Viernes, 31 de Julio del 2026

Hebreos 12:1

Día 31

Devocional escrito por Silvia Moreno de Alfieri

Hebreos 12:1 …Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante…

 

La Vida del creyente es una Carrera.

Somos como un atleta que corre, que tiene un camino que recorrer y una meta a la cual llegar.

Ø La carrera de cada Cristiano es única, irrepetible y con un Diseño Especial de Dios.

Ø La cual se transita en el Único Camino: Jesucristo.

Ø Y cuyo recorrido es marcado por Sus Pisadas y guiado por la Voluntad de Dios.

 

La Carrera del Creyente es de resistencia y no de velocidad.

Al igual que una maratón, la Carrera de la Vida no es una carrera cualquiera, requiere de disciplina y una preparación constante.

 

Además, a la vez es exigente y desafiante, porque al mismo tiempo que nos preparamos, también tenemos que correrla.

Sin embargo, si aprendemos a correrla como nos indica Dios, y conocemos el invaluable premio que nos espera, no solo avanzaremos, sino que la disfrutaremos.

  

La Vida Cristiana no es una carrera de velocidad corta, sino una maratón de constancia.

Requiere aguante para soportar los momentos difíciles y las pruebas sin desfallecer.

Debemos resistir, soportar, desafiar las circunstancias por más difíciles que sean y superar todo, para llegar a la meta final.

Hebreos 12:1 …Corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante… 

Ø La paciencia en el plano de Dios no es una actitud pasiva, de aguante, o de resignación, sino una actitud dinámica y transformadora.

Ø A través de los obstáculos que se nos presenten en la carrera, Dios desarrolla nuestro carácter y fortalece nuestra fe.

 

La Carrera de la Vida no se trata de pensar que con nuestro esfuerzo lograremos terminarla, sino de asegurarnos de que, con la Ayuda de Jesús llegaremos y también disfrutaremos de su recorrido. 

Ø Todos los creyentes somos atletas en la Carrera de la Vida.

Ø No se trata de llegar primero, sino de llegar a la meta.


Hebreos 12:2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…

 

Para correr esta carrera con éxito, a la manera de Dios, es que, debemos:

Fijar nuestra mirada en Jesús, el autor:

Ø El iniciador: quien comienza una obra

Ø El creador: persona que produce, inventa o da origen algo nuevo  

Ø El artífice: persona que crea una obra, causa un evento o actúa con gran habilidad.

Y el consumador de la fe:

Ø El realizador: quien hace o plasma una obra.

Ø El ejecutor: quien pone por obra un plan o mandato.

Ø El terminador: quien lleva algo a su punto más alto o final, quien da fin a un proceso.

 

Jesús es nuestro GPS, nuestro Entrenador, nuestro Ejemplo, y Quien nos anima y motiva a proseguir a la meta.

Filipenses 3:14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

 

Ø El Señor está contigo y te dará las fuerzas para avanzar.

 

Isaías 45:22 Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. 

Ø EN CADA CIRCUNSTANCIA QUE NOS TOQUE ATRAVESAR DEBEMOS MIRAR A CRISTO, EN ÈL VEMOS AL PADRE.

Ø EL ÙNICO DIOS, QUIEN PUEDE SACARNOS DE CUALQUIER ADVERSIDAD.

 

En los tramos difíciles: escarpados, empinados o enlodados,  sin importar como sea el terreno, si miramos a Jesús podremos avanzar.

Dios ha diseñado esta Carrera para cada uno de nosotros.

No avanzaremos e incluso corremos riesgos de abandonarla, si vamos por esta vida según nuestro propio diseño.

 

Ø Fijemos nuestra mirada en Jesús, Quien nos ha dejado Sus Pisadas para caminar sobre ellas y así llegar a la meta.

Ø Jesús perseveró hasta llegar a la Cruz… cumplió el Diseño Divino de Dios para traer al mundo el Plan de Salvación.

Ø Triunfante resucitó, para que, en Su Victoria, seamos más que vencedores.

 

Amados Hermanos:

Hebreos 12:1 …despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,


Decidámonos a avanzar con paciencia por los diversos terrenos de la Carrera de la Vida, en la certeza de que Él nos acompañará, guiará y fortalecerá.


Cada uno de nosotros somos los atletas que Dios ha escogido para correrla, con experiencias individuales, personales e irrepetibles para cada uno de nosotros, pero con una única meta: que es llegar al Cielo Eterno con Jesús.


Exígete cada día a buscar Su Voluntad, ora, deja que Él te guíe.

Prepárate constantemente en Su Presencia para estar fortalecido por El Espíritu Santo, cuando enfrentes los tramos difíciles del Camino.


Fortalece tu fe, alienta tu convicción y con paso firme avanza, sin mirar atrás.


Romanos 13:11 … Porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.

Que nada te detenga, Cristo viene pronto.