Ezequiel 36:27 Parte 2
Día 1
Devocional escrito por Silvia
Moreno de Alfieri
Ezequiel 36:27 Y pondré dentro de vosotros mi
Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los
pongáis por obra.
Parte 2
Consideren
nuevamente a Ezequiel:
Y pondré mi
Espíritu dentro de vosotros, y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis
mis preceptos y los guardéis.
Dios, por Su Espíritu, obra en nosotros.
Ø No nos regeneramos por
nuestra cuenta.
Ø No provocamos nuestro
propio crecimiento espiritual.
Ø Participamos en la Obra
que Dios realiza en nosotros, pero no la causamos.
Piensen en los Frutos del Espíritu
Gálatas 5.22-23 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza...
Sé
que algunos de nosotros somos agricultores, otros cultivamos huertos.
Su
trabajo consiste en ayudar a crear las condiciones necesarias para que crezcan
los cultivos o la fruta.
Seguramente
tienes un papel importante en ello, pero no es Usted quien provoca el
crecimiento.
1 Corintios 3:6 …el crecimiento lo ha dado Dios
Sí,
es importante caminar con Dios, buscar a Dios, orar a Dios, dedicar tiempo a Su
Palabra, servir a Su Pueblo, a Su Iglesia e incluso a la sociedad.
Y
Dios puede usar eso, y de hecho lo usa, para nuestro crecimiento,
enriquecimiento y santificación espiritual.
Ø Pero es Dios Quien
produce el fruto mediante la Obra del Espíritu Santo.
Ø No producimos nuestro
propio fruto.
Ø Dios lo hace a través
del Espíritu.
Ø No nos generamos paz ni
tranquilidad por nuestra cuenta no podemos lograrlo por nuestra propia
voluntad.
Ø Dios nos santifica,
purifica, través del Espíritu.
Ø El Espíritu Santo
transforma.
El
Espíritu Santo propicia el crecimiento espiritual y, debido a ello, la
verdadera fe da como resultado una vida transformada por vivir El Evangelio.
Filipenses 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer
como el hacer, por su buena voluntad.
Ø Dios obra en nosotros.
El
Nuevo Nacimiento, transforma a la persona.
Es
a través de Cristo que somos perdonados, justificados y recibimos la Vida Eterna.
El
Espíritu Santo interviene para traer Nueva Vida, específicamente
purificándonos, habitando en nosotros, provocando un cambio en nuestro corazón
y capacitándonos para vivir para Dios.
Tenemos
un Dios Bueno que ha provisto un Camino para que los pecadores sean perdonados.
Debemos creer en Su Hijo, Jesucristo, como Señor y
Salvador.
Y pondré mi Espíritu dentro de vosotros…
Bajo el
Nuevo Pacto, el Espíritu mora en cada creyente.
Romanos 8:9 Mas vosotros no vivís según
la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en
vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.
Y Dios
promete llenar al creyente con Su Presencia y Poder.
Hechos 1:5 Porque Juan ciertamente
bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu
Santo dentro de no muchos días.
Hechos 1:8 pero recibiréis poder,
cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en
Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
… Y haré que andéis en mis estatutos y que guardéis mis preceptos y los guardéis.
La
transformación espiritual, ser la morada del Espíritu Santo nos ayuda a
obedecer la Ley de Dios.
La
obediencia será la conducta del creyente, la conversión a la Nueva Criatura que
Dios ha hecho en
Jesucristo, lleno del Espíritu Santo.
Les comparto un concepto acerca de esto, de parte del Predicador Charles Spurgeon.
“El Espíritu Santo no puede morar en el corazón viejo; es un lugar inmundo, desprovisto de todo bien y lleno de enemistad contra Dios.
Su primera operación sobre nuestra naturaleza
es demoler la casa vieja y construirse una nueva, para poder habitarnos de
acuerdo con Su Santa Naturaleza Espiritual”.
Dios lo hace Amado Hermano/a, déjese
transformar por Su Poderoso Espíritu Santo, con Su Ayuda seremos esos Testigos claves
para este tiempo de la humanidad.
Ø Vidas transformadas que harán que muchos corazones
rotos, quebrados, destruidos por el mal, puedan creer que es posible también en
ellos el cambio, la Nueva Vida.
Compartamos las Buenas Noticias,
como embajadores del Reino, revestidos del Poder de lo Alto.
DIOS PUSO SU ESPIRITU DENTRO
NUESTRO, PODEMOS ANDAR EN SU SANTO CAMINO, INVITANDO A OTROS A TRANSITARLO.