Jueves, 20 de Julio del 2023

Hechos 9:15

                                                                                                                                                       Día 20

Hechos 9:15 Instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre…

Un instrumento es un objeto, utensilio o herramienta del que nos servimos en el ejercicio de artes y oficios para realizar un trabajo; es decir todo aquello que nos es útil para hacer un trabajo bien hecho.

Por lo tanto, un instrumento escogido puede ser, lo que se emplea para alcanzar un determinado objetivo; incluso puede que, llegado el caso, sea una persona la que nos ayude a alcanzar el objetivo deseado, convirtiéndose ésta en el instrumento escogido.

 

La conversión de Saulo fue un evento único y muy importante para la Misión Mundial de la Iglesia.          La Iglesia tenía que llevar el Evangelio a todo el mundo, y el Señor Jesús había convertido a un perseguidor de la misma Iglesia para realizar ese trabajo. 


En el libro de Hechos 9:10-19, encontramos al Señor hablando con un tal Ananías e indicándole que vaya en busca de Saulo de Tarso, perseguidor de la Iglesia y que ore por él, porque era el instrumento escogido por el Señor, para llevar Su Nombre a las Naciones.

Entienda lo difícil que debió haber sido para él  ver en ese hombre que el plan de Dios funcionara. ¿Cómo era posible que Dios pudiera tomar a alguien conocido por su trato cruel, sin misericordia y criminal de inocentes cristianos para convertirlo en un Embajador de Cristo? 

Pero no vamos a hablar de Pablo, este es muy conocido por todos los creyentes, incluso por los que no lo son; hablaremos de Ananías.

De Ananías sabemos muy poco, solo menciona la Biblia que era un discípulo del Señor Jesucristo, que tenía un buen testimonio y que vivía en Damasco.

Pero con lo poco que sabemos de él, podemos tener muy claro que era un instrumento escogido; conocía la voz del Señor, su relación con Él era fluida y estaba a Su Servicio; además imponiendo las manos, sanaba en el Nombre de Jesús e impartía el Espíritu Santo.

Fue Ananías el instrumento escogido, que el Señor utilizó para separar otro instrumento escogido para Él.


Quizá al correr de los años y llegar a los oídos de Ananías, cómo y de qué manera, utilizaba el Señor a Pablo, se dijera a sí mismo “y pensar que yo no quería orar por él”.                                                            Qué dichoso se sentiría al formar parte del Plan que Dios tenía para llevar Su Palabra a los gentiles, a los reyes y a los hijos de Israel.

 

El Apóstol Pablo parece sentirse también muy agradecido por Ananías; se entiende esto, debido a la forma en que describe el buen testimonio que se tenía de él y en la manera tan afectuosa y cordial, en la que relata el encuentro que tuvo con Ananías, y lo que éste le dijo con mucha sencillez, de parte del Señor.  Hechos 22: 12-16 Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí moraban, 13 vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. 14 Y él dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. 15 Porque serás testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. 16 Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre


Generalmente al oír hablar mucho de un hombre o una mujer que el Señor utiliza grandemente, nunca nos viene a la mente que ellos también tuvieron sus principios en Cristo, que alguien tuvo que hablarles del Señor y de Su Evangelio; que también tuvieron que arrepentirse de sus pecados, que se tuvo que orar por ellos, y quizá incluso necesitaron liberación de algunas ataduras.

Se nos olvida, con demasiada frecuencia, que son hombres y mujeres como nosotros.

Siempre hay alguien desconocido que está esperando ser utilizado por el Señor; alguien como Ananías que pueda reconocer la Voz de Cristo y decir: Heme aquí, Señor.

 

Uno de los predicadores más famosos de todos los tiempos, Charles H. Spurgeon, llamado el Príncipe de los Predicadores, también tuvo su Ananías, fue un hombrecito insignificante y sin cultura, que ni siquiera pronunciaba correctamente las palabras que leía, pero no importó, supo transmitir con acierto el mensaje que Dios tenía, para el joven Spurgeon.                                                                          Este desconocido fue el instrumento escogido por Dios para levantar a un hombre, que llevó a los Pies de Cristo a miles de personas.

 

También es de todos conocido Billy Graham, éste fue el único junto a un amigo, que después de varios días de una campaña evangelística, que aparentemente resultó un fracaso, se entregara al Señor; el instrumento que escogió el Señor en este caso fue a un predicador llamado Mordecai Hamm, para presentar y entregar a Cristo al joven Guillermo Franklin Graham, para que Dios lo convierta  en uno de los evangelistas más grandes de los últimos tiempos.

Desde la presidencia de Harry S. Truman hasta la de George W. Bush, Graham solía tener libre acceso a la Casa Blanca.

No obstante, a pesar de su inusual esfera de influencia, continuamente acreditaba tal proyección, a la Gracia de Dios que obraba a través de él, no a algún talento particular que él tuviera.

Tal como el Apóstol Pablo que fue llamado a dar testimonio a personas de mucha autoridad.

