Filipenses 2:14
Día 12
Devocional escrito por Alejandro Chaves
Filipenses
2:14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas...
Este versículo que nos invita a llevar una vida libre de murmuraciones y discusiones.
Es común que, en nuestra vida cotidiana,
nos encontremos con situaciones que nos lleven a quejarnos y criticar a los
demás en lugar de buscar soluciones.
Sin embargo, este pasaje nos exhorta a hacer lo
contrario e intentar llevar una vida armoniosa y sin conflicto.
En primer lugar, es importante comprender el
significado de murmuración y discusión.
La murmuración se refiere
a hablar mal de otros a sus espaldas, mientras que la discusión es la acción de
argumentar con alguien hacia un punto de vista diferente.
Ambas actitudes pueden conducir a conflictos y
resentimientos entre las personas.
Por lo tanto, el autor de Filipenses nos invita a
evitar estas actitudes tóxicas.
Antes que nada el texto comienza con una
acción Haced,
y después continua con Todo, que
es un adjetivo indefinido que designa a
la totalidad del conjunto o cada parte de un todo.
Hay un texto que me enseña cómo debo hacer mis
tareas y actividades.
Colosenses 3:23-24 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;
24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la
herencia, porque a Cristo el Señor servís.
Entonces… ¿Cómo realizamos nuestras
actividades o tareas cotidianas?
Vamos a ver algunos ejemplos para que
nos sintamos identificados.
- Cuando tus Padres te envían a limpiar el cuarto ¿Cómo lo haces?
Con gozo, alegría, prontitud, dichoso de obedecer.
O pateando sapos,
golpeando la escoba por las puertas o patas de la cama, ordenando
superficialmente y con enojo, esbozando por qué no lo hace mi hermano
menor u otra persona…
Si lo haces así, en ese momento le abriste la puerta a la murmuración
y también al enojo que van tomadas de la mano.
Dios nos invita que podamos expresar unas alabanzas
en esos momentos y no una "queja-banza", hay un hermoso versículo que es de inspiración:
Salmos 34:1 Bendeciré a Jehová en todo tiempo; Su alabanza estará
de continuo en mi boca.
Otro ejemplo
- Cuando te envían a hacer alguna actividad nueva en la Iglesia, y te cambian el grupo de trabajo, con hermanos que son nuevos y nunca trabajaste con ellos.
Y decís por qué me toca estar en este grupo si yo
estaba cómodo con lo que realizaba antes, y aparte estos hermanos no me
llevo ,no estoy cómodo y tratas de imponer tu forma de trabajo, sin aceptar sugerencias, participas pero no ayudas para mejorar el resultado de la actividad que tienen que
realizar.
Y como tu actitud es de inconformidad, empieza una
mala mirada, que después termina en una discusión que no lleva a ningún
lado e inclusive hace que el momento se transforme en una atmósfera tensa e incómoda.
Hay un versículo que me muestra como debe ser mi
trato con mis Hermanos:
1 Crónicas 19:10-14 Y
viendo Joab que el ataque contra él había sido dispuesto por el frente y por la
retaguardia, escogió de los más aventajados que había en Israel, y con ellos
ordenó su ejército contra los sirios. 11 Puso luego el resto de la gente en mano de Abisai su
hermano, y los ordenó en batalla contra los amonitas. 12 Y dijo: Si los sirios fueren más
fuertes que yo, tú me ayudarás; y si los amonitas fueren más fuertes que tú, yo
te ayudaré. 13 Esfuérzate,
y esforcémonos por nuestro pueblo, y por las ciudades de nuestro Dios; y haga
Jehová lo que bien le parezca. 14 Entonces se acercó Joab y el pueblo que tenía consigo, para
pelear contra los sirios; mas ellos huyeron delante de él. Y los hijos de
Amón, viendo que los sirios habían huido, huyeron también ellos delante de
Abisai su hermano, y entraron en la ciudad. Entonces Joab volvió a Jerusalén.
Imaginémonos que Abisai le hubiera dicho a su Hermano por qué me toca pelear con los amonitas y por qué Vos siempre me das ordenes , yo quería pelear contra los Sirios…
Seguro que hubiera sido un fracaso y mortandad
entre el Pueblo de Israel.
Nunca debemos olvidarnos que nuestras acciones no
solo están vistas por El Señor sino también por tus Hermanos que están a
tu lado sirviendo al Señor.
Y serias un mal referente, no importa con quien te
toque trabajar en la Iglesia, sino lo esencial es para Quien lo haces y es para El
Señor, hagámoslo con prontitud y buena predisposición.
No seamos niños espirituales, ni carnales como nos
habla el Apóstol Pablo
1 Corintios 3:1-4 De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como
a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. 2 Os di a beber leche, y no
vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, 3 porque aún sois carnales; pues
habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y
andáis como hombres? 4 Porque
diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de
Apolos, ¿no sois carnales?
Y ojo con llevar la murmuración por algo que sucedió en la Iglesia a nuestros hogares, porque he visto a lo largo del tiempo que conozco al Señor, que algunos cometen el error de hablar murmurando por alguna decisión que se tomó en la Congregación en el seno de sus hogares o en la mesa mientras están comiendo, y sus hijos escuchan, absorben ese espíritu de queja y murmuración.
Luego, como resultado, cuando crecen,
lastimosamente se apartan del Camino del Señor.
Salmos 106:25 Antes murmuraron en sus tiendas, Y no oyeron la voz
de Jehová.
Por lo tanto, esforcémonos para que la murmuración y contienda no entren
en nuestros hogares y lugar de trabajo, demostremos que nos somos niños
espirituales, sino que con responsabilidad nos conducimos en la vida, honrando
a Dios en toda nuestras áreas y El Señor nos bendecirá y seremos de
bendición para otros.
Dios les bendiga