Filipenses 1:21
Día 29
Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis
Filipenses 1:21... Para mí el vivir es Cristo, y el morir es
ganancia.
Cuando
Pablo escribió esta carta a los hermanos Filipenses, estaba encarcelado en
Roma.
Y
aunque estaba preso en ese momento, sus palabras a esos creyentes fueron para
alentarlos y para Glorificar el Nombre de Cristo mientras se regocijaba en cada
circunstancia.
Su
ejemplo de alegría en El Señor en medio del sufrimiento, debía seguir.
Su
regocijo se debía a que el Evangelio de Jesucristo seguía avanzando a pesar de
sus cadenas y que sus hermanos tenían más confianza a causa de su encarcelamiento.
Dios
estaba siendo Glorificado a través de sus penalidades. Y se los dijo en
Filipenses
1:12- 14- Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han
redundado más bien para el progreso del evangelio, 13 de tal manera
que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a
todos los demás. 14 Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en
el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.
¿Cómo no se iba a
regocijar si la libertad no dependía de unos barrotes o cadenas?
¡La verdadera libertad
estaba en Cristo por lo cual él decía: Para mí el vivir
es Cristo!
La
prisión puede llevar a las personas a enojo o depresión, pero el Apóstol lo vio
como otra oportunidad para difundir las Buenas Nuevas del Evangelio de Jesucristo.
Él
no perdió tiempo en contar sus penurias, más bien lo que Dios estaba haciendo a
través de ellas.
Al
cambiar una mala situación en algo bueno, alcanzó a los soldados romanos del
pretorio (palacio y sede del tribunal) y animó a los cristianos que temían la persecución.
No
necesitamos estar en prisión, pero podemos tener muchas oportunidades para
desanimarnos:
ü Tiempo de indecisión.
ü Preocupación
financiera.
ü Conflictos familiares.
ü Problemas en la Iglesia.
ü Pérdida de nuestro
trabajo…
La forma como actuemos
en dichas circunstancias reflejará lo que creemos.
·
Aprovechemos las oportunidades
para demostrar nuestra fe aún en tiempos difíciles.
·
Nuestra fe crecerá y
será más sólida.
El
Apóstol Pablo no se avergonzaba del Evangelio, por el contrario cada
adversidad, cada azote, era un sello en su cuerpo de su amor y agradecimiento a
Cristo.
Podemos hacer nuestra esta expresión y pedirle a Dios que por medio de Su Espíritu Santo se haga viva en nuestras almas Porque para mí el vivir es Cristo y despierte aún más el anhelo de glorificar al Señor.
Ø Para mí el vivir es Cristo, es servir al Señor en la Iglesia para la Gloria de
Dios.
Filipenses 1:22-24
Mas si el vivir en la carne
resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. 23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho,
teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; 24 pero
quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.
Ø Para mí el vivir es Cristo, cuando nos servimos Unos a Otros.
1 Corintios
11:1 Sed imitadores de mí, así como yo de
Cristo.
Ø Porque para mí el vivir es Cristo, pero también para todos los creyentes en la vida
cristiana diaria.
Colosenses 3:23
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para
los hombres;
Ø Porque para mí el vivir es Cristo, y esto debe ser evidente en nuestra de vida.
Efesios
2:10 Porque somos hechura suya, creados en
Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que
anduviésemos en ellas.
Si nos comportamos de
tal manera que siempre recordemos a Cristo y le demos el lugar que merece, podemos
encontrarnos con oportunidades para ministrar el Evangelio de Jesucristo a los
demás.
Como Pablo, nuestra
misma razón de existir para Cristo.
… y el
morir es ganancia.
Morir “en Cristo”.
Los creyentes verdaderos,
que viven dentro de la Voluntad de Dios, no tienen por qué temer la muerte.
Saben que Dios tiene
un Propósito para su vida y que la muerte, cuando llega, es simplemente el
final de su misión terrenal y el comienzo de una vida mejor.
·
La ganancia en la muerte
es estar con Cristo por la eternidad.
Filipenses 1:23 Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir
y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;
En simples palabras Pablo decía: "Me encuentro entre la espada y la pared."
Porque él deseaba partir
y estar con su Señor, porque eso obviamente es mucho mejor, pero también sabía
que era aún necesario aquí en la tierra.
Ø Morir es ganancia, porque en Cristo la muerte jamás será una pérdida,
porque es en la muerte que se realiza la Vida Eterna que se encuentra en
Cristo.
2 Corintios 5:6-8- Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausente del Señor 7 (porque por fe andamos, no por vista); 8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
Hermanos queridos,
hasta que ese hermoso momento llegue a nuestra vida, brillemos con la Luz de
Cristo.
Llevemos las Buenas Nuevas
de Salvación a este mundo que colapsa en medio de la violencia, del pecado y la
maldad, para que también otros abrasen esta Preciosa Promesa.
Romanos 14.8-9 Pues si vivimos para el Señor vivimos; y si morimos, para El Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. 9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.
AMÉN.