Cristo dijo de él: “instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel.”
En el libro de los Hechos 24-26, leemos que la esfera de influencia de Pablo incluyó gobernantes tales como Félix, Festo, Herodes Agripa y quizá el mismo César.

Sin embargo, así como Billy Graham lo haría siglos después, Pablo le atribuía todo a la Gracia de Dios que obraba a través de él:

1 Corintios 15:10 No yo, sino la gracia de Dios conmigo

Tal vez Usted no sea llamado a proclamar el evangelio ante jefes de estado, pero Dios ha colocado personas en su vida a quienes Él quiere que le comparta Su mensaje de esperanza.

No olvide: El mejor lugar para testificar es allí donde Dios te ha colocado. 


Quiero recordar en este momento a la persona que utilizó el Señor para llevarme a los Pies de Cristo,  mi Amada y respetada Hermana Graciela Vergara, mi Madre espiritual, instrumento escogido de Dios.  Su amor a Cristo, brotaba en palabras y acciones, su anhelo era ganar almas para El Señor. 

Quiero darle las gracias porque oyó la Voz de Dios y no fue reacia a Su Mandato, porque hoy puedo decir que gracias a ella, soy también un instrumento escogido en las Manos de Dios.

El predicador que compartió La Palabra ese maravilloso día fue el Evangelista Carlos Annacondìa, tremendo Siervo del Señor, instrumento escogido para evangelizar nuestra nación, y hasta hoy Dios utiliza su ministerio en todo el mundo.

El Pastor que me enseñó a amar y servir a Cristo, Diego Tovgin, gran Siervo e instrumento escogido, cuyo servicio y entrega a la Obra del Señor, sigue inspirando mi vida. 

El Pastor Oscar Dariuh, un Hombre de Dios Tremendo, destilaba Unción, sencillo, poderoso en testimonio, consejo, autoridad. Impartió fe, visión y el impulso del Espíritu, para emprender el camino del llamado. Instrumento escogido, Varón de Dios que inspiraba creer, que supo proyectar con palabras de fe, lo que Dios en visión le  mostraba para mi vida y Familia. Cada Palabra de directiva Divina tuvo cumplimiento. Sólo por escucharle, aprendí a creer...imposibles en posibles... Gracias Dios por su vida!!!

Cada día tengo la dicha de servir al Señor, Quien me ha llamado, pero en mi entrega, también trato de honrar, haciendo lo que me enseñaron, a todos aquellos que Dios usó, para que esté en Su Camino y le sirva, le agradezco a Jesús de haber usado sus vidas, oró por los que todavía están sirviendo, y testifico que fueron los instrumentos escogidos para que llegara a los Pies de Cristo.

Los que lean este devocional recuerden que Ustedes también son instrumentos escogidos por Dios, debido a que hubo un “Ananías” que en cierta ocasión les dijo: El Señor Jesús te ha escogido, y me ha enviado a ti para que te hable de Él. 

Un hombre o una mujer de Dios que aceptaron ser en las Manos de Señor, el instrumento escogido para evangelizarle, edificar tu vida e impulsarte a servir.


Seamos agradecidos y no olvidemos a esas personas, que el Señor les envió para que hoy estemos en Su Camino, nos toca a nosotros honrar sus ministerios, imitando su fe.

 

Cada ministerio es único, y con una misión puntual determinada por Dios, sin duda cada uno de nosotros, llamados por El Señor, somos útiles para La Extensión del Reino.

¿Ora Usted pidiéndole al Señor que le dé oportunidades para que Su Gracia fluya a través de su vida, para testificar a alguien dentro de Su esfera de influencia?

No sabemos, entre las tantas personas que nos rodean, hasta llegado el caso quién pueda ser un instrumento escogido por el Señor, pero lo que sí podemos saber, es que siempre habrá personas que Dios se les presentará en el camino, personas que Él ha llamado, y movilizará a los “Ananías” que impondrán sus manos, pidiendo la visión de Dios y la llenura del Espíritu Santo.

Generalmente suelen ser son hombres y mujeres que dedican el mayor tiempo posible a la intercesión, personas anónimas desconocidas para muchos, pero muy conocidas por el Señor.

 

Saulo de Tarso,  el gran enemigo de la Iglesia, fue convertido en el Apóstol Pablo, el instrumento escogido que iba a llevar el evangelio a todas las naciones de ese tiempo.

El que hacía sufrir mucho a los creyentes, ahora sufrirá por el mismo evangelio que quería destruir.

El Cristo resucitado y poderoso cambió para siempre la vida de Saulo.

Lo capacitó para su nueva misión de evangelización, usando a Ananías, un gran creyente fiel de Damasco, lo sanó de la ceguera y lo llenó del Espíritu Santo.

La obra misionera  es, ante todo, la obra del Cristo vivo que envía al mundo a sus instrumentos escogidos a quienes redime y prepara para esa obra.

Ese mismo Cristo sigue llamando a muchos Pablos hoy.

Su Espíritu Santo habita en nosotros, y confiando en eso debemos seguir predicando y viviendo el Evangelio.

Usted y yo somos Instrumentos escogidos, honre al Señor Jesús, Quien nos  ha llamado.