Viernes, 9 de Agosto del 2024

Hebreos 9:14

Día 9

Devocional escrito por Andrea Villalba

Hebreos 9:14... Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis...

 

Este capítulo compara el antiguo Pacto con el Nuevo, los primeros diez versículos de Hebreos nos relata el Antiguo Pacto, como debía ser el mobiliario y el comportamiento ceremonial del sacerdote que entraba al santuario una sola vez al año.

Lo hacía para interceder por las trasgresiones de él y del Pueblo de Israel, era en el Día de la Expiación (aquello que ignoraban haber hecho mal).

Éste consistía en sacrificar un corderito y al derramarse  su sangre seria eliminada toda culpa o pecado, pero no podía limpiar la conciencia del hombre, ni cambiar  su corazón.

Simbólicamente la ceremonia de ofrendas y sacrificios representaban  que se perdonaba el pecado, estas reglas sirvieron hasta que Dios dio un Nuevo Pacto.

 

Jesucristo, El Sacrificio Vivo, El Cordero de Dios, Él entró al Lugar Santísimo como el Sumo Sacerdote una sola vez y para siempre,  murió en la Cruz derramando Su Sangre, nos limpió del pecado y recibimos Perdón, Justificación y Salvación.

La conciencia del hombre recibió purificación eterna. 

 

Juan 1:29...he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. 

 

Mateo 26:28 Porque esto es mi sangre del Nuevo Pacto, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados. 

 

Jesús fue y es el Único Sacrificio Perfecto, el que puede limpiar nuestra conciencia de obras muertas. 

 

Ocasionalmente decimos “tengo la conciencia tranquila no hice nada malo…”

Y realmente me pregunto ¿Qué significa tener la conciencia limpia?

Tener una conciencia limpia, significa:

ü Saber que estás bien con Dios y los demás,

ü Es el conocimiento interno de lo bueno y lo malo,

ü Y es entender por la fe que sólo la Sangre de Jesús puede limpiarnos y darnos la capacidad de conocer la Voluntad de Dios, por la ayuda del Espíritu Santo. 

 

Podemos comparar la palabra “conciencia” con una alarma que te avisa que estás en peligro por las acciones incorrectas que cometemos  y que en cualquier momento, no sólo trasgredimos los mandamientos de Dios, sino infringimos los derechos de otros, ofendiendo y tratando injustamente. 

 

¿Te ha pasado que la conciencia te acusa porque ofendiste o trataste mal alguien, cometiste algo indebido, mentiste, traicionaste, blasfemaste, quebrantaste algo?

Es nuestra carne que acciona mal y lo que sentimos es suciedad en el alma, estas son las obras muertas a las que se refiere el Apóstol Pablo, la naturaleza pecaminosa, y solo un verdadero arrepentimiento de corazón podrá quitarla.

 

Gálatas 5:19-22 y manifiestas son las obras de la carne, que son; adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredaran el reino de Dios.

22  Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

 

Esto es muy importante por lo cual debemos procurar tener nuestro corazón purificado, porque no le podremos servir y heredar el Reino de Dios.

David oró: 

Salmos 51:1- 4 Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. 2 Lávame más y más de mi maldad y límpiame de mi pecado. 3 Porque yo reconozco mis rebeliones y mi pecado esta delante de mí. 4 Contra ti, contra ti solo he pecado y he hecho lo malo delante de tus ojos; 

 

Salmos 51.7 Purifícame con hisopo, y seré limpio; Lávame, y seré más blanco que la nieve. 

 

David sabía lo que era tener su conciencia sucia, él había cometido adulterio y asesinato, fue preso de las obras de la carne, la cual trajeron muerte, pero su oración nos enseña cómo debemos presentarnos ante Dios, con un corazón verdaderamente arrepentido. 

 

A veces creemos que ya estamos hechos, recibimos a Jesús y nos limpia el corazón y listo, y esto es así, pero constantemente debemos luchar contra esa naturaleza pecaminosa y dejar que la Obra del Espíritu Santo nos lave más y más.

Lograr tener una vida sin culpas, peso, ofensas y acusaciones, nos hace aptos para el servicio del Señor.  

 

Necesitamos servirle con un corazón puro, Jesús en la Cruz hizo todo lo necesario para que vivamos en santidad, a nosotros nos toca reconocerle cada día y darle el lugar al Espíritu Santo, Él puede ayudarnos a vencer lo malo que nos conduce a la muerte,  

 

¿Cómo servirle a Dios? 

 

1- Con un corazón sincero, sin dobleces, verdadero y aceptable para Su Obra. 

 

Hebreos 10:22 Acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura 

 

2- Con buen testimonio. 

  

2 Corintios 1:12 Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros. 

 

3- Sin ofensas a Dios ni a nadie. 

 

Hechos. 24:16 Y por esto procuro tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y antes los hombres. 

 

4- Que no haya  nada que nos acuse. 

1Pedro 3:16 Teniendo buena conciencia, para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian vuestra buena conducta en Cristo. 

 

5- Esforzándonos por conservar correctamente nuestra conducta cristiana. 

 

Hechos 24:16 Por esto yo también me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres. 

 

6- En amor. 

 

1Timoteo 1:5 Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia... 

 

El Salmista David y el Apóstol Pablo eran personas muy sinceras no escondían nada, tenían la humildad de enfrentarse a sus propios pecados, y ellos son el ejemplo de que nuestra santificación debe ser constante y diaria.

La Sangre de Jesucristo purifica de nuestros corazones, pero debemos pedirle siempre que nos lave de nuestras malas obras, y así no habrá nada que se nos reproche delante de Dios y los hombres.

Pablo pudo decir:

2 Timoteo 1:3  Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia...

Hay que tener autoridad de vida para decir esto, servir a Dios sincera y transparentemente. 

 

Amados cuánto necesitamos de la Ayuda del Espíritu Santo, es el Único que puede purificarnos y ayudarnos a servir a Dios en Santidad.

Y tú, amigo que no has conocido la Obra de Cristo en la Cruz, quiero que sepas que Jesús murió y derramó Su Sangre para borrar nuestros pecados, nos perdonó, salvó, limpió, restauró  y libró de esas obras malas que nos condenaban a una muerte espiritual.

Dios nos ama por lo cual entregó a Su Único Hijo Jesucristo como Sacrificio Vivo para darnos un Nuevo Pacto. 

 

Dios les bendiga grandemente.