Hebreos 12:7
Día 6
Devocional escrito
por Carlos Chaves
Hebreos
12:7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos...
El
devocional de día de hoy nos toca hablar de un tema que pienso que aquellos que
lo lean, tal vez no les sea agradable.
Es
difícil soportar la disciplina de Dios, ya que está ligada muchas veces a las
pruebas, sufrimiento, aflicciones, dificultades, dolor.
Proverbios 3: 11-12 No
menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; 12Porque
Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere.
Veamos en el diccionario estos significados:
Sostener: Llevar sobre si una
carga, sufrir, aguantar, tolerar.
Disciplina: Doctrina,
instrucción de una persona especialmente en lo moral; entrenamiento, guía a
elegir o seguir ciertas reglas y observar ciertos comportamientos. Otra parte
de la disciplina también consiste en corregir la desobediencia.
·
Como padres
terrenales tenemos la gran responsabilidad de educar a nuestros hijos.
Efesios 6:4 Y vosotros, padres, no
provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y
amonestación del Señor.
Gran
parte de esa educación es administrar la disciplina, ya que nosotros también somos
imperfectos.
Muchas
veces nos equivocamos e imponemos duros castigos y hasta llegamos a condenar a
los hijos, en lugar de reformar nuestras malas costumbres.
· No debemos olvidar que la disciplina NO ES LO MISMO QUE LA CONDENA
Ejemplo
tenemos nuestro Padre Celestial, Amoroso, Fiel, ya que nosotros siendo Sus Hijos,
Él jamás condena nuestras vidas por nuestros actos, aun cuando hacemos “vista
gorda” a Su Llamado.
En Su Disciplina nos da una oportunidad.
Romanos 8: 33-34 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. 34¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
·
Su Disciplina, a
diferencia de nuestro autoritarismo es entrenar y con ello lograr crecimiento:
Job 5: 17-18 He aquí,
bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la
corrección del Todopoderoso. 18 Porque
él es quien hace la llaga, y él la vendará; Él hiere, y sus manos curan.
Hebreos 12: 11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.
·
La condenación tiene
que ver con el castigo y la culpa.
·
Dios es un Padre Amoroso,
que repito, Él no nos aflige, sino que siempre Sus Enseñanzas a través de las
situaciones, van a ser de beneficio para nosotros.
Debemos
soportarlas y aunque nos cueste obedecerlas, aceptarlas dado que por medio de
esa disciplina Él nos llevara a un Camino de Santidad:
Salmos 94: 12-13 Bienaventurado el
hombre a quien tú, JAH, corriges, Y en tu ley lo instruyes, 13Para
hacerle descansar en los días de aflicción, En tanto que para el impío se cava
el hoyo.
Como Hijos
que hemos sido redimidos del pecado estamos en un continuo proceso de
santificación hasta que lleguemos a la Presencia del Señor:
Filipenses 1:6 estando persuadido
de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta
el día de Jesucristo;
Día a día
tenemos una lucha contra el pecado; satanás lucha por mantener el control de
nuestras vidas, pero a pesar de lo que tengamos que pasar NUNCA debemos olvidar que SOMOS HIJOS DE DIOS, y que ÉL como BUEN PADRE está comprometido a la formación de nuestro carácter y nos está
preparando para ser esos fieles siervos.
El mayor y mejor
ejemplo fue SU HIJO JESUCRISTO.
Hebreos 12:3 Considerad a aquel que
sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo
no se canse hasta desmayar.
Te animo a hacer una oración conmigo:
“Padre, yo te ruego que por medio de tu Espíritu Santo me ayudes a ser un Hijo obediente.
Para que cuando Tú tengas que moldear mi
carácter, en mi caminar contigo, aprenda a soportar la disciplina que Tú me
presentas.
El anhelo de mi corazón es que pueda ser un buen Hijo
Tuyo, como lo fue nuestro Señor Jesucristo… Amen.”
¡Dios te bendiga!