Jueves, 11 de Julio del 2024

Gálatas 5:25

Día 11

Devocional escrito por Mercedes Martínez de Stein

Gálatas 5:25  Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.

 

Desde el momento en que recibimos a Cristo, vivimos en el Espíritu, Él siempre está con nosotros, para guiar nuestros pasos, para dar testimonio a nuestro espíritu y nos hace saber que pertenecemos a Dios.

El Espíritu ilumina nuestro entendimiento, y cuando sea necesario, Él confronta y corrige, cuando salimos de Su Voluntad.

 

Lo primero que debemos entender es cómo podemos vivir por El Espíritu.

En la Carta a los Gálatas, Pablo habla de la lucha entre la carne y el Espíritu.

Ø La carne se refiere a nuestros deseos pecaminosos, mientras que el Espíritu se refiere al Espíritu Santo que mora en nosotros, como cristianos.

 

Para vivir por el Espíritu, debemos permitir que el Espíritu Santo dirija nuestras vidas.

Debemos estar dispuestos a negar las tentaciones y deseos pecaminosos que surgen en nuestra vida cotidiana y, en lugar de eso, buscar la Voluntad de Dios y ser Guiados por El Espíritu.

 

Además de vivir por el Espíritu, Pablo nos invita a andar también por el Espíritu.

Ø Es decir, nuestras acciones deben ser guiadas por el Espíritu Santo.

 

Esto implica que nuestras decisiones deben estar en línea con la Voluntad y el Propósito de Dios para nuestras vidas.

 

Cuando andamos por el Espíritu, nuestras vidas son transformadas por El Poder Divino y somos capaces de resistir las tentaciones del mundo y de la carne.

Andar por El Espíritu nos permite experimentar la Paz, la Alegría y la Plenitud de la Vida en Cristo.

 

·        Vivir por el Espíritu implica obediencia

Gálatas 5:16-17Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  17  Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.

 

Romanos 8:13-14 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.  14  Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.

 

Cuando vivimos en el Espíritu y caminamos en el Espíritu, dejamos que el Espíritu nos guíe, será más y más hacia Cristo.

 

Andar significa que debemos estar en comunión con el Espíritu Santo.

Esto significa una caminata disciplinada en las cosas de Dios.

Así como un árbol natural requiere buen suelo, sano, nutrido,  riego, poda cuidadosa, una mezcla de lluvia y del sol, con el fin de dar buenos frutos, lo mismo es cierto de nuestras vidas.

 

Requerimos una buena alimentación de la oración, estudio bíblico.

Requerimos la poda cuidadosa por parte de Dios a través de Su Palabra.

Necesitamos los momentos de pruebas, que se transformarán en bendición, con el fin de que el Fruto del Espíritu puede ser visto en nuestras vidas.

Si se evidencia una falta de los Frutos del Espíritu en nuestra vida es porque no estamos caminando en El Espíritu.

 

Dios está interesado en cada parte de nuestras vidas, por lo tanto, tenemos que presentar todos los aspectos de nuestras vidas a Él: lo espiritual, emocional, físico, social.

Debemos caminar en el Espíritu.

Esto significa confiar en Él para producir Fruto Espiritual en nuestras vidas.

 

Cuando los cristianos exhiben las características de Cristo en el día a día, llegan a ser maduros y permanecen libres de la esclavitud del pecado, y son libres para hacer lo que fueron diseñados para hacer, y producir mucho fruto.

 

Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

 

Debemos buscar una relación más profunda con Dios, a través de la oración y el estudio de La Biblia.

Al hacerlo, tendremos una mejor comprensión de la Voluntad de Dios y seremos capaces de discernir lo que es correcto.

Además, necesitamos ser conscientes de nuestros pensamientos, actitudes y acciones en nuestra vida diaria.

Si permitimos que el Espíritu Santo dirija nuestras vidas, seremos menos propensos a ceder a las tentaciones pecaminosas y, en cambio, nos guiaremos por lo que es recto y verdadero.

Finalmente, debemos recordar que no somos capaces de vivir y andar por el Espíritu sin la Ayuda de Dios.

Debemos orar diariamente para pedir Sabiduría, Fortaleza y Dirección en nuestra vida cotidiana.

¡DIOS TE BENDIGA!