Hebreos 8:12
Día 4
Devocional escrito por Natalia
Zamora
Hebreos 8:12 Porque seré propicio a sus injusticias y nunca más me
acordaré de sus iniquidades.
Todos los días, en algún momento,
viene a mi mente, cuánto nos falta para tener la visión de las personas o de
las circunstancias, como las tiene Dios, el amor con que Jesús miraba a su
prójimo.
El título que lleva este capítulo
de hebreos es: El Mediador de un Nuevo Pacto.
Habla de lo que los sacerdotes del
antiguo testamento estaban encargados, de realizar sacrificios para el perdón
de pecados, pero Jesús, a través de Su Muerte, el derramamiento de Su Sangre,
trajo el perdón de nuestros pecados.
Mateo 26:28 Porque esto
es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los
pecados.
Dios viendo que el hombre y la
mujer, por si solos no podían hacer nada para limpiar sus pecados, aunque
ofrecieran sacrificios envió a Su Único Hijo para limpiar nuestros pecados, y
poder tener acceso a Su Presencia.
Pareciera que esto ya lo sabemos de
memoria, pero ¿Por qué Dios nos recuerda esto, si somos Su Pueblo?
Quizás muchas veces nos ponemos en
el lugar de Dios, juzgando, hasta rayando con la crítica, nuestras “opiniones”.
Y esta apreciación Hermanos es con Temor
de Dios, porque Su Palabra y Su Amor están en juego, y eso es lo que tenemos que
reflejar nosotros para quienes recién están llegando, o para quienes vuelven
heridos, nuevamente, a la Casa del Padre.
¿Por qué Dios nos habla del Nuevo Pacto?
A quienes están leyendo esto y recién conocen de Dios, Él nos promete una nueva
vida, un nuevo comienzo.
Y para quienes hace un tiempo
caminamos con El Señor nos recuerda Su Promesa.
Quizás tus padres, o familiares
caminaban con El Señor, pero sus actitudes no iban con lo que predicaban, o
quizás fuiste vos que caminaste un tiempo con Dios, pero no como Dios lo dice
en Su Palabra.
Ø Dios promete un nuevo comienzo, un Nuevo Pacto.
Hebreos 8: 8-11 Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, En que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; 9 No como el pacto que hice con sus padres. El día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; Porque ellos no permanecieron en mi pacto, Y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. 10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en la mente de ellos, Y sobre su corazón las escribiré; Y seré a ellos por Dios, Y ellos me serán a mí por pueblo; 11 Y ninguno enseñará a su prójimo, Ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; Porque todos me conocerán, Desde el menor hasta el mayor de ellos.
Si bien es un Pacto de Dios para Su
Pueblo, debemos acercarnos a Él, con un corazón sincero.
Buscando de Su Ayuda y reconociendo
nuestro estado.
1 Juan 1: 9 Si confesamos
nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.
Dios no recuerda los malos actos
como nosotros, tampoco es rencoroso, ni nos deja de amar o de hablar o de bendecir,
porque en algún momento hiciste las cosas mal.
Cuando somos duros con los demás y también con nosotros mismos, El Espíritu Santo no mora en nosotros, dejémonos todos los días abrazarnos por Su Amor y Misericordia.
Recordemos que quien juzga, condena, mata, hiere es nada más ni nada menos que nuestro adversario.
Miqueas 7:18 ¿Qué Dios
como Tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad?
No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia.
Este texto es para remarcarlo en
nuestra Biblia y en nuestro corazón, reconociendo Quien es Dios, Su Naturaleza,
qué pensamientos tiene para con nosotros y si fallamos, no alejarnos, más bien,
reconocerlo.