Filipenses 2:13
Día 5
Devocional escrito por Santiago
Medina Celis
Filipenses 2:13 Porque
Dios es el que en vosotros produce el querer como el hacer, por su buena
voluntad.
Si hay algo que en nuestra vida no
podemos hacer, es hacer la Voluntad de Dios por nuestra fuerza.
Ya que nuestra fuerza es limitada y
es motivada a hacer lo que nuestro deseo quiere.
El Apóstol Pablo instaba a los
Filipenses a que se esforzaran a hacer la Voluntad de Dios por medio de la
obediencia, pero hay algo fundamental:
Ø El querer para hacer, no proviene de nuestro corazón, sino que Dios, por
medio de su Espíritu, provoca ese deseo.
Pero, ¿En qué debemos esforzarnos?
La respuesta la encontramos un
versículo anterior.
Filipenses 2:12 Por
tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia
solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación
con temor y temblor,
La expresión temor y temblor hace
referencia del servicio al Señor con asombro y reverencia, que nuestro corazón
comience a temblar, de manera que lo que anhelemos, que sea la Obra Perfecta de Dios
en nuestra vida.
Por supuesto que lo primero que
debemos tener en cuenta es que todo lo que hagamos glorifique a nuestro Padre
1 Corintios 10: 31 Si,
pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
Esto es un punto principal para
nuestra vida espiritual y ocuparnos de la Salvación.
Recordemos que el Evangelio no solo
son palabras, sino obrar por medio de fe para beneficio del Reino.
Recordemos a Cristo, el Ejemplo por
Excelencia, dejo la Gloria para enseñarnos el camino de servicio.
Por eso, el Apóstol Pablo nos dice:
Filipenses 2:14-15 Hagan
todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, 15 para que sean
irreprensibles y sencillos, hijos de dios sin tacha en medio de una generación
torcida y perversa, en medio de la cual ustedes resplandecen como luminares en
el mundo;
Ser una persona irreprensible es difícil, pero no imposible, si en nuestro corazón oramos a Dios deseando tener la mente de Cristo, Quien nunca tuvo en su boca murmuración, sino que hablaba para enseñar, para animar y para corregir en amor.
Ø Vamos a ser formados y a tratar ser cada sea más como Él.
Nuestro Buen Dios jamás nos va a
dejar de enseñar… pero siempre y cuando haya disposición en nosotros.
Amados, deseemos tener la mente de Cristo para ocuparnos de nuestra Salvación, de la Obra de Dios, de aquellos que están dando sus primeros pasos en el Evangelio y de nuestros Hermanos que están hace años en este hermoso Camino.
Ø Recordemos que Usted y Yo somos luminares que reflejan La Luz de Jesús
en esta generación torcida y perversa.
Dios le bendiga.