Hebreos 5:8
Día 12
Devocional escrito por Natalia
Zamora
Hebreos 5:8 Y aunque era
Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia.
Al leer el Antiguo Testamento vemos que Dios estableció Leyes, Preceptos y Mandamientos para que el Pueblo de Dios los cumpliera y pueda tener una vida victoriosa, apartada del mal.
Sin embargo, vemos desde Génesis,
con Adán y Eva expulsados del Jardín del Edén.
Cuando tuvo que destruir la
humanidad, a través de un diluvio y solo rescatar a Noé y su familia.
Luego morir la generación vieja del
Pueblo de Israel, después de vagar cuarenta años por el desierto,
Y pasar por años, faltando La Palabra
de Dios, por rebeldía… sufriendo Su Pueblo tantas persecuciones y padecimientos...
Ø Todo lo antes mencionado tiene algo en común: la desobediencia.
Nuestra naturaleza es tender siempre a lo malo, desde que nacemos, pero a los que tuvimos un encuentro con El Señor, fue un mundo nuevo y aprender de grandes, como niños, nuevos mandamientos.
El primer texto bíblico que
recuerdo con firmeza fue:
Mateo 25:23 Sobre poco
has sido fiel, sobre mucho te pondré.
Esa Palabra trajo Dios a mi corazón
en cuanto a su servicio.
No era que obedecía, solamente para
que pueda hacer diferentes cosas en la Casa de Dios, sino que hablaba de que
Dios veía el esfuerzo en lo poco.
Este versículo en ese tiempo me
hablaba de ser obediente a Su Palabra, aunque fuera poco a poco, Dios veía el esfuerzo.
Pero para que hoy en día podamos
vivir en la Gracia y el Perdón que Dios nos dio, Dios envió a Su Único Hijo,
para morir por nosotros, pecadores.
Esto pareciera el Plan de Salvación
para un principiante en Su Camino, pero es el FUNDAMENTO DE NUESTRA FE.
Hablamos del Antiguo Testamento, y
podemos recalcar que el Pueblo solamente sabía lo que Dios hablaba, a través de
un sacerdote, ellos no tenían comunión con el Padre y se guiaban por los Preceptos
ya establecidos, pero Dios SIEMPRE TAN AMOROSO, VIENDO A CADA UNO,
INDIVIDUALMENTE, Y TAN PRACTICO, envió a su Hijo para morir y resucitar por
nuestros pecados, y así podamos acceder a Su Presencia cada uno sin intermediarios,
solo siendo Jesús el Camino al Padre.
Me maravilla, pero sobre todo me hace sentir a un Dios cercano, que no nos mira de lejos, que se preocupó por nosotros, como un Gran Padre.
Jesús vino a la tierra en forma de humano, para sentir igual que nosotros, y para ser tentado, probado y afligido.
La diferencia es que el no pecó,
obedeció al Padre hasta Su Propia Muerte.
Él sabía que venía a morir en una cruz,
sin embargo, obedeció.
Nos pasaba de chicos, que nuestros padres nos advertían que no corramos, que nos íbamos a golpear, que no toquemos la pava porque nos íbamos a quemar, y tantas cosas más, que recién cuando lo experimentamos, aprendimos a no hacerlo, por que experimentamos el dolor.
En la vida cristiana es lo mismo,
en algún momento hemos desobedecido y aprendimos con el dolor, otras veces no desobedecimos,
pero fue Voluntad del Padre, que padeciéramos por un poco de tiempo, para ser
forjados.
Esos procesos a nadie le gustan, pero
son necesarios para pulir nuestra humanidad.
Si estamos en una etapa de proceso, sea la espera de tu petición, un milagro, o la respuesta de un diagnóstico, Dios solo te pide que confíes y le adores.
Amados Hermanos, que Dios nos encuentre
con un corazón abierto a Su Presencia, aceptando Su Voluntad y no renegando de
lo que vivimos.
Que Dios nos ayude a tener siempre
nuestro corazón dispuesto para rendirnos a Él.