Filemón 21
Día 31
Devocional escrito por Celia Vega
Filemón 21 Te he escrito
confiando en tu obediencia, sabiendo que harás más de lo que te digo.
El Apóstol Pablo es el autor de la carta dirigida a Filemón, un hombre rico de Colosas que, a pesar de ser adinerado, encontró saciedad a través de la Palabra de Dios predicada por Pablo.
Este varón se convirtió en un Embajador
del Reino del Señor y lideró el ministerio de Colosas .
Aquí también aparece en escena, Onésimo
el sirviente de Filemón, quien le robo dinero y huyó de la casa de su amo.
Al huir a Roma creyó que era un hombre libre, pero descubrió que su corazón seguía siendo esclavo y es allí que conoció a Jesucristo a través del Apóstol Pablo, y por la Palabra, fue verdaderamente libre.
Juan 8:31 Conoceréis la
verdad y la verdad os hará libres.
Cada uno de nosotros hemos recibido libertad con Jesucristo, Él nos hizo libres de la esclavitud.
El Apóstol Pablo tomó como discípulo a Onésimo, éste le confesó la razón de su huida de la casa de Filemón.
Pablo le aconsejó que debía
reivindicarse con su amo para que realmente sea libre su alma.
Por lo cual el Apóstol le escribe
la carta a Filemón, para que perdone a Onésimo.
Filemón 8-12 Por lo cual,
aunque tengo mucha libertad en Cristo para mandarte lo que conviene, 9 más
bien te ruego por amor, siendo como soy, Pablo ya anciano, y ahora, además,
prisionero de Jesucristo; 10 te ruego por mi hijo Onésimo,[a], a
quien engendré en mis prisiones, 11 el cual en otro tiempo te fue
inútil, pero ahora a ti y a mí nos es útil, 12 el cual vuelvo a
enviarte; tú, pues, recíbele como a mí mismo.
Observemos cómo actuaron los tres
personajes de este capítulo:
·
Filemón: tomó el
consejo del apóstol, recibió a quien le había robado, lo perdonó y lo restauró.
Un
corazón maravilloso lleno de amor y bendición.
Este
varón estaba feliz porque su siervo había vuelto transformado por la gloria de Dios.
La pregunta es ¿Qué haríamos
nosotros en el lugar de Filemón? ¿Seriamos capaces de perdonar?
Esto me recuerda una historia
Bíblica:
Mateo 18:23-35 Por lo cual
el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus
siervos. 24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que
le debía diez mil talentos. 25 A este, como no pudo pagar, ordenó su
señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le
pagase la deuda. 26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba,
diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. 27 El
señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda. 28 Pero
saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien
denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes. 29 Entonces
su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia
conmigo, y yo te lo pagaré todo. 30 Mas él no quiso, sino fue y le
echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda. 31 Viendo sus
consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su
señor todo lo que había pasado. 32 Entonces, llamándole su señor, le
dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. 33 ¿No
debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia
de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos,
hasta que pagase todo lo que le debía. 35 Así también mi Padre
celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su
hermano sus ofensas.
Muchas veces nosotros somos como este siervo, Dios nos da su perdón, pero no actuamos igual.
·
Onésimo: él fue
realmente libre cuando confesó su pecado y pidió perdón, acepto las
consecuencias, fue valiente en afrontar sus errores.
Él
es un ejemplo de conversión, perdón y reconciliación, como Cristo lo hizo por
nosotros.
·
Pablo, el Apóstol: tiene
papel fundamental en este capítulo, fue el predicador e intercesor, quien intervino
en las vidas de estos dos varones, se dejó usar por el Señor y dejó grandes
enseñanzas para todos.
Filemón 17-21 Así que, si
me tienes por compañero, recíbele como a mí mismo. 18 Y si en algo te dañó, o te debe, ponlo a mi
cuenta. 19 Yo Pablo lo
escribo de mi mano, yo lo pagaré; por no decirte que aun tú mismo te me debes
también. 20 Sí,
hermano, tenga yo algún provecho de ti en el Señor; conforta mi corazón en el
Señor. 21 Te he escrito confiando en tu obediencia,
sabiendo que harás aun más de lo que te digo.
Con el mismo Amor que Cristo nos amó, nos Salvó y ha dio el Ministerio de la Reconciliación: RECONCILIAMOS AL MUNDO CON DIOS.
Todos los creyentes tenemos este Ministerio, y nuestro deber es conciliar al pecador atreves del perdón por medio de Jesucristo quien derramo Su Sangre en la Cruz, por nuestros pecados, la cual nos limpia, perdona y transforma.
Y Como Cristo nos perdonó, también nosotros perdonemos, porque si perdonamos dice La Biblia seremos perdonados.
En la vida nos tocara hacer lo que hizo Pablo, predicar e interceder, tal vez perdonar como Filemón o arrepentirnos y pedir disculpas de nuestros malos actos como lo hizo Onésimo.
En todos lo que hemos recibido a Jesucristo en el corazón, hemos recibido el Ministerio de la Reconciliación, del cual cada uno debe compartirlo.
2 Corintios 5:18-19 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; 19 que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.
Dios te bendiga.