Domingo, 16 de Agosto del 2026

Éxodo 23:7

Día 16

Devocional escrito por Osvaldo Alfieri Hijo

Éxodo 23:7 De palabra de mentira te alejarás…

 

Conocemos que la mentira es algo que a Dios no le agrada, y esto esta expresado en los Diez Mandamientos, los cuales tiene sita unos capítulos atrás en Éxodo 20.

Entonces podemos situarnos que en Monte Sinaí cuando Dios le revela La Ley a Moisés.

También Dios le concede una serie de leyes complementarias referidas a la justicia, los esclavos, los daños a terceros y la propiedad privada.

También leyes sobre la justicia con el prójimo, el año sabático de la tierra, las fiestas solemnes, y la Promesa sobre la compañía de El Ángel de Jehová.

 

Es decir, una especie de constitución, en este caso no redactada según la voluntad de los hombres sino desde la Voluntad de Dios para con los hombres. Puede llamarse también El Código de la Alianza, porque de esta manera Dios acordaba con Su Pueblo las reglas que los mantendrían juntos.

 

Es muy bueno y te invito a que leas los capítulos del 20 al 24 donde Dios culmina ratificando y sellando Su Pacto.

 

Estos capítulos que comprenden el Código de la Alianza incluyen la mayoría de reglas morales en las cuales las sociedades occidentales se han cimentado y los principios que garantizaron la Bendición de Dios sobre aquellos que los cumplieran.

La mayoría de las constituciones de los países libres incluyen leyes que Dios le revelo a Moisés, por esto es tan generalizado el rechazo al robo, la mentira, el fraude, los engaños, el abuso, la discriminación.

 

Por eso se preserva el fruto del esfuerzo, la propiedad privada, la monogamia, la

fidelidad, los hijos y la familia.

El trato entre amo y trabajador, el cuidado de los recursos, la buena administración, y tantas otras normas que Dios ha establecido.

 

Ø Por eso, aunque repetitivo, es importante leer los Capítulos 20 al 24.

 

Ya haciendo foco en el verso del calendario y que nos reúne para este devocional, nos referimos a la mentira.

La mentira es algo que, como dirían los viejos, tiene larga cola.

Eso significa que una mentira sucede a otra y así hasta formar una cadena de mentiras que pueda sostener lo que se está ocultando.

La continuación de este versículo nos dice:

“… y no mataras al inocente y justo; porque yo no justificare al impío.”

 

Este fragmento nos da a entender que la mentira mata al inocente y justo.

Los agravios, las murmuraciones siempre tienen un origen de maldad y la intención de destruir por medio de la falsedad a la persona atacada.

También Dios aclara que no justificará, o sea, no dejará pasar esta actitud del impío (pecador).

Porque no podemos negar que alguien que actúa de esa manera es un pecador que ofende a Dios y la comunidad.

 

El versículo 8 dice:

“No recibirás presente; porque la presente ciega a los que ven, y pervierte las

palabras de los justos”

 

Este versículo en definitiva nos habla de la corrupción, de aquel que recibe un beneficio, una dádiva que hará que sus ojos no vean la justicia de la manera que la veían antes.

Aquellos que reciben algo a cambio han perdido la facultar de ver, decidir, y hacer según sus principios y ya actúan como esclavos de su propia codicia.

El hecho de participar de estos actos convierte a justos en pecadores y lo que fue un día palabra de verdad, promesa y compromiso, hoy se ve resumida en perversión.

Solo un corazón con maldad puede aceptar el beneficio propio sabiendo que producto de su mentira y su falso proceder, miles sean afectados.

 

Ø La mentira, la falsedad, la inmoralidad nos daña.

Ø Dios es Justo y Misericordioso para sanarnos y perdonarnos de todos nuestros males.

Ø Debemos acercarnos a Él.

Ø Dios nos regaló Su Ley, Su Orden, sin estos todo se vuelve un caos.

Ø No podríamos convivir sin normas, sin entendernos, sin respetarnos y sin valorarnos.

 

Hoy muchos reclaman por más derechos, una oportunidad, Justicia y muchas cosas más.

Pensemos que Dios ya se había ocupado de eso hace más de seis mil años dejando a la humanidad:

  • Una Ley que juzga a todos por igual.
  • Un Amor que alcanza a todos por igual, sin dejar nadie afuera.