Miércoles, 4 de Febrero del 2026

Ezequiel 37:5

Día 4

Devocional escrito por Cirilo Maciel

Ezequiel 37:5 He aquí yo hago entrar espíritu en vosotros y viviréis.

 

Dios llama a un hombre llamado Ezequiel, quien era sacerdote judío, varón de rigurosa integridad y Propósito firme, totalmente dedicado a la práctica de su sacerdocio.

Dios lo lleva, a través de Su Espíritu, a un valle de huesos secos para que profetice sobre ellos y vuelvan a la vida, añadiendo tendones, carne, piel y aliento de vida y restauración espiritual.

 

Génesis 2:7: Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.  


Salmos 104:30: Envías tu Espíritu, son creados, Y renuevas la faz de la tierra.

 

Lo que leeremos hoy de este devocional describe una gran promesa de vida espiritual; en el mismo pasaje, Ezequiel 37: 3 y 4.

 

Al leerlo, podemos comprender el Gran Plan de Dios: 

Ezequiel 37:3-4: Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes. 4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. 

 

Apocalipsis 11:11 Pero después de tres días y medio entró en ellos el espíritu de vida enviado por Dios, y se levantaron sobre sus pies, y cayó gran temor sobre los que los vieron. 

 

Romanos 8:2: Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.

 

La visión del Profeta sobre el Valle de los Huesos Secos simbolizaba a Israel como una nación espiritualmente muerta, sin esperanza y dispersa tras el exilio, pero Dios le pide al Profeta que profetice sobre ellos, trayendo unidad, carne, piel y espíritu, para que revivan como un gran ejército y nación restaurada.

 

Un milagro que representa la restauración espiritual de Israel y la capacidad de Dios para dar vida a lo imposible, uniendo a Judá e Israel con un solo rey, trayendo esperanza y paz a través de la Obra del Espíritu Santo. 

 

Juan 20:22: Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. 

 

Salmos 104:29: Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.

 

Este devocional nos recuerda que no todo está perdido, como esos huesos secos, nuestra vida puede parecer desolada y sin esperanza, pero la noticia es que Dios tiene el poder de traer nueva vida a las situaciones más críticas.

 

No importa cuán duras sean las circunstancias, siempre podemos abrir nuestro corazón y permitir que el Espíritu de Dios infunda Propósito y Renovación en nuestras vidas. 

Ezequiel 37:9-10: Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. 10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.

 

Juan 11:25-26: 25 Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

 

Que este Mensaje nos anime a no perder la esperanza,

a declarar vida donde parece no haberla.

Y a caminar con la certeza de que

El Espíritu de Vida que está en Cristo Jesús nos levanta,

nos restaura, nos pone nuevamente de pie.

Como un ejército grande en extremo,

para cumplir los Propósitos de Dios.