Gálatas 5:25
Día 11
Devocional escrito por Mercedes Martínez de Stein
Gálatas 5:25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
Desde
el momento en que recibimos a Cristo, vivimos en el Espíritu, Él siempre está
con nosotros, para guiar nuestros pasos, para dar testimonio a nuestro espíritu
y nos hace saber que pertenecemos a Dios.
El
Espíritu ilumina nuestro entendimiento, y cuando sea necesario, Él confronta y
corrige, cuando salimos de Su Voluntad.
Lo primero que
debemos entender es cómo podemos vivir por El Espíritu.
En
la Carta a los
Gálatas, Pablo habla de la lucha entre la carne y el Espíritu.
Ø La carne se refiere a nuestros deseos pecaminosos,
mientras que el Espíritu se refiere al Espíritu Santo que mora en nosotros,
como cristianos.
Para vivir por el
Espíritu, debemos permitir que el Espíritu Santo dirija nuestras vidas.
Debemos estar
dispuestos a negar las tentaciones y deseos pecaminosos que surgen en nuestra
vida cotidiana y, en lugar de eso, buscar la Voluntad de Dios y ser Guiados por
El Espíritu.
Además de vivir por
el Espíritu, Pablo nos invita a andar también por el Espíritu.
Ø Es decir, nuestras acciones deben ser guiadas por el
Espíritu Santo.
Esto
implica que nuestras decisiones deben estar en línea con la Voluntad y el Propósito
de Dios para nuestras vidas.
Cuando
andamos por el Espíritu, nuestras vidas son transformadas por El Poder Divino y
somos capaces de resistir las tentaciones del mundo y de la carne.
Andar
por El Espíritu nos permite experimentar la Paz, la Alegría y la Plenitud de la
Vida en Cristo.
·
Vivir por el Espíritu
implica obediencia
Gálatas
5:16-17Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la
carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el
Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí,
para que no hagáis lo que quisiereis.
Romanos
8:13-14 porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu
hacéis morir las obras de la carne, viviréis. 14 Porque
todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.
Cuando vivimos en el
Espíritu y caminamos en el Espíritu, dejamos que el Espíritu nos guíe, será más
y más hacia Cristo.
Andar
significa que debemos estar en comunión con el Espíritu Santo.
Esto
significa una caminata disciplinada en las cosas de Dios.
Así
como un árbol natural requiere buen suelo, sano, nutrido, riego, poda cuidadosa, una mezcla de lluvia y
del sol, con el fin de dar buenos frutos, lo mismo es cierto de nuestras vidas.
Requerimos
una buena alimentación de la oración, estudio bíblico.
Requerimos
la poda cuidadosa por parte de Dios a través de Su Palabra.
Necesitamos
los momentos de pruebas, que se transformarán en bendición, con el fin de que el Fruto del Espíritu puede
ser visto en nuestras vidas.
Si
se evidencia una falta de los Frutos del Espíritu en nuestra vida es porque no
estamos caminando en El Espíritu.
Dios
está interesado en cada parte de nuestras vidas, por lo tanto, tenemos que
presentar todos los aspectos de nuestras vidas a Él: lo espiritual, emocional,
físico, social.
Debemos
caminar en el Espíritu.
Esto
significa confiar en Él para producir Fruto Espiritual en nuestras vidas.
Cuando los cristianos exhiben las características de Cristo en el día a día, llegan a ser maduros y permanecen libres de la esclavitud del pecado, y son libres para hacer lo que fueron diseñados para hacer, y producir mucho fruto.
Juan 15:5
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este
lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Debemos buscar una
relación más profunda con Dios, a través de la oración y el estudio de La
Biblia.
Al hacerlo, tendremos
una mejor comprensión de la Voluntad de Dios y seremos capaces de discernir lo
que es correcto.
Además, necesitamos
ser conscientes de nuestros pensamientos, actitudes y acciones en nuestra vida
diaria.
Si permitimos que el
Espíritu Santo dirija nuestras vidas, seremos menos propensos a ceder a las
tentaciones pecaminosas y, en cambio, nos guiaremos por lo que es recto y
verdadero.
Finalmente, debemos
recordar que no somos capaces de vivir y andar por el Espíritu sin la Ayuda de
Dios.
Debemos orar
diariamente para pedir Sabiduría, Fortaleza y Dirección en nuestra vida
cotidiana.
¡DIOS TE BENDIGA!