Domingo, 20 de Abril del 2025

Ezequiel 24:14

Día 20

Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera

Ezequiel 24:14 …Según tus caminos y tus obras te juzgarán, dice Jehová el Señor.


En este versículo, El Señor declara que actuará y no se retractará, ni tendrá compasión, ni se arrepentirá.

El Señor juzgará a las personas de acuerdo con sus acciones y conductas.

Veamos el verso completo:

Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. 

No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré; 

según tus caminos y tus obras te juzgarán, 

dice Jehová el Señor.


En todo el capítulo 24, Dios instruye al Profeta Ezequiel a dar una parábola a la “casa rebelde “, refiriéndose al Pueblo de Israel que se ha apartado de los Mandamientos de Dios y ha incurrido en idolatría, rebeldía y otros pecados.


La imagen de la olla hirviente se utiliza para transmitir un poderoso mensaje de juicio y purificación.

Básicamente, del versículo 1 al 14, es un pasaje que profetiza la destrucción de Jerusalén y Su Templo.


En este pasaje, Dios compara la ciudad con una olla que hierve, y con una olla de cocina que no puede limpiarse.

Aquí Dios:

  • Expresa su enojo y venganza contra Jerusalén.

  • Amenaza con amontonar leña debajo de la ciudad para que hierva.

  • Declara que juzgará a Jerusalén por sus acciones perversas.

  • Afirma que no se arrepentirá ni tendrá compasión de Jerusalén.


El Mensaje de Ezequiel nos habla de la Fidelidad de Dios con Su Pacto, y de la restauración de un remanente por medio de Jesucristo.

Recordemos que en el Libro de Ezequiel podemos reconocer tres divisiones muy claras:

Juicio a Judá (1-24)

Juicio sobre las Naciones vecinas (25-32)

Misericordia y Bondad de Dios (33-48)


Ezequiel se encontraba en cautiverio cuando escribió este Libro (año 588 AC), o sea, dos años antes de la destrucción de Jerusalén.

El día 10 del mes décimo de ese mismo año, fue cuando el rey de Babilonia puso sitio a Jerusalén.

Dios le pide que lo anote y que marque específicamente ese momento para que no sea olvidado nunca.


Por otra parte, notemos que El Señor llama a Jerusalén “ciudad de sangres”. 

La llama así porque en ella se ha derramado sangre inocente.


Y la describe como una “olla herrumbrosa”; o sea, llena de óxido, oxidada…. 

Que no sirve para cocinar: no se puede utilizar para poner alimento alguno en su interior.

¡Qué tremendo, verdad!


Al referirse a derramar su sangre sobre una piedra alisada, quiere decir que su idolatría, su rebeldía, sus crímenes, etc. 

fueron hechos a la vista de todos, ¡No tuvieron siquiera el pudor de esconderse! ¡Hicieron sus maldades a la vista de cualquiera!

Ezequiel 24:7 Porque su sangre está en medio de ella; sobre una piedra alisada la ha derramado; no la derramó sobre la tierra para que fuese cubierta con polvo.


Ellos, que eran el Pueblo Escogido de Dios, se creían con derecho a hacer lo que se les viniese en gana.

¡No sentían vergüenza alguna de hacer o cometer semejantes aberraciones!

Pero, El Señor les advierte (y nos advierte), que así como ellos cometieron todas sus atrocidades en público, Él los iba a castigar también en público.

Ezequiel 24:8-10 Habiendo, pues, hecho subir la ira para hacer venganza, yo pondré su sangre sobre la dura piedra, para que no sea cubierta. 9 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de la ciudad de sangres! Pues también haré yo gran hoguera, 10 multiplicando la leña, y encendiendo el fuego para consumir la carne y hacer salsa; y los huesos serán quemados.


Esto es tremendamente actual y aplicable a cada uno de nosotros en estos tiempos cercanos al fin.

Dios nos advierte una vez más que Él quiere limpiarnos, quiere redimirnos, quiere purificarnos…

Pero depende de cada uno de nosotros el permitirle que así lo haga. 

Ezequiel 24:13-14 En tu inmunda lujuria parecerás, porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarlas, hasta que yo sacie mi ira sobre ti . 14 Yo Jehová he hablado; vendrá, y yo lo haré. No me volveré atrás, ni tendré misericordia, ni me arrepentiré; según tus caminos y tus obras te juzgarán, dice Jehová el Señor.”


No nos engañemos, pues, el hecho de cambiar nuestra vida, mejorarla, ponerla de acuerdo a los planes de Dios, es pura y absolutamente decisión nuestra.

Cuidado, la Salvación es por Gracia, no por mérito. ¡Pero el Juicio es por obras!

El Señor viene pronto, Hermanos, y con Él también vendrá Su Juicio para todo ser humano.

¡Cuidemos de cómo está nuestra vida!


¡No sea que por nuestras malas obras y nuestro mal proceder perdamos la Salvación a causa del fuego consumidor del Juicio de Dios!

Roguemos al Señor que nos ayude a mantenernos siempre en Su Camino, siempre a Su Lado.


Cuidemos nuestra relación íntima con Dios. 

Cuidemos nuestro tiempo de oración y búsqueda de Él.

Es la única manera de que, cuando venga el Juicio de Dios (que va a venir, por supuesto), nos encuentre sirviendo, caminando con Él, unidos a Él…..

¡Que Su Santo Espíritu nos asista día a día, y nos colme con Su Presencia!

¡Amén!

¡Dios les bendiga!