Ezequiel 37:5
Día
4
Devocional
escrito por Cirilo Maciel
Ezequiel 37:5 He aquí yo hago entrar espíritu en vosotros y viviréis.
Dios
llama a un hombre llamado Ezequiel, quien era sacerdote judío, varón de
rigurosa integridad y Propósito firme, totalmente dedicado a la práctica de su
sacerdocio.
Dios
lo lleva, a través de Su Espíritu, a un valle de huesos secos para que
profetice sobre ellos y vuelvan a la vida, añadiendo tendones, carne, piel y
aliento de vida y restauración espiritual.
Génesis 2:7: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.
Salmos 104:30: Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la
tierra.
Lo
que leeremos hoy de este devocional describe una gran promesa de vida
espiritual; en el mismo pasaje, Ezequiel 37: 3 y 4.
Al
leerlo, podemos comprender el Gran Plan de Dios:
Ezequiel 37:3-4: Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y
dije: Señor Jehová, tú lo sabes. 4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos
huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
Apocalipsis 11:11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el
espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran
temor sobre los que los vieron.
Romanos 8:2: Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha
librado de la ley del pecado y de la muerte.
La
visión del Profeta sobre el Valle de los Huesos Secos simbolizaba a Israel como
una nación espiritualmente muerta, sin esperanza y dispersa tras el exilio,
pero Dios le pide al Profeta que profetice sobre ellos, trayendo unidad, carne,
piel y espíritu, para que revivan como un gran ejército y nación restaurada.
Un
milagro que representa la restauración espiritual de Israel y la capacidad de
Dios para dar vida a lo imposible, uniendo a Judá e Israel con un solo rey,
trayendo esperanza y paz a través de la Obra del Espíritu Santo.
Juan 20:22: Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el
Espíritu Santo.
Salmos 104:29: Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.
Este
devocional nos recuerda que no todo está perdido, como esos huesos secos,
nuestra vida puede parecer desolada y sin esperanza, pero la noticia es que
Dios tiene el poder de traer nueva vida a las situaciones más críticas.
No
importa cuán duras sean las circunstancias, siempre podemos abrir nuestro
corazón y permitir que el Espíritu de Dios infunda Propósito y Renovación en
nuestras vidas.
Ezequiel 37:9-10: Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo
de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los
cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. 10 Y profeticé como me
había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus
pies; un ejército grande en extremo.
Juan 11:25-26: 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el
que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en
mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Que este Mensaje nos
anime a no perder la esperanza,
a declarar vida donde
parece no haberla.
Y a caminar con la certeza
de que
El Espíritu de Vida que
está en Cristo Jesús nos levanta,
nos restaura, nos pone
nuevamente de pie.
Como un ejército grande
en extremo,
para cumplir los Propósitos
de Dios.