Hebreos 12:6
Día 27
Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera
Hebreos 12:6 Porque el
Señor al que ama disciplina…
¡Qué tema el de la corrección, la
obediencia y la disciplina, ¿Verdad?
Aunque esta epístola (carta) es anónima, todo apunta a que fue el Apóstol Pablo quien la escribió.
Sea quien haya sido su autor, esta
carta, y en especial el capítulo 12, trata de
cómo debe ser la conducta del Hijo de Dios, tomando a Jesús como Ejemplo.
Específicamente, el versículo que
hoy nos regala el Señor dice:
Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo
el que recibe por hijo.
Subraya que la Corrección Divina NO
es un castigo en sí misma, sino una muestra de Amor, formando al creyente para
participar de Su Santidad, confirmando su lugar como Hijo de Dios.
Veamos los puntos más destacados de
este texto:
·
Amor y disciplina:
La corrección es la evidencia
directa del Amor de Dios para con Sus Hijos.
·
Azota a todo el que
recibe:
La disciplina se aplica a todos los Hijos de Dios, confirmando Su Identidad y pertenencia familiar.
·
Propósito:
Aunque dolorosa en un momento,
busca el bien espiritual, produciendo un fruto de Justicia y Paz.
·
Contexto:
Hebreos 12:6-11 Porque el
Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que
recibe por hijo. 7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata
como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja
sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois
bastardos, y no hijos. 9 Por
otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los
venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y
viviremos? 10 Y
aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les
parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su
santidad. 11 Es
verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de
tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido
ejercitados.
Podemos apreciar cómo se anima al Hijo de Dios a no desmayar ni menospreciar la Corrección del Señor, entendiéndola como parte de la formación de un Padre Amoroso hacia Sus Hijos.
Todos los seres humanos, incluidos los cristianos, somos naturalmente reacios a obedecer y a aceptar la disciplina de quienes están por encima de nosotros: Padres, Maestros, Líderes, Jefes, Pastores, etc.
Desde muy pequeños, podemos
observar que los niños (todos, en general) tienden siempre a hacer lo contrario
de lo que se les manda; los que somos padres o abuelos sabemos muy bien de qué
se trata.
Pero también sabemos que cuando les damos una orden, o les exigimos algo, siempre es por su bien.
Porque los amamos, de esto no hay
duda.
Como Padres, o adultos
responsables, no queremos que se equivoquen, se frustren y, en definitiva, se
lastimen.
En muchos pasajes de La Biblia, podemos observar cómo Dios corrige a Sus Hijos por Amor, como un Padre a Su Hijo querido, con el fin de formarlos, alejarlos del mal y hacerlos partícipes de Su Santidad.
Aunque la corrección puede causar
tristeza temporalmente, produce frutos de Paz y Justicia a quienes la reciben.
Día 27
Devocional escrito por Mónica Marchi de Massera
Hebreos 12:6 Porque el
Señor al que ama disciplina…
¡Qué tema el de la corrección, la
obediencia y la disciplina, ¿Verdad?
Aunque esta epístola (carta) es
anónima, todo apunta a que fue el Apóstol Pablo
quien la escribió.
Sea quien haya sido su autor, esta
carta, y en especial el capítulo 12, trata de
cómo debe ser la conducta del Hijo de Dios, tomando a Jesús como Ejemplo.
Específicamente, el versículo que
hoy nos regala el Señor dice:
Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo
el que recibe por hijo.
Subraya que la Corrección Divina NO
es un castigo en sí misma, sino una muestra de Amor, formando al creyente para
participar de Su Santidad, confirmando su lugar como Hijo de Dios.
Veamos los puntos más destacados de
este texto:
·
Amor y disciplina:
La corrección es la evidencia
directa del Amor de Dios para con Sus Hijos.
·
Azota a todo el que
recibe:
La disciplina se aplica a todos los
Hijos de Dios, confirmando Su Identidad y
pertenencia familiar.
·
Propósito:
Aunque dolorosa en un momento,
busca el bien espiritual, produciendo un fruto de Justicia y Paz.
·
Contexto:
Hebreos 12:6-11 Porque el
Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que
recibe por hijo. 7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata
como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? 8 Pero si se os deja
sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois
bastardos, y no hijos. 9 Por
otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los
venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y
viviremos? 10 Y
aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les
parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su
santidad. 11 Es
verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de
tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido
ejercitados.
Podemos apreciar cómo se anima al Hijo
de Dios a no desmayar ni menospreciar la Corrección del Señor, entendiéndola
como parte de la formación de un Padre
Amoroso hacia Sus Hijos.
Todos los seres humanos, incluidos
los cristianos, somos naturalmente reacios a
obedecer y a aceptar la disciplina
de quienes están por encima de nosotros: Padres, Maestros, Líderes, Jefes,
Pastores, etc.
Desde muy pequeños, podemos
observar que los niños (todos, en general) tienden siempre a hacer lo contrario
de lo que se les manda; los que somos padres o abuelos sabemos muy bien de qué
se trata.
Pero también sabemos que cuando les
damos una orden, o les exigimos algo,
siempre es por su bien.
Porque los amamos, de esto no hay
duda.
Como Padres, o adultos
responsables, no queremos que se equivoquen, se frustren y, en definitiva, se
lastimen.
En muchos pasajes de La Biblia,
podemos observar cómo Dios corrige a Sus Hijos
por Amor, como un Padre a Su Hijo
querido, con el fin de formarlos, alejarlos del mal y hacerlos partícipes de Su
Santidad.
Aunque la corrección puede causar
tristeza temporalmente, produce frutos de Paz y Justicia a quienes la reciben.
Proverbios 3:11-12 No
menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; 12 Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.
Proverbios 13:24 El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama, desde temprano lo corrige.
Apocalipsis 3:19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
Ø En definitiva, la corrección bíblica no es para destrucción, sino para
crecimiento, aprendizaje y formación espiritual.
Ø Hoy más que nunca, en los tiempos difíciles que estamos viviendo, este
pasaje nos es absolutamente necesario como Hijos de Dios que somos.
Ø Debemos entender que obedecer y aceptar la Disciplina de Dios no es un
castigo, es un tesoro que debemos guardar y proteger con nuestra vida.
La Palabra de Dios deja muy en claro que los buenos Padres son aquellos que buscan guiar correctamente a sus Hijos.
Esto, muchas veces, implica
disciplina, corrección y, a menudo, nos lleva a pasar momentos no deseados en
nuestras vidas.
Si nos ponemos a analizar detenidamente, concluiremos que son las estrategias y las herramientas que nuestro Padre Amado utiliza para corregirnos y encaminarnos por la Buena Senda.
Hermanos, nunca dudemos del Amor de nuestro Padre Celestial hacia nosotros. Él, indudablemente, nos quiere “sacar buenos”; y utilizará todas las estrategias necesarias para lograrlo.
Ahora bien, examinémonos exhaustivamente y veamos si realmente cada uno de nosotros queremos “salir buenos” como Dios quiere.
Ø Hagamos un examen de conciencia y reconozcamos que para lograr “salir
buenos” debemos obedecer y aceptar la Disciplina y Corrección del Padre.
No le escapemos a la Dirección que Dios quiere darle a nuestra vida; seguramente será de provecho para cada uno de nosotros.
¡¡¡Dios les Bendiga!!!
No
menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, ni te fatigues de su corrección;
porque Jehová al que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere.
Proverbios 13:24 El que
detiene el castigo, a su hijo aborrece; más el que lo ama,
desde temprano lo
corrige.
Apocalipsis 3:19 Yo
reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y
arrepiéntete.
Ø En definitiva, la corrección bíblica no es para destrucción, sino para
crecimiento, aprendizaje y formación espiritual.
Ø Hoy más que nunca, en los tiempos difíciles que estamos viviendo, este
pasaje nos es absolutamente necesario como Hijos de Dios que somos.
Ø Debemos entender que obedecer y aceptar la Disciplina de Dios no es un
castigo, es un tesoro que debemos guardar y proteger con nuestra vida.
La Palabra de Dios deja muy en claro
que los buenos Padres son aquellos que
buscan guiar correctamente a sus Hijos.
Esto, muchas veces, implica
disciplina, corrección y, a menudo, nos lleva a pasar momentos no deseados en
nuestras vidas.
Si nos ponemos a analizar
detenidamente, concluiremos que son las estrategias y
las herramientas que nuestro Padre
Amado utiliza para corregirnos y encaminarnos por la Buena Senda.
Hermanos, nunca dudemos del Amor de
nuestro Padre Celestial hacia nosotros. Él, indudablemente, nos quiere “sacar
buenos”; y utilizará todas las estrategias
necesarias para lograrlo.
Ahora bien, examinémonos
exhaustivamente y veamos si realmente cada uno de
nosotros queremos “salir buenos”
como Dios quiere.
Ø Hagamos un examen de conciencia y reconozcamos que para lograr “salir
buenos” debemos obedecer y aceptar la Disciplina y Corrección del Padre.
No le escapemos a la Dirección que
Dios quiere darle a nuestra vida; seguramente
será de provecho para cada uno de
nosotros.
¡¡¡Dios les Bendiga!!!