Domingo, 22 de Septiembre del 2024

Filipenses 3:20

Día 22

Devocional escrito por Cristina Remus de Medina Celis

Filipenses 3:20... Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al salvador...

 

Varias veces a lo largo del camino me ha tocado decir que la muerte es parte de la vida, a personas que les aterraba envejecer y morir.

Para muchas personas la palabra muerte es aterradora, especialmente cuando están a un paso de ella por una enfermedad terminal.

 

Tuve el privilegio de ministrarles a algunos, esta Preciosa Promesa y llevarlos a los Pies de mi CRISTO.

Unos, por primera vez y a otros reconciliarlos con El Señor antes de partir a esa ciudadanía.

 

Ver los el antes y el después de sus rostros es una satisfacción y gozo al alma indescriptible, y de eso se trata…

Nuestro tiempo aquí en la tierra es limitado, estamos de paso.

Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al salvador, al Señor Jesucristo.

 

Como cristianos tenemos un futuro, un porvenir maravilloso que nos espera.

Pero ¿Estamos esperando conscientemente la Venida del Señor?

 

¿Está nuestra vida enfocada en ese Gran Día?

La palabra “esperar” en el texto original, significa; una expectativa paciente, pero muy alerta.

Es una expresión fuerte, que expresa seriedad y compromiso al esperar un suceso.

El Apóstol Pedro nos dice:

1 Pedro 2:12- Manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras.

 

En otras palabras nos dice:

Ø “Mantengan entre los incrédulos una conducta ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de Ustedes y glorifiquen a Dios el día en que nos visite”.

Ø “Si su conducta es irreprensible, aún sus enemigos terminarán alabando a Dios”.

 

Todo lo que hacemos debe ser con la siguiente expectativa. ¡¡¡CRISTO VIENE!!!

 

Aunque cuesta mucho debemos poner nuestras prioridades en orden, para que hallemos Gracia a los Ojos de Dios, porque ¿Quién sabe si hoy somos llamados delante de Él?

 

Debemos ser buenos referentes para que los que no crean a La Palabra, crean por nuestro buen testimonio.

Filipenses 3.18-19- Porque por ahí andan muchos, los cuales os dije muchas veces, y aún ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo, 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo Dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que solo piensan en lo terrenal.

 

Estas son personas que afirman ser cristianos pero no viven de acuerdo al modelo de Cristo, en cuanto a Su Servicio y Sacrificio.

Más bien satisfacen sus propios deseos, aun sabiendo las necesidades de otros.

 

La libertad en Cristo no significa libertad para ser egoísta.

Significa oportunidad para servir y llegar a ser la mejor persona, y el mejor Hijo/a de Dios que podamos ser.

Debemos aprender a depender del Espíritu Santo y consultarle en cada área de nuestra vida, ¿Señor, que quieres que haga?

 

Todos de una manera u otra tenemos necesidades y con ellas la obligación de invertir ya sea tiempo o dinero o ambas cosas.

Pero como dijimos anteriormente debemos priorizar.

Somos llamados a invertir en lo eterno.

Mateo 6:20-21 … Haceos tesoros en el cielo… 21Porque donde esté nuestro tesoro,  allí estará también nuestro corazón.

Pues todo lo terrenal es pasajero.

 

Cada vez que El Señor nos mande a hacer algo, hagámoslo en tiempo y forma, y como debe ser.

Como Él quiere, ya que nos capacitó con dones y virtudes.

No seamos perezosos, ni seamos de aquellos que buscan las comodidades para elegir que nos conviene.

Más bien seamos solícitos en todo, de esa manera pondremos en primer lugar la Voluntad de Dios, aunque muchas veces implique sufrimiento o incomodidades.

 

Un día no muy lejano, disfrutaremos todos los privilegios especiales de nuestra ciudadanía celestial porque pertenecemos a Cristo.

Por lo tanto no nos apeguemos tanto a esta vida, que lleguemos a lamentar el regreso de nuestro Señor Jesucristo.

Ø Ser cristiano conlleva una gran responsabilidad.

Ø Somos Embajadores de Cristo.

 

Todavía hay lugar en el Cielo, llevemos este Mensaje al mundo.

La puerta a esa ciudad aún está abierta para recibir a todos aquellos que crean y reciban a Cristo como su Único y Suficiente Salvador.

Que nuestros corazones latan más fuertes por nuestro Señor.

Nuestra fe siga más viva que nunca.

El día viene y El Señor Jesucristo tomará con Él a todos los Hijos de Dios.

ESTE DÍA VENDRÁ CON SEGURIDAD!

Estemos listos. Porque pronto se escuchará

¡¡¡AQUÍ VIENE EL ESPOSO, SALID A RECIBIRLE!!!