es así” y muchas veces tomamos livianamente el nombre de Dios.
Cuando sabemos que no es verdad lo
que decimos o que lo que prometimos o juramos no es así.
Qué tan importante será el Nombre
de Dios que dejó un Mandamiento sobre no tomar Su Santo Nombre y en vano.
Deuteronomio 5:11 No tomarás el nombre de
Jehová tu Dios en vano; porque Jehová no dará por inocente al que
tome su nombre en vano.
Dios es un Dios Inmutable, que no
tiene sombra de variación, que Sus Palabras son sí y amén.
Malaquías 3:5 Porque yo, el
SEÑOR, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido
consumidos.
También La Biblia dice que no es
mentiroso, y no se arrepiente de Sus Promesas.
Números 23:19 Dios no es
hombre, para que mienta, ni hijo de hombre, para que se arrepienta. ¿Lo ha
dicho El, y no lo hará?, ¿ha hablado, y no lo cumplirá?
El dejó escrito que somos su imagen
y semejanza, y si bien sabemos que el Único sin mancha y Perfecto es Jesús,
nosotros todos los días tratamos de parecernos a Él.
Efesios 4:13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
Ø Todos tenemos errores,
pero la meta es con la Ayuda de Dios ir perfeccionándonos hasta Su Venida.
Por eso la gente que no conoce de Dios, nos mira cómo nos conducimos.
Ø Debemos tener buenos
testimonios de fe.
Porque esos que no conocen La
Palabra de Dios, muchas veces dicen “para
ser como fulanito que es mentiroso, es chusma, es contencioso, mejor no voy a
la Iglesia”.
Ø Hay que conocer Los Mandamientos
y vivirlos para no dar que hablar a los incrédulos.
Ø El mal testimonio, sería
el mal ejemplo, y tomar el Nombre de Dios en vano.
Los
Hijos de Dios no solamente nos comprometemos con nuestras palabras: al prometer
algo debemos cumplir, manifestándolo con nuestros hechos.
Desde un corazón humillado, busquemos que Dios nos ayude con Su Presencia a hacer Su Voluntad y poner Su Nombre en alto
Reconocemos
nuestra imperfección, pero de Su Mano, podremos lograrlo.