Ezequiel 36:27 parte 1
Día 1
Devocional escrito por Silvia
Moreno de Alfieri
Ezequiel 36:27 Y pondré dentro de vosotros mi
Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los
pongáis por obra.
Parte 1
Cuando
recibimos el perdón de nuestros pecados a través de Jesucristo, somos
reconciliados con Dios, El Padre y comenzamos una nueva vida en Él.
Ø No somos perfectos,
pero somos declarados justos por la Justicia de Cristo.
Sin
embargo, el verdadero reconocimiento del pecado, la verdadera fe en Cristo,
transforman a una persona.
Y esto se nota especialmente cuando un adulto se convierte a la fe.
Si
Usted tiene un hijo/a que ha crecido en la Iglesia y siempre ha tenido la fe
como parte de su vida, eso es una bendición maravillosa.
Pero
sin duda llegará un momento en que la fe, se vuelve más real para él o ella, al
tener un encuentro personal, cuando su confianza esté verdaderamente puesta en Jesucristo.
Pero cuando un adulto que ha pasado años viviendo a su manera, persiguiendo sus propios intereses y deseos, y Jesús entra en su vida, el proceso de cambio y transformación es más evidente, me refiero a mostrar los frutos de arrepentimiento.
Esa
fue mi experiencia: Vivía en un mundo oscuro, pero donde todo lo que hacía
creía que era lo correcto.
Al iluminar Dios con la Luz de Su Palabra, al tocar mi corazón El Espíritu Santo convenciéndome de la condición de pecado en la que estaba, Dios comenzó Su Obra transformadora.
Ø No sucede de repente.
Ø No significa que una
persona se perfeccione de un día para otro.
Ø Es un proceso.
Cuando la Luz del Evangelio, ilumina el camino de una persona y en su corazón la fe echa raíces, produce un cambio.
Ø Es como si de repente
viéramos el mundo con otros ojos.
La
Mirada de Dios nos revela lo que pertenece a Su Voluntad, nos advierte de las
ofertas nefastas del sistema del mundo gobernado por satanás y nos da claridad
a Quien pertenecemos y Quien guía nuestro caminar.
La misma persona que nos convenció de pecado, nos guía y enseña todo lo concerniente al Reino de Dios.
Ayudándonos
a caminar en esta Tierra, pero con la seguridad que somos ciudadanos del Cielo.
Ø El Espíritu Santo de
Dios nos trae, nos presenta, nos convence, nos convierte. ¡Aleluya!
Ø Es El Espíritu Santo
Quien nos capacita para seguir el Camino de Jesús, obedeciendo a Dios.
Ciertamente
vemos esa verdad en nuestro devocional:
Ezequiel 36:27 Y pondré mi Espíritu dentro de vosotros,
y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los guardéis.
Ø Es el Espíritu de Dios
obrando en nosotros Quien nos capacita para seguir la Voluntad de Dios.
Sean
niños guardados en un hogar cristiano, adolescentes y jóvenes viviendo en una
Familia de fe, teniendo referentes a seguir o vidas cargadas de maldad,
golpeadas, quebradas por el pecado… todos en un momento de la vida, para
convertirnos debe aparecer en escena El Espíritu Santo, se presenta y nos
invita a conocer al Salvador y Señor Jesucristo.
Es
así que, con la decisión de fe, comienza nuestro caminar con El Señor.
Cuando
El Espíritu Santo de Dios vive en una persona, la transforma manifestando Su
Poder, le capacita para seguir Sus Mandamientos, para que le ame y testifique
de Su Obra.
¡Qué Maravilloso es Su Amor! Y no es porque lo merezcamos. Es porque nuestro Dios es un Dios Bueno.
¡Sí, Dios nos ama! Pero no es porque seamos dignos de amor, sino porque Dios es amoroso.
Y
así, a través del Evangelio, a través de la Obra de Cristo en la cruz, somos
perdonados y justificados.
Pero lo que distingue la fe verdadera, lo que distingue a los creyentes de los impostores, es la regeneración.
Ø La regeneración es la
Obra Sobrenatural y Milagrosa del Espíritu Santo que otorga una Nueva Vida
espiritual a una persona.
Ø Es un acto exclusivo de
Dios, no un esfuerzo humano, que cambia la naturaleza del creyente para que
pueda conocerle y creer en Él.
Ø La regeneración consiste en la disposición del alma a ser gobernada bajo la
influencia del Espíritu Santo, dando origen a una vida que se encamina hacia
Dios.
En
el Nuevo Testamento habla de la Obra que Dios realiza en la vida de un
creyente.
1 Corintios 2:14-16 Pero
el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque
para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir
espiritualmente. 15 En
cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. 16 Porque
¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros
tenemos la mente de Cristo.
Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Tito 3:5 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,
Mateo 19:28 Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel