Ezequiel 47:9
Día 17 Devocional escrito por Cirilo Maciel Ezequiel 47:9 …Recibirán sanidad… La palabra “recibir” en hebreo es לקבל, lekabel. Esta forma verbal se usa para el verbo “recibir”, y también puede significar “obtener” o “aceptar “. Por otra parte, la palabra de “sanidad” está asociado principalmente con las palabras rapha, (פאָ רָ), que significa “curar”, “restaurar” o “hacer completo”. El tema central de este devocional es la sanidad. ¡Qué gran esperanza traen estas palabras a nuestras vidas! Quizás muchas personas hoy, en la actualidad, están atravesando diferentes procesos de salud, como enfermedades de distintas índoles, y muchas de ellas aguardando los resultados médicos en distintos tiempos. Qué paz tenemos cuando la noticia es favorable, y otras veces nos tocan algunas no favorables. Isaías 53:4-5: 4 Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. 5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. 1 Pedro 2:24: quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. Jeremías 33:6: He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. ¿Qué diferencia hay de aquellas personas que aún no conocen al Señor? Este es un tiempo en donde hay muchísimas enfermedades, pero también es un tiempo en donde muchas personas están viendo milagros de sanidad y liberación de parte del Señor. En nuestra Iglesia, que está cumpliendo el Aniversario número 27 , estamos viendo el Obrar de Dios sobre Sus Hijos en distintas necesidades de salud. Esto nos alienta a confiar en Sus Promesas. Salmos 147:3: Él sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas. Lucas 17:15-19: 15 Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y este era samaritano. 17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? 18 ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? 19 Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado. También podemos ver un milagro de sanidad en el pasaje 2 Reyes, capítulo 5. Naamán era un general del rey de Asiria, un hombre valiente; sin embargo, tenía lepra. Una joven israelita cautiva que servía a la esposa de Naamán le dijo a la mujer, que el Profeta Eliseo en Samaria podía curarlo. Naamán viajó con muchas riquezas para ver al Profeta de Dios; éste le dijo que descendiera al río Jordán y se sumergiera siete veces. Al principio el hombre dudó, sin embargo, luego obedeció. Allí se sumergió en el río y quedó completamente limpio de su lepra, siendo sanado. Isaías 35:5-6: 5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. 6 Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. Éxodo 15:26: y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador. El significado bíblico de las palabras recibir y sanidad: Recibir: Es aceptar las Buenas Nuevas del Mensaje del Evangelio de Jesucristo como Señor y Salvador, lo cual implica creer en Su Sacrificio por los pecados para obtener Vida Eterna y una relación con Dios. Sanidad: Restauración Divina completa del ser humano en sus dimensiones física, mental y espiritual, abarcando la curación de enfermedades, perdón de pecados y restauración emocional. El Río de Vida que menciona Ezequiel simboliza la Presencia de Dios que, al entrar en nuestra vida, transforma todo lo que toca y lo llena de vida. Naamán recibió sanidad cuando decidió obedecer y confiar en la Palabra de Dios. De la misma manera, cada uno de nosotros es llamado a creer, recibir y aceptar La Obra de Cristo en la Cruz. Por Sus Llagas fuimos curados, y en Su Amor hallamos la esperanza que trasciende cualquier diagnóstico humano. Esa fe nos sostiene en medio de la incertidumbre y nos invita a dar gracias como el leproso que volvió a glorificar a Jesús. Hoy podemos recibir esta Verdad: Por eso, más allá de la condición que enfrentemos, mantengamos firme la confianza en Aquel que declaró: Éxodo 15:26 Yo soy Jehová tu sanador. No importa cuál sea la enfermedad, el dolor o la situación que estés atravesando: Dios sigue siendo tú Sanador. Él tiene poder para restaurar lo que parece imposible y traer paz en medio de la incertidumbre. Su Palabra nos recuerda que por Las Llagas de Cristo ya hemos sido sanados, y que en Él hay Esperanza, Consuelo y Vida Abundante. Así como las Aguas del Río, en El Libro del Profeta Ezequiel daban Vida dondequiera que llegaban, La Presencia de Dios también puede fluir en tu vida hoy y traer sanidad a tu cuerpo, a tu corazón y a tu espíritu. Solo abre tu corazón, recibe Sus Promesas y confía en que Él, nunca falla.