Hageo 1:5
Día 17 Devocional escrito por Celia Vega Hageo 1:5…Meditad bien sobre vuestros caminos. Comenzamos nuestro viaje por este Libro del Profeta Hageo, que consta de sólo dos capítulos y es muy práctico. Hageo escribió este libro hace unos 520 años antes de Cristo. Fue un Profeta que se expresaba siempre de una manera muy directa, franca y clara. Los temas a los que Hageo se refirió se relacionaban generalmente con los asuntos cotidianos, de la vida diaria del Pueblo Judío. Él transmitió el Mensaje de Dios, con la Ayuda del Espíritu Santo, con gran sencillez, y empleó un lenguaje llano, usando palabras muy familiares y comprensibles para todos. En los primeros versículos podemos ver un desinterés; la gente, el Pueblo Judío ponía la excusa de que aún no había llegado el tiempo de reconstruir el Templo de Dios. Pero sí se preocupaban por la edificación de sus propias casas, el esfuerzo y tiempo se emplearon en realizar y cumplir sus deseos personales. Pasó el tiempo, y en su acomodamiento personal, se olvidaron de las Promesas hechas a Dios. Dios sabía lo que había en sus corazones y mentes, por lo que encomendó al Profeta Hageo este serio pero aún paciente Mensaje que leemos en el verso 5: Pues así ha dicho el Señor de los Ejércitos: meditad bien sobre vuestros caminos. El Señor quería llamar la atención de Su Pueblo: quería que ellos se dieran cuenta de qué manera se estaban conduciendo. Ahora bien, la pregunta hoy en día para Su Pueblo (o sea, nosotros), es cómo estamos caminando; cómo nos estamos conduciendo. Seguramente, todos tendemos a elegir nuestros propios caminos; escogemos según nuestro propio juicio y parecer. Pero, ¿Le preguntamos a Dios si ese camino que elegimos es el correcto? Algo importante que Dios nos dice y nos recuerda: meditar bien. Podemos meditar, pensar, o creer que estamos caminando bien, pero también podemos estar haciéndolo mal. Jeremías 6:16 Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestra alma… Meditar: es detenernos, tomarnos un tiempo para pensar cómo estamos caminando, y reflexionar cómo está yendo nuestra vida. Miremos, pues, esas sendas antiguas. Esos comienzos de nuestro andar con Dios. ¿Recuerdas, hermano? No hacíamos nada sin preguntarle a Dios, si era lo correcto o no. Buscábamos Su Voz para tener la seguridad que estábamos en el camino correcto y seguro. No te has preguntado: ¿Por qué no me salen bien las cosas? Si trabajo, me esfuerzo, me esmero… ¡Y nada! No hay contentamiento, no hay satisfacción en lo que hago. Por eso, qué importante es el meditar bien en nuestros caminos: ¿Dónde me lleva este camino que he escogido?¿Has pensado alguna vez que todos los caminos llegan algún día a su final? Algún día se termina el recorrido… Y, según nuestra elección, nos encontraremos con la última parada, el final, con Dios o sin Dios. Sí, todos decimos que vamos al Cielo, pero, ¿Cómo estoy caminando hacia ese destino? ¿Llegaré realmente? ¿Tienes objetivos en tu vida? ¿Le has preguntado a Dios si lo que estàs haciendo es Su Voluntad? ¿Cómo nos va en el trabajo? ¿Cómo nos va en nuestras relaciones, en el matrimonio, con nuestros hijos? El joven ¿Qué diría de sus planes personales, de pareja, para formar una familia? ¿Piensa Usted dejar a Dios de lado a la hora de tomar una decisión tan importante? ¿Lo incluirá en su camino? ¿Meditará en esto? Es de sabios reconocer que nos estamos equivocando, y volvernos atrás para reflexionar. Veamos: Lamentaciones 3:40 Escudriñemos nuestros caminos y busquemos, y volvámonos a Dios. Escudriñar: examinar, inquirir y averiguar cuidadosamente algo y sus circunstancias. Hageo 1:8 Subid al monte, traed madera, y reedificad la casa… ¡Hermosa reflexión! ¡Dios les da la salida Esa es la actitud: volvernos y reedificar lo que está destruido… Mateo 6:33 mas buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las demás cosas serán añadidas. Todo se trata de prioridades: poner a Dios delante de todo lo que vaya a emprender. Primero Dios, y todo lo que busques y desees, y que esté en los Planes de Dios, será añadido… El Pueblo de Dios debe aprender de los errores. Seamos sabios, y busquemos día a día, en la oración y la Palabra de Dios. Si Él nos guía, nunca fallaremos. ¡Dios nos ayude y nos bendiga!