Jueves, 5 de Marzo del 2026

Filipenses 2:13

Día 5

Devocional escrito por Santiago Medina Celis

Filipenses 2:13 Porque Dios es el que en vosotros produce el querer como el hacer, por su buena voluntad.

 

Si hay algo que en nuestra vida no podemos hacer, es hacer la Voluntad de Dios por nuestra fuerza.

Ya que nuestra fuerza es limitada y es motivada a hacer lo que nuestro deseo quiere.

 

El Apóstol Pablo instaba a los Filipenses a que se esforzaran a hacer la Voluntad de Dios por medio de la obediencia, pero hay algo fundamental:

 

Ø El querer para hacer, no proviene de nuestro corazón, sino que Dios, por medio de su Espíritu, provoca ese deseo.

 

Pero, ¿En qué debemos esforzarnos?

La respuesta la encontramos un versículo anterior.

Filipenses 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

 

La expresión temor y temblor hace referencia del servicio al Señor con asombro y reverencia, que nuestro corazón comience a temblar, de manera que lo que anhelemos, que sea la Obra Perfecta de Dios en nuestra vida.

 

Por supuesto que lo primero que debemos tener en cuenta es que todo lo que hagamos glorifique a nuestro Padre

1 Corintios 10: 31 Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.

 

Esto es un punto principal para nuestra vida espiritual y ocuparnos de la Salvación.

Recordemos que el Evangelio no solo son palabras, sino obrar por medio de fe para beneficio del Reino.

Recordemos a Cristo, el Ejemplo por Excelencia, dejo la Gloria para enseñarnos el camino de servicio.

Por eso, el Apóstol Pablo nos dice:

Filipenses 2:14-15 Hagan todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, 15 para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en el mundo;

 

Ser una persona irreprensible es difícil, pero no imposible, si en nuestro corazón oramos a Dios deseando tener la mente de Cristo, Quien nunca tuvo en su boca murmuración, sino que hablaba para enseñar, para animar y para corregir en amor.

 

Ø Vamos a ser formados y a tratar ser cada sea más como Él.

 

Nuestro Buen Dios jamás nos va a dejar de enseñar… pero siempre y cuando haya disposición en nosotros.

Amados, deseemos tener la mente de Cristo para ocuparnos de nuestra Salvación, de la Obra de Dios, de aquellos que están dando sus primeros pasos en el Evangelio y de nuestros Hermanos que están hace años en este hermoso Camino.

 

Ø Recordemos que Usted y Yo somos luminares que reflejan La Luz de Jesús en esta generación torcida y perversa.

 

Dios le bendiga